1.10 Las representaciones

Hemos considerado, de acuerdo con el paradigma del Procesamiento de información (P.I.), que la percepción es una actividad computacional del organismo, que ha de realizar una serie de cálculos, lo que implica la necesidad de postular un medio sobre el que se efectúe dicha actividad. Dado que las operaciones de cálculo tienen un carácter formal, los objetivos sobre los que actúen también han de ser formalismos, y a ellos solemos referirnos como símbolos o representaciones.

La noción de representación tiene un valor capital para la Psicología cognitiva, en general. Tal es así, que la diferencia fundamental con el paradigma conductista (E-R) radica en que el paradigma cognitivo (E-O-R) postula un sistema de pares procesos-representaciones internas, dentro de un modelo, que son imprescindibles para establecer una relación circular con el medio ambiente. En este apartado trataremos de esclarecer el concepto de representación y mostrar los formatos representacionales que mayor relevancia han alcanzado.

El sentido más divulgado de la noción de representación hace referencia a una descripción de un objeto o situación, mediante la cual queda explicitada alguna propiedad de ésta. El término representación se halla omnipresente en la concepción del P.I., no por ello resulta un concepto clarificado, más bien al contrario, crea numerosas confusiones señaladas por diversos autores que han tratado el tema (Simon, 1978; Anderson, 1978; D. Marr, 1982; A. Riviere, 1986, etc). En su obra 'Razonamiento y representación', A. Riviere (1986) reconoce este hecho al afirmar:

"La confusión terminológica que se observa en el estudio de la representación del conocimiento es, en realidad, expresión de una confusión más profunda entre los planos y dimensiones de análisis. Parece que, en el intento de abarcar de forma conjunta y mezclada todos esos planos, al concepto de 'representación' se le hubiera asignado una carga excesiva de significados, una polisemia que la representación ya no representa casi nada por querer representarlo casi todo" (pág. 4)

Sin embargo, la necesidad del concepto de lo representacional es ineludible, como indica el mismo autor, si no se quiere renunciar al proyecto global de construir una Psicología cognitiva. Para D. Marr (1982), una representación de un conjunto de entidades es un esquema formal para describirlas, junto con las reglas que especifican como se aplica el esquema a cualquiera de estas entidades en concreto. Asimismo, considera que una descripción es el resultado de aplicar una representación a una entidad particular. Desde el paradigma computacional-representacional, que Marr encabeza, se considera que una representación es aceptable si, además del realismo (constatar su utilización por el sistema cognitivo), satisface estas cinco propiedades: complección, suficiencia, explicitud, robustez, e irredundandia. Teniendo en cuenta que desde el paradigma computacional es tradicional establecer dos etapas (Marr, 1982), según un criterio temporal, a las que es habitual referirse como 'procesamiento temprano' - 'procesamiento tardío', y habida cuenta de considerar pares procesos-representaciones, distinguiremos dos grupos de representaciones:
 

  • Representaciones tempranas del estímulo: estas se obtiene al actuar las primeras fases del procesamiento sobre la información estimular registrada por los receptores.
     
  • Representaciones tardías del estímulo: en las etapas finales del procesamiento se requieren otras representaciones de más alto nivel, capaces de explicitar propiedades más complejas del estímulo. Es al proponer algún tipo particular de éstas, cuando se han establecido los litigios más crudos y los debates más exasperantes.
     

La literatura bibliográfica en este punto del debate es abundante, por lo que no nos extenderemos más allá de lo imprescindible (véase lecturas recomendadas).

Una breve mención a las obras más relevantes que abordan esta cuestión, no puede dejar de citar las obras en las que Paivio (1971 y 1977) propuso, con su hipótesis dual, la compatibilidad de dos formatos, el relativo a las imágenes y el proposicional. Aunque sabido era desde antiguo que pensamos en imágenes y en palabras, Paivio sugiere que ambos sistemas representacionales se hallan estrechamente interconectados y actúan conjuntamente, pero tienen propiedades estructurales y funcionales diferentes. El sistema de imágenes actuaría en paralelo, estaría especializado en procesar información concreta y preservaría, de modo analógico, las propiedades espaciales y métricas del estímulo, es decir, el tamaño, la forma, la localización, la orientación, el movimiento, etc. El sistema proposicional, por contra, operaría secuencialmente, sería capaz de procesar tanto información concreta como abstracta y tendría un carácter descriptivo y semántico, pero no retendría una copia isomórfica del estímulo.

Las propiedades de las representaciones se derivan, en gran parte, del formato o manera de ser representado algo. Además, la eficacia y posibilidades operacionales también dependen de dicho formato, ya que no todos permiten que se deriven las mismas consecuencias perceptuales.