
La reforma comercial unilateral comenzó a implementarse en los últimos años de la década de los ochenta, pero su ritmo se aceleró notablemente a principios del decenio pasado. Las negociaciones multilaterales, por su parte, sirvieron para consolidar las reformas comerciales unilaterales y adoptar compromisos en áreas previamente menos sujetas al escrutinio internacional (como el “comercio” de servicios, la protección de los derechos de propiedad intelectual o las medidas de inversión con efectos sobre el comercio). La creación de la Organización Mundial de Comercio (OMC) implicó que por primera vez en el período de posguerra la discrecionalidad en materia de política comercial (y áreas conexas) se vió efectivamente limitada por compromisos internacionales.
La liberalización unilateral y las reglas multilaterales más estrictas pusieron el telón de fondo para el desarrollo de acuerdos comerciales preferenciales más sustantivos. La onda de democratización política de la década de los ochenta ya había modificado las percepciones y prioridades nacionales en el ámbito regional, en un movimiento que se reforzó a fines de la década por el colapso del muro de Berlín, la desintegración de la Unión Soviética y el inesperado anuncio del lanzamiento de negociaciones para un acuerdo de libre comercio entre Estados Unidos y México. En un contexto de incertidumbre externa y reforma económica, la promoción de la integración regional adquirió una racionalidad estratégica.
En el Tratado de Asunción (marzo de 1991) el Mercosur se propuso el objetivo de crear una unión aduanera y, eventualmente, un mercado común. Después de casi una década de implementación los resultados son mixtos: se ha registrado un progreso importante en la liberalización del comercio intra-regional (especialmente a través de la eliminación de las barreras fronterizas al comercio), pero se han enfrentado muchos obstáculos para tratar de manera efectiva las restricciones no-arancelarias o implementar una política comercial común.
Más aún, desde 1999 los flujos de comercio intra-regionales se han visto negativamente afectados por políticas macroeconómicas (especialmente cambiarias) divergentes en los dos principales socios. Esta combinación de acontecimientos ha puesto en cuestión la viabilidad y la deseabilidad de la unión aduanera. En esta nota examinamos el debate actual, concentrándonos en el tema del
Arancel Externo Común (AEC) tal como éste se ha venido discutiendo en la
Argentina.
2.- Mercosur como una unión aduanera: ¿cuál ha sido el desempeño?