1.- INTRODUCCIÓN


En contra de los augurios en general pesimistas de los analistas situados a ambos lados del Atlántico, las negociaciones birregionales entre Mercosur y la Unión Europea registraron avances significativos en el año 2001. No obstante, no cabe duda de que el escepticismo con relación al futuro de las negociaciones sigue estando plenamente justificado: los avances registrados se dieron rigurosamente dentro de los limitados márgenes de maniobra de que disponen los negociadores de ambas partes.

Por un lado, la vigencia de la Política Agrícola Común y las preocupaciones con relación a los impactos que pudiera causar una eventual ampliación de las importaciones agroalimentarias provenientes de los países del Mercosur definen, para los negociadores europeos, un marco bastante restrictivo. Por el otro, la tradicional reticencia brasileña frente a las negociaciones para abrir su mercado de productos industriales ha venido a sumarse al espectacular agravamiento de la crisis argentina, configurando, para los negociadores sudamericanos, un cuadro bastante desfavorable para el avance de las negociaciones.

En este contexto, el principal motivo de sorpresa es precisamente el hecho de que las negociaciones hayan podido avanzar. No obstante, ya que los referidos condicionantes no han experimentado ningún cambio significativo -y es probable que, exceptuando la situación argentina, no evolucionen tampoco en un futuro inmediato-, es previsible que las negociaciones birregionales sean un ejercicio de paciencia y de "exploración de límites", cuya dinámica se verá fuertemente influenciada tanto por la evolución de las políticas nacionales de los miembros del Mercosur y de la Unión Europea como por procesos externos a las negociaciones birregionales (como las negociaciones multilaterales en la OMC o la creación del ALCA).

Una vez concluida la etapa de las negociaciones centrada en el intercambio de información entre las Partes, la Unión Europea presentó una oferta en el área arancelaria y textos de negociación sobre el comercio de bienes, servicios y compras públicas durante la V Reunión del Comité de Negociaciones Birregionales (CNB) Mercosur-Unión Europea, que tuvo lugar a principios del mes del julio de 2001 en Montevideo. En dicha ocasión, se discutió asimismo el borrador de texto sobre el Marco Institucional del futuro Acuerdo de Asociación y se acordó que Mercosur presentaría su propuesta de negociación en octubre, antes de la VI Reunión del CNB.

Como es bien sabido, el mandato de la Comisión Europea para negociar con Mercosur establece que no podían iniciarse las negociaciones arancelarias antes de julio de 2001. Por lo tanto, las reuniones anteriores se centraron en el intercambio de informaciones previas a la negociación arancelaria propiamente dicha. La oferta presentada en Montevideo abrió, pues, indiscutiblemente, una nueva fase en las negociaciones birregionales, aunque un análisis más detenido de la propuesta de la UE confirma su modestia y un respeto estricto a las limitaciones impuestas por el Consejo de la Unión Europea en lo que se refiere al alcance de las negociaciones agrícolas en el ámbito bilateral.


2.- La propuesta de la UE en el área del comercio de bienes