3.- LA POLÍTICA MONETARIA



El abandono de la caja de conversión que rigió en la Argentina por diez años se hizo por vía de un tránsito a un régimen de tipo de cambio dual, que incluye un tipo de cambio fijo (Ps 1.40 por dólar) para determinadas transacciones (principalmente de comercio exterior) y un tipo de cambio flotante que se determina libremente en el mercado (con la eventual intervención del Banco Central) para la liquidación de las restantes operaciones. La opción por este régimen cambiario y la no adopción inmediata de un sistema de flotación fue justificada en la existencia de una fuerte incertidumbre política y económica, que probablemente se habría traducido en una sobrereacción del tipo de cambio. En el contexto de un sistema de financiamiento altamente dolarizado, ese escenario habría agravado aún más la depresión y la crisis de solvencia de las firmas y las instituciones financieras. No obstante, las autoridades no aspiran a mantener un régimen cambiario dual y con controles de cambio indefinidamente, sino a moverse hacia un régimen de flotación en un contexto de mayor certidumbre y apoyo financiero externo por parte del FMI.

Tal como lo autorizó el Congreso en la Ley de Emergencia Pública, las nuevas autoridades enviaron al legislativo una propuesta de reforma de la carta orgánica del Banco Central que mantiene la independencia del Banco Central, restablece su rol de prestamista de última instancia y autoriza la emisión monetaria contra títulos de deuda del sector público (cuyas tenencias se sujetan a ciertos límites de crecimiento anual). Históricamente, y hasta el establecimiento de la caja de conversión en 1991, el Banco Central fue un apéndice del Poder Ejecutivo, monetizando el déficit del sector público. En las nuevas condiciones, la autoridad monetaria deberá demostrar que está en condiciones de preservar su independencia formal e implementar una política monetaria responsable. Un indicador sobre la orientación posible de la política monetaria en el futuro lo da el hecho que el renunciado presidente del Banco Central fue reemplazado por el vicepresidente del organismo, un economista de formación ortodoxa que fue por años funcionario del FMI. 

Un problema clave para el ejercicio de la política monetaria será la evolución de la crisis financiera. La precaria situación de los bancos puede colocar al Banco Central ante presiones irresistibles en un contexto de gran fragilidad sistémica. Esta fragilidad es lo que convenció a las autoridades de hacer el congelamiento de depósitos aún más riguroso de lo que había sido inicialmente anunciado por el ministro Cavallo. En efecto, a los pocos días de asumir el nuevo gobierno anunció un cronograma para la devolución de depósitos (en cuenta corriente, caja de ahorros y plazo fijo) que comienza en el próximo mes de marzo para las cuentas en pesos y concluye en el año 2005 para las cuentas en dólares. Este esquema probablemente será flexibilizado en el contexto de una autorización para el uso limitado de recursos, sin que estos salgan del circuito financiero. Probablemente, este paso se complementaría con una “pesificación” aún más intensa de activos y pasivos (Nota 1).


Capítulo 4.- Las perspectivas para el año 2002



-------------
(1) Nota postcript de los editores: Este desarrollo ya ha tenido lugar con posterioridad al cierre de la redacción de esta nota.