
Esta Nota Informativa ha sido elaborada por:
Roberto Bouzas (Facultad Latinoamericana de Ciencias
Sociales de Buenos Aires) y
Pedro da Motta Veiga (consultor y ex-director de la Fundación
de Estudios de Comercio
Exterior de Brasil).
El
primer semestre del año marcó el inicio efectivo del proceso de negociación
de acceso a mercados en bienes, servicios, inversiones y compras gubernamentales
en el marco de las negociaciones del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA).
La percepción de que el proceso cambiaba de nivel parece estar en el origen de
un movimiento estratégico, protagonizado por Brasil, cuyo objetivo es
influenciar el ritmo y así mismo el resultado final de las negociaciones.
De
hecho, desde el momento en que decidió no presentar
ofertas iniciales en servicios, inversiones y compras gubernamentales en
el ALCA, Brasil señaló su disconformidad con la hipótesis de que debían
perseguirse objetivos OMC-plus en las
negociaciones de reglas y disciplinas aplicables a estas áreas temáticas en
foros no multilaterales. Este hecho indica que se está entrando, en las
negociaciones hemisféricas, en una fase en la que
decisiones difíciles y costosas deberán ser tomadas por los principales
players.
En
el ALCA, suponiéndose que, desde de la visita del Presidente Lula a Bush, está
acordado el
plazo de 2005 para la conclusión de las negociaciones, la discusión
esencial para el futuro del acuerdo - incluso para su viabilidad – se refiere
a su alcance y ambición en áreas temáticas consideradas sensibles para
Estados Unidos (subsidios nacionales a la agricultura y antidumping) y para
Brasil (inversiones, compras gubernamentales y servicios): la negociación
bilateral del trato a acordar a dichos temas ya se inició y continuará hasta
por lo menos la Cumbre Ministerial de Miami en noviembre.
Bilateralización
de lasnegociaciones de bienes y revisión de la posición brasileña: los nuevos
focos de tensión en el ALCA
En
las negociaciones hemisféricas, el proceso de intercambio de ofertas iniciales
de acceso a mercados en cuatro áreas temáticas de negociación comenzó en
febrero último, con algunos elementos de método y procedimiento ya definidos,
pero otros no. Entre estos últimos se encontraba la utilización -o no- del
principio de la nación más favorecida (NMF)
en el plano regional en la formulación de las ofertas iniciales.
Sin
consenso en este punto, Estados
Unidos presentó, en el área de bienes, cuatro ofertas iniciales para
diferentes bloques de países - uno
de los cuales, el Mercosur, recibió la oferta menos favorable - y desencadenó
un proceso que, en la fase actual de demandas de mejora de las ofertas iniciales
y de presentación de ofertas mejoradas, debe llevar al abandono de hecho de
dicho principio en los esquemas de liberalización válidos para el período de
implementación del ALCA.
Así
pues, se evoluciona hacia una bilateralización de las negociaciones de acceso
en el área del comercio de bienes, lo cual –si se confirmara- generaría un patchwork
de esquemas bilaterales de desgravación que sólo convergirían, en el
plano hemisférico, al final del proceso de eliminación de aranceles, es decir,
al cabo de diez años para la gran mayoría de productos y de doce o quince para
los más sensibles
En
el caso de las demás áreas temáticas donde se presentaron ofertas de acceso a
mercados -servicios, inversiones y compras gubernamentales- éstas fueron
formuladas sin infringir el principio de la NMF regional, es decir, cada país
presentó sólo una oferta, válida para todos sus socios hemisféricos.
La
bilateralización de las negociaciones de acceso a los mercados de bienes, con
sus consecuencias sobre la dinámica de formación de un área de libre comercio,
constituye una de las evoluciones más relevantes ocurridas en el escenario de
las negociaciones hemisféricas en el primer semestre del 2003. Vale la pena
recordar que se impuso en contra de
la posición brasileña y como consecuencia de un “vacío de reglas” en
materia de métodos y procedimientos que permitió una decisión unilateral de
Estados Unidos, velozmente respaldada por los países que se vieron
relativamente beneficiados por el formato de presentación de la ofertas
norteamericana en materia de comercio de bienes.
La
otra evolución importante del primer semestre - por su potencial para tener un
impacto en la dinámica y en los resultados de las negociaciones- fue el
“endurecimiento” de la posición brasileña en áreas temáticas como
servicios, inversiones y compras gubernamentales. La negociación en estas áreas
conlleva el establecimiento de disciplinas percibidas como capaces de restringir
el margen de libertad del país para llevar a cabo una política industrial.
A
lo largo de los últimos años, la negociación en estos ámbitos se caracterizó
por la fuerte polarización de posiciones entre las posiciones minimalistas de
Brasil -tanto en términos de reglas como de acceso- y las posiciones
maximalistas de Estados Unidos. Para Brasil, la estrategia central en dichas
negociaciones ha sido la de preservar al máximo su estructura regulatoria de
eventuales obligaciones en materia de reglas que puedan limitar su margen de
maniobra para implementar su política industrial. Por su parte, Estados Unidos
forzó la inclusión de estos tres temas -dos de los cuales tienen tratamiento
limitado en el ámbito de la OMC- en las negociaciones hemisféricas, utilizando
al NAFTA como paradigma arquitectónico de los capítulos.
Esta
polarización bilateral explica en gran medida por qué, en estas tres áreas de
negociación, no se obtiene algún consenso sobre las cuestiones esenciales de método
y procedimiento. En consecuencia, las ofertas iniciales fueron presentadas con
diferentes formatos y siguiendo criterios heterogéneos, dificultando la
comparación entre las concesiones ofrecidas y el posterior desarrollo de las
negociaciones.
La
diversidad de agendas en el ALCA no es el resultado de una reorientación de el
nuevo gobierno brasileño. La polarización entre Brasil y Estados Unidos en
dichas áreas de negociación en el ALCA se remonta por lo menos a 1998/99,
cuando se comenzó a negociar con más detalle los textos de los capítulos de
un futuro acuerdo. En realidad, una divergencia análoga ya estuvo presente en
las negociaciones para el lanzamiento de la Ronda Uruguay, a mediados de los 80,
cuando Estdos Unidos patrocinó la ampliación de la agenda con la finalidad de
incluir servicios, inversiones y
derechos de propiedad intelectual y Brasil fue parte activa del grupo de países
en desarrollo que se resistían intensamente a aceptar dichas propuestas.
Esto
significa que la diferencia bilateral sobre la ampliación de la agenda de
negociaciones comerciales- y, una vez ampliada la agenda, sobre procedimientos y
objetivos de las negociaciones en las nuevas áreas- es profunda y se enraiza en
factores nacionales no circunstanciales de los dos países, además de referirse
al debate sobre los límites del paradigma de convergencias (o armonización) de
políticas entre países con tradiciones, prácticas e instituciones diferentes.
Conviene recordar que esta diferencia es esencialmente bilateral, y que la
posición brasileña no es automáticamente aceptada o compartida por los socios
del Mercosur.
Además, es interesante percibir que la resistencia brasileña a las propuestas de Estados Unidos en estas áreas tiende a intensificarse en la medida en que la Unión Europea aborda dichos temas, en sus negociaciones con el Mercosur, con una óptica mucho más aceptable por las “preferencias de política” dominantes en Brasil: acuerdos de comercio e inversiones siguiendo la arquitectura del GATS y concentrados en inversiones directas, inexistencia de un mecanismo de solución de controversias inversor-Estado, etc...
la evolución de la posición brasileña
Hasta el final del año pasado, la posición brasileña
en los grupos de negociación de servicios, inversiones y compras
gubernamentales se expresó a través de una postura pro-activa del Mercosur de
presentación de propuestas de texto sobre todas las cuestiones polémicas de
estos capítulos. El sesgo minimalista de las posiciones era patente y generó
algunos conflictos intra-Mercosur, dado que los socios de Brasil no se alineaban
automáticamente con la posición brasileña. En materia de inversiones, por
ejemplo, todos los países del Mercosur -menos
Brasil- tienen en vigor una amplia
gama de acuerdos bilaterales de promoción y protección de las inversiones con
países desarrollados, no percibiendo mayores dificultades en negociar
temas sensibles para Brasil, país que no ha ratificado ningún acuerdo
bilateral en dicha área.
Esta
posición evolucionó a comienzos de este año, después de la toma de posesión
de Lula, en función de una serie de factores, relacionados con las propias
negociaciones del ALCA y con la política interna brasileña. Por lo que se
refiere al primer tipo de factores, parece que
haya cristalizado la constatación de que la solución para el cúmulo de
divergencias en esas áreas debía ser política y debía buscarse en niveles
decisorios elevados. Además, con el inicio del proceso de intercambio de listas
de demandas y de ofertas de acceso a los mercados, las negociaciones iban a
alcanzar un grado de irreversibilidad que haría difícilmente manejables los
costos políticos (externos) de todo intento ulterior de rediscutir la agenda de
negociación.
La
política pro-activa de presentación de propuestas -característica de Brasil
en los últimos años- perdía eficacia ante el avance del proceso de
intercambio de concesiones sin que elementos básicos de la estructura de reglas
del acuerdo estuvieran consensuados. Al mismo tiempo, quedaba claro que no era
posible un consenso sin un acuerdo político sobre el ámbito de la agenda y la
ambición del proyecto de liberalización preferencial.
Pero
la política interna brasileña debe ser también invocada para explicar la
evolución de la posición de Brasil frente al ALCA. Sobre todo a partir del
2001, las negociaciones hemisféricas se tornaron un tema razonablemente
relevante en la agenda de política interna, gracias a un esfuerzo político
patrocinado por partidos de izquierda, especialmente el PT, y por la jerarquía
de la Iglesia Católica en Brasil. Predomina, casi de forma unánime, en dichos
grupos una posición de rechazo de entrada y completo a un proyecto de negociación
de un área hemisférica de libre comercio, que se identifica como un proyecto
político de anexión de América Latina por parte de Estados Unidos.
Esta
postura no fue en nada alterada por la llegada del PT al gobierno y por la
adopción, por este mismo gobierno, de un recetario ortodoxo en el campo de la
gestión macroeconómica y de una agenda de reformas -tributaria y de la
Seguridad Social - que constituía la prioridad de los programas de gobierno de
Fernando Henrique Cardozo. En un período en el que las relaciones de la cúpula
del PT con la autodenominada “elite intelectual de izquierda” pasan por un
período de fuertes turbulencias, sería temerario para el gobierno agregar el
polémico tema del ALCA a la lista de “revisiones” programáticas que sus
militantes están siendo obligados a digerir en apenas algunos meses. La evolución
de la postura brasileña en el ALCA es entonces presentada internamente como una
afirmación de la soberanía nacional y como una ruptura con las posiciones del
gobierno anterior, ayudando a componer una agenda más conforme a las
expectativas de la izquierda en relación al gobierno de Lula.
La
primera señal de incomodidad brasileña fue la no presentación de ofertas
iniciales en las tres áreas de negociación. En los meses posteriores a febrero,
el gobierno brasileño explicitó los elementos genéricos de su posición en
relación al proceso negociador. Se trata de optar por un acuerdo concentrado en
temas de acceso y que contemple reglas menos ambiciosas de las deseadas por
otros países en temas considerados sensibles, como por ejemplo inversiones,
compras gubernamentales, servicios y derechos de propiedad intelectual. En dicha
propuesta, la profundización de reglas en estas áreas debería ser remitido a
las negociaciones multilaterales, de forma similar a lo que EUA defiende en
temas que considera sensibles (reglas antidumping y subsidios internos a la
agricultura)
Es
interesante observar que la percepción de las dificultades existentes para
mantener el nivel de ambición del ALCA (sobre todo si se pretendía mantener la
fecha de diciembre de 2004 como plazo para la finalización de las negociaciones)
era compartida por las autoridades comerciales de Estados Unidos. En su visita a
Brasil a finales de mayo, el Representante Comercial de la Casa Blanca, Robert
Zoellick, presentó una propuesta de revisión de la agenda del ALCA que
apuntaba, incluso en los temas sensibles para Brasil, a una clara reducción de
ambición.
La
propuesta de Estados Unidos no fue hecha pública por la diplomacia brasileña,
la cual, probablemente por razones de política interna como las anteriormente
aludidas, prefirió atribuirse a sí misma la iniciativa de revisión de la
agenda del ALCA, presentando, en la Mini-ministerial de Maryland que reunió a
mediados de junio a los cancilleres de los principales participantes de las
negociaciones del ALCA, los principales elementos de uma propuesta que contempla
la idea de una negociación en tres vías: el bilateral (el 4+1), el hemisférico
y el multilateral (la OMC).
Las
pocas informaciones acerca de las reacciones de los socios de Brasil a la
propuesta indican que esta no entusiasmó ni a Estados Unidos, ni a los demás
países del NAFTA, además de no entusiasmar a Chile, Colombia y los países de
América Central. Además, ya durante su visita a Brasil, Zoellick no demostró
estar sensibilizado con la propuesta de un acuerdo 4+1.
AMPLITUD DE LA AGENDA DEL ALCA: EL FOCO DE LAS NEGOCIACIONES ENTRE BRASIL Y ESTADOS UNIDOS
Acordado, aunque sea temporalmente, el plazo para la conclusión de las
negociaciones y constatada la baja probabilidad de que la fórmula 4+1 venga a
ser algo más que el formato de facto
de las negociaciones de acceso en materia de comercio de bienes -en función del
abandono del principio de la NMF en el plano regional- la cuestión estratégica
central para el ALCA se concentra en la composición de la agenda. Esta cuestión
ciertamente permanecerá abierta en los próximos meses, pudiéndose suponer que
la superación de las diferencias existentes dependerá esencialmente de un
entendimiento mínimo entre Brasil y Estados Unidos acerca de una agenda del
ALCA que incluya, además de esquemas de liberalización, reglas y disciplinas
aplicables al funcionamiento del área de libre comercio después del período
de transición.
La
hipótesis de reenviar capítulos enteros del ALCA a la OMC parece poco
plausible, pero no es necesariamente inviable
la idea de permitir a los países establecer reservas a ciertas disposiciones de
capítulos que sean percibidos por ellos como de difícil aceptación o de
eliminar de determinados capítulos sus elementos más ambiciosos o más
polémicos – ya sea incluyéndolos formalmente en una built in agenda del ALCA a ser negociada entre
2005 y un año a ser definido ya sea
remitiéndolos a la OMC - .
La
primera alternativa es, en principio, más plausible, dado que no supone la
obtención de un consenso acerca de lo que debería ser excluido del acuerdo o
remitido a una segunda etapa de negociaciones. En dicha alternativa, los costos
y beneficios de las reservas serían analizados y soportados por cada país.
Además,
una estrategia negociadora que persiga el reenvío integral de varios temas de
negociación a la OMC también puede generar algunos trade-offs
con los objetivos de negociación que el país viene defendiendo en el área de
acceso a mercados. Por un lado, reducir la ambición del ALCA en temas sensibles
-desde un punto de vista defensivo- para Brasil implicaría aceptar reducir las
ambiciones ofensivas del país en el área agrícola y de antidumping, donde se
concentran las sensibilidades de los EUA.
Al
reducir substancialmente las posibilidades de trade-offs
entre diferentes áreas de negociación, la concentración de la agenda en
el acceso a los mercados tiende a aumentar la presión por resultados fuertes y
rápidos en esta área, poniendo en riesgo el mantenimiento de las reglas de
juego acordadas en acceso de bienes (plazos y ritmos de desgravación, canastas,
respeto a sensibilidades), que son de interés para la industria brasileña.
LA REUNIÓN
DEL CNC EN EL SALVADOR: LA PROPUESTA DEL MERCOSUR EN LA MESA.
En
la reunión del Comité de Negociaciones Comerciales del ALCA (CNC) durante la
segunda semana de julio en el Salvador, el MERCOSUR presentó su propuesta de
“estructura negociadora en tres vías”, que querría plantear una
“metodología pragmática y realista para lograr los objetivos en los 18 meses
que faltan para la conclusión de las negociaciones”. La propuesta se
justifica en función de un cambio de las circunstancias “políticas y económicas
en los niveles global y regional” en las que se desenvuelven las negociaciones
, entre las cuales figuran el inicio de una ronda multilateral y la conclusión
de diversos acuerdos bilaterales de libre comercio, las dificultades encontradas
en el proceso de negociación
para eliminar corchetes, el interés de algunos países que negocian en reenviar
a la OMC temas que consideran sensibles y la presentación de ofertas por
Estados Unidos sobre bases bilaterales.
El
cuadro que sigue sintetiza la distribución de los temas de negociación en las
tres vías, propuesta por el MERCOSUR en la reunión de la CNC.
| Bilateral en el ALCA | Multilateral en el ALCA | OMC* |
| Acceso a mercados en comercio de bienes (agrícolas y no agrícolas), servicios e inversiones** (ambos en listas positivas). |
Preámbulo. Reglas de acceso a mercados. Subsidios a la exportación y otras medidas de efecto equivalente (dentro
de la región). Política de competencia Solución de controversias. Cuestiones Institucionales. Programa de Cooperación Hemisférica, Fondos de compensación. Trato especial y diferenciado. Sociedad civil. Facilitación de negocios.
|
Servicios (reglas). Compras gubernamentales. Derechos de propriedad intelectual. Agricultura (subsidios internos). Subsidios a la exportación en terceros mercados. Subsidios y derechos compensatorios, antidumping. Política de competencia.
|
Aunque
las principales lineas de la propuesta ya
fueran conocidas, su presentación formal exigirá tomas de posición y
reacciones de los demás países y bloques que negocian el ALCA. En su formato
actual, la propuesta presentada para el ALCA implica una significativa reducción
de la ambición del modelo de integración que viene siendo negociado a lo largo
de los últimos años: el acuerdo hemisférico tendría como eje central el
acceso a los mercado de bienes, servicios e inversiones, contemplando también
reglas para el comercio de bienes (pero no subsidios y antidumping) y
para el uso, en el interior de la región, de subsidios a las exportaciones en
la agricultura y medidas de efecto equivalente, así como algunas disciplinas básicas
(OMC-like) en servicios e inversiones
y un mecanismo de solución de controversias Estado – Estado.
Sin
embargo, estas cuestiones ni tan sólo fueron contempladas en el documento final
que sintetiza las discusiones y orientaciones del CNC. Las principales
orientaciones formuladas en el documento son las siguientes:
-
El grupo negociador de acceso a mercados queda encargado de los temas
comunes a este grupo y al de agricultura: trato nacional, relación del ALCA con
otros acuerdos en el hemisferio, programa de eliminación arancelaria, medidas
no arancelarias, salvaguardias, etc. Las disposiciones resultantes de este
trabajo se aplicarán tanto a bienes agrícolas como a no agrícolas.
-
El grupo negociador de servicios deberá continuar su trabajo sobre los
textos relativos a las áreas de servicios específicos para las que ya haya o
acabe habiendo propuestas. Conviene recordar que el principal productor de
propuestas sobre el trato de servicios específicos es EUA, que ya ha presentado
textos sobre servicios financieros y telecomunicaciones.
-
Los países deberán someter a los presidentes de los grupos de negociación
de acceso a mercados y de agricultura algunas informaciones relativas a sus
respectivas ofertas iniciales de bienes: (1) porcentajes de comercio hemisférico
en valor y de líneas arancelarias
incluidas en cada “cesta” de productos y de aquellos no incluidos en la
oferta (2) porcentajes de comercio hemisférico en valor y en las líneas
arancelarias en cada cesta de productos sujetos a contingentes arancelarias; y
-
a los países que no presentaron sus ofertas iniciales en servicios,
inversiones y compras gubernamentales (caso de Brasil) se les recomienda que
hagan los “mejores esfuerzos” para cumplir este elemento del mandato
negociador de la última Ministerial (Quito, noviembre de 2001).
-
el grupo de agricultura debe adoptar medidas para intensificar sus
discusiones en todos los items de su agenda, en particular aquellos relacionados
con subsidios a la exportación y a todas las otras prácticas que distorsionan
el comercio en productos agrícolas, y
-
los textos revisados de los diferentes capítulos deberán ser sometidos
al CNC antes del 25 de septiembre con vistas a la Ministerial de Miami en
noviembre.
Además, el CNC expresó su preocupación, pero no efectuó ninguna recomendación, en relación al tema de la situación de los países cuyas ofertas iniciales de acceso a los mercados de bienes no siguieron las directrices del CNC (inclusión de todo el universo arancelario, distribución de la oferta en cuatro cestas y ofertas significativas para la liberalización inmediata)
Es
decir, no solamente el CNC ignoró, en su documento final, el tema más polémico
y más relevante de su reunión – la propuesta del MERCOSUR – sino que
tampoco produjo ninguna recomendación que permitiese superar las ambigüedades
e imprecisiones en el área de métodos y procedimientos de acceso a mercados,
que tienden a dificultar cada vez más la profundización del proceso de
intercambio de ofertas y demandas.
Las cuestiones más delicadas políticamente, que son muchas en el caso del ALCA, parecen estar siendo remitidas a la Ministerial de Miami –lo que no constituye ninguna garantía de que vayan a encaminarse hacia la solución en esta ocasión – , aunque las negociaciones en diversos grupos tienden a tornarse crecientemente difíciles, en función de aquella indefinición, pero también de la posición explicitada por el MERCOSUR.
CONCLUSIONES
En
los próximos meses, al mismo tiempo que
los países estarán presentando sus ofertas mejoradas en las áreas temáticas
que contemplan la dimensión de acceso a los
mercados, es previsible que se intensifiquen los debates acerca del ámbito
futuro del ALCA, motivados por la propuesta del MERCOSUR. En esta etapa, la
cuestión fundamental del proceso negociador radica en la posibilidad de que
Brasil y EUA converjan en torno a un ámbito de agenda aceptable para ambos y
para las demás partes.
Notas:
* Lista ilustrativa, todos los mandatos de Doha continúan siendo válidos.
** Reglas para las inversiones serán negociadas en la OMC.
© Observatorio de la Globalización, 2003.
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