4. La percepción del color

4. La percepción del color

Introducción

 

La cualidad perceptiva del color, tal vez sea la más obvia de cuantas experimentamos subjetivamente, sin embargo, objetivamente hablando el color no existe como tal en la realidad física, únicamente existe la variabilidad de las longitudes de onda de la luz visible, sólo tiene entidad en cuanto fenómeno psíquico vivido. No obstante, continuamente estamos decidiendo y realizando juicios acerca del color. Así, por ejemplo, cada día decidimos qué ropa ponernos, qué colores combinan adecuadamente, en otros momentos decidimos el color con que pintaremos la habitación, o el color de coche que más nos agrada, etc.

Fundamentalmente, este tema se ha abordado desde las aproximaciones psicofísica y fisiológica. En efecto, Isaac Newton, en el siglo XVII, descubrió (entre otras cosas) que la luz blanca podía descomponerse mediante un prisma triangular en una banda de siete colores que denominamos espectro cromático y que se ordenaban, de acuerdo con su longitud de onda en las siguientes sensaciones: violeta, añil, azul, verde, amarillo, naranja y rojo.
 




FIGURA 1.- Análisis de la luz blanca.

 

Además del análisis o descomposición de la luz blanca, también, llevó a cabo el proceso recíproco, la síntesis de la luz blanca a partir de los siete colores componentes, mediante el denominado disco de Newton, en el cual colocaba en siete sectores los siete colores que el denominaba primarios y hacía rotar dicho disco a tal velocidad que se experimentaba la sensación de ver un disco blanco.

 




FIGURA 2.- Síntesis de la luz blanca.

 

Como consecuencia, este notable físico nos legó el problema psicofísico relativo a ?son estos siete colores fundamentales o algunos de ellos pueden obtenerse a partir de mezclas de algunos otros?. Se trata de un problema estrictamente psicofísico porque, como ha señalado Tudela (1989), "se pregunta por la naturaleza de una experiencia sensorial en función de la manipulación de características estimulares" (pág. 85). En relación con la percepción del color se sabe que un objeto suscita un determinado color porque absorbe todas las longitudes de onda de la luz blanca, excepto la del matiz que refleja, que es precisamente el que percibimos.

 




FIGURA 3.- absorcion y reflexion de long. de onda.



El segundo problema planteado es de naturaleza psicobiológica, en cuanto que se pregunta por ?cuál es el código neural correspondiente a la sensación de color?, o expresado en otros términos ?cómo se codifica el color en el cerebro?.

Además de estos dos problemas fundamentales, se han planteado otros muchos, tales como: ?todas las personas percibimos igual los colores?, o ?tal vez, ante una determinada longitud de onda uno experimenta como, por ejemplo, verde una sensación que otro experimenta como, por ejemplo, azul y sin embargo, puesto que podemos discriminar dicha longitud de onda, convenimos en llamarlo con el mismo nombre?. Dicho en términos más simples, ?veo yo el verde como lo ves ?.

Otra cuestión, en torno a la percepción del color, planteada se refiere a ?por qué el cambio de longitud de onda de la luz da lugar a la sensación (o percepción) de colores diferentes?, el cual conecta con la existencia biológica de diferentes pigmentos visuales que responden a un rango diferente de longitudes de onda y que dio lugar a la formulación de dos teorías explicativas de la visión del color.

Finalmente, otro problema, sin que ello quiera indicar que el que no nos hagamos eco de otros interrogantes sea porque no existan, ?cómo influye la intensidad luminosa sobre nuestra percepción del color?, cuestión que hace referencia a la constancia del color, que trataremos de describir.

Por otra parte, no sólo pueden existir diferencias interindividuales en cuanto a la percepción del color, sino que también se han constatado diferencias interespecies, tanto de calidad (variedad de colores percibidos) como de cantidad (rango de longitudes de ondas a las que una especie es sensible). Mientras que la mayoría de los mamíferos sólo perciben el intervalo acromático (blanco-grises-negro), siendo excepciones los primates y la especie humana, la percepción cromática tiene un alto valor adaptativo, y es posible, en numerosos insectos, peces y pájaros. Mientras que el ojo humano es sensible a longitudes comprendidas entre los 380-760 nm (nanómetros: 1nm= 10-9m), el espectro visible de las abejas y las hormigas se halla desplazado hacia el ultravioleta, el cual son capaces de captar y merced a ello se orientan hacia los pétalos de las flores, en tanto que los humanos somos ciegos a estos colores, mostrándosenos como blancas o acromáticas. Algo similar ocurre en el otro extremo del espectro visible, los infrarrojos, sin embargo, las serpientes disponen de órganos sensores (situados entre los ojos y las fosas nasales) con capacidad para captar estas radiaciones calóricas (rayos infrarrojos) de sus presas en total oscuridad. [Para redescubrir otras muchas curiosidades sobre la percepción de los animales véase DRÖSCHER, V.B. (1987). La magia de los sentidos en el reino animal. Barcelona: Planeta (orig.:1966)].