8. Percepción de la profundidad y estereópsis visual

8. Percepción de la profundidad y estereópsis visual

 

Introducción

 

Percibimos un mundo en tres dimensiones, lo cual nos resulta muy útil tanto en operaciones tan simples (aparentemente) como coger un objeto, como en operaciones de tanta precisión como conducir un vehículo, golpear a una pelota con una raqueta o el aterrizaje de un piloto de aviación.

Ahora bien, el principal problema a explicar fue planteado por Berkeley, obispo anglicano de Cloyne, en su primera obra, que data de 1709, titulada "Ensayo de una nueva teoría de la visión", planteándolo en estos términos: ?cómo a partir de dos representaciones bidimensionales o imágenes planas retinianas percibimos la tercera dimensión?. La respuesta a esta pregunta difiere según las posiciones teóricas se enclaven en el Realismo ingenuo (Teoría de la percepción directa) o en el Empirismo (Torías de la percepción indirecta: punto de vista inferencial, constructivismo y Procesamiento de Información).

La Teoría de la percepción directa (concepción Realista) rechaza cualquier pretensión de construcción e inferencia y propone la captación inmediata de la información contenida en el estímulo. Así, Gibson (1966) sostiene que los sistemas sensoriales funcionan como auténticos sistemas perceptuales que recogen del medio ambiente la información necesaria para realizar un comportamiento adaptado a dicho entorno. Una de las más importantes fuentes de información sobre la tercera dimensión es el gradiente de densidad de textura, que se halla contenido en la situación estimular. Véase algunos ejemplos de gradientes de densidad de textura en las Figuras 7, 8, 9, 10 y 11). En la Figura 7 observamos como cada superficie refleja la luz incidente de forma peculiar, comprimiéndose la textura (aumentando su densidad) conforme se aleja del observador. También puede apreciarse que a cada cambio en la orientación de las superficies (por ejemplo, la rampa de Fig. 7b) le corresponde un patrón específico de distribución espacial de la luz reflejada. Asimismo, en la Fig. 7c, se muestra cómo las discontinuidades del terreno producen patrones característicos de distribución de la energía lumínica (Orden óptico). En la Figura 8 y Figura 9, se muestran dos gradientes de densidad de textura visual diseñados artificialmente, esto es, dibujados, informándonos igualmente de las distancias en profundidad. La Figura 10 representa un gradiente de textura, artificial y tridimensional. La Figura 11 ilustra cómo la variación en orientación (inclinación) de las superficies produce diversos gradientes de densidad de textura.

Para los empiristas y constructivistas, la percepción de la profundidad se infiere o construye mediante un conjunto de claves o 'pistas' a partir de la imagen bidimensional retiniana. La teoría constructivista de la percepción de la tercera dimensión postula una síntesis constructiva del objeto a partir de claves. Esta postura resulta ilustrada a través de la "metáfora del paleontólogo" (Neisser, 1967), quien a partir de escasos restos de un animal reproduce su figura completa (véase Figura 1).
 


FIGURA 1.- Metáfora del paleontólogo. A partir de escaso número de restos fósiles reconstruye la estructura ósea.