1.- INTRODUCCIÓN

No deja de ser una paradoja que la principal noticia que sacudió al Mercosur en los últimos meses haya sido el anuncio de la administración Clinton de que se apresta a negociar un acuerdo de libre comercio con Chile. La información, que se hizo pública dos semanas antes de la cumbre de presidentes del Mercosur que se realizó en Florianópolis el 15 de diciembre pasado, cayó como un balde de agua fría. El anuncio del gobierno norteamericano revi-vió viejas ambigüedades en la Argentina y, frente al gobierno del Brasil, puso una vez más de manifiesto dónde reside el poder de iniciativa en materia de negociaciones comerciales en las Américas.
A seis meses de su "relanzamiento" el Mercosur aún no logra superar las secuelas de tres años de empantanamiento en el tratamiento de la agenda subregional (1) y de un contexto económico regional e internacional adverso durante los dos últimos años.
La reunión de presidentes de Florianópolis, así como la de Buenos Aires en junio pasado, no pasarán a la historia como episodios fundacionales en la vida del Mercosur. Pero ambas pueden constituir un punto de inflexión en la pendiente en que se encontraba el proceso de integración subregional. No obstante, aún es temprano para concluir si se trata de un respiro temporal o de un cambio de dirección. Bastante más será necesario para que el Mercosur recupere credibilidad y dinamismo.
2.- Chile y el Mercosur: ¿una comedia de enredo?