3. Sensaciones tempranas: brillo, claridad y contraste

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3. Sensaciones tempranas: brillo, claridad y contraste

 

Introducción

Al ver fotografías de escenas en blanco y negro, cine o televisión acromática, todos hemos comprobado alguna vez que es posible discriminar formas y reconocer los objetos existentes. Y muchas personas se preguntan Âżqué propiedad del estímulo, al interaccionar con el sistema visual, posibilita este reconocimiento?. La respuesta es el contraste, es decir, las diferentes proporciones de luz reflejada por los objetos adyacentes.

El término clave aquí es el de diferencias. Efectivamente, para individualizar regiones disjuntas de una imagen debemos detectar la aparición de áreas retinianas vecinas con distinta claridad, lo cual es una consecuencia de que diferentes superficies u otros objetos próximos reflejan diferente intensidad de luz. Cuando estas diferencias entre áreas vecinas sean extraídas, el sistema visual podrá delimitar las fronteras que individualizan dichas superficies u objetos, esto es, será capaz de detectar bordes físicos o contornos. Como veremos aquí, varias células retinianas y post-retinianas de la vía genículo-estriada parecen haber sido diseñadas por la evolución para responder ante tales diferencias de intensidad de luz entre regiones adyacentes.

Por otra parte, el aumento en la intensidad de la iluminación externa no supone un aumento en la misma proporción en la intensidad percibida, como se comprueba en Psicofísica. La peculiar manera de responder el Sistema visual ante las variaciones en las condiciones de iluminación se evidencian en la siguiente demostración de Hurvich y Jameson (1966):

Si nos ponemos una lente de gafas de sol (oscura) en uno de los dos ojos y leemos un libro, observaremos que toda la página queda oscurecida.

Si ahora nos tapamos el ojo que veía con la lente oscurecida, observaremos que aumenta la claridad.

ÂżPor qué, si entra más luz entre los dos ojos juntos (aunque uno lleve una lente) vemos más claro con un ojo sólo?. La respuesta a esta cuestión debe tener en cuenta que la percepción binocular de la claridad no resulta de la simple suma de las descargas excitatorias generadas en los fotorreceptores de las dos retinas, sino que, de algún modo, se efectúa un promedio de los impulsos excitatorios de ambas retinas.