0.2 La conciencia fenomenológica y la subjetividad

 

Acabamos de señalar que los cerebros acotan los estados funcionales del cuerpo en mapas. Así, el cerebro tiene la capacidad de introducir el cuerpo (como contenido) en el proceso de la mente. De este modo, la presencia de mapas que fluyen en una corriente mental produce una mente. No obstante, para que esa mente llegue a ser consciente requiere que se le añada una nueva propiedad: la subjetividad. Esta propiedad añade el sentimiento, que suele acompañar a la experiencia perceptiva. En otras palabras, para que la mente llegue a ser consciente es preciso que en el cerebro se genere una identidad personal, un sujeto que conoce (percibe) y al crearse la representación del “YO” surge la subjetividad.

 

William James (1905) equiparaba la conciencia con la noción de “si-mismo”, entendido como la suma total de lo que todo ser humano podría afirmar que es suyo, incluido aquello que le permite conocer que esos dominios existen y le pertenecen, su pasado y su potencial futuro.

La conciencia es, probablemente, el sistema con una organización más compleja que se ha construido en el Universo, además del propio Universo. La conciencia, de acuerdo con Revonsuo (2010) consiste en un presente continuo que enlaza, momento a momento, la dinámica corriente de las experiencias subjetivas que se dan en nuestra existencia. Para que un ser vivo tenga el grado de conciencia que los seres humanos experimentamos (hasta donde sabemos, el grado máximo), se requiere  tener una “mente” que pertenezca a un solo propietario (un sujeto, un “yo”), que inspecciona y siente el mundo interior y exterior,  y que está dispuesto para la acción. En pocas palabras, un yo consciente es un punto de vista subjetivo en el Universo, una singular y genuina manera de percibir la realidad. La mente, en general, y un fragmento de esta (la conciencia aquí y ahora) surgen de la interacción de un  sujeto corporizado (encarnado) con un entorno poblado de  objetos y en el que acaecen sucesos según ciertas reglas, que no siempre son conocidas por dichas mentes.

 

El término conciencia fenomenológica se refiere a la experiencia subjetiva que ocurre en una realidad psíquica, lo que significa que esa realidad es sentida por el organismo. Por tanto, existir en el mundo (como ser fenomenológico) significa existir como algo sintiente.

La conciencia fenomenológica global contiene todas las experiencias subjetivas, emociones y sentimientos que una persona tiene en un momento dado. Por tanto, la conciencia fenomenológica viene a ser como un corte, una sección o un segmento en la corriente de la consciencia, que incluye: sensaciones, imágenes, sentimientos, emociones, deseos, voliciones, pensamientos que pasan por una mente aquí y ahora, produciendo un mundo sensorio-perceptivo dinámico, en cuyo centro se aloja el “yo” (el si-mismo, su identidad). Este contenido global fenomenológico toma la forma de un “yo” encarnado (corporeizado) en un mundo (la realidad física). Y hace que cada persona sea un punto de vista subjetivo en el mundo, una particular manera de vivir y entender este mundo, su realidad.