4.1 Definición del color: componentes

Podemos definir el color como una sensación provocada por diferentes longitudes onda e intensidades luminosas al incidir sobre los conos de la retina.

Al considerar el color hemos de tener en cuenta tres dimensiones:

El matiz: es la experiencia de un determinado color cromático. Ejemplo, rojo, verde, azul, amarillo, etc. está determinado por la longitud de onda de la energía luminosa, de tal modo que las longitudes de onda cortas (en torno a los 450 nm) elicitan sensación de matiz azul, las longitudes de onda media (en torno a los 560 nm) provocan matices verdes o amarillos y las longitudes de onda largas (en torno a los 700 nm) originan sensaciones de matices anaranjado o rojo.
 



FIGURA 4.- Espectro cromático visible.



El brillo: es la interpretación subjetiva de la intensidad luminosa. En otras palabras, la luminancia percibida en un color. Podría decirse que establecemos una escala interna de brillantez que fluctúa desde el deslumbramiento hasta lo invisible (no somos sensibles a esa débil luminancia).



FIGURA 5.- Variación en brillo de un color.



La saturación: es la proporción de blanco que contiene mezclado un color cromático. En otros términos, es la pureza del color. Cuanto menos proporción de blanco haya, resultará más saturado el color y viceversa.


       
    
        FIGURA 6.- Variación en saturación de un color.



Las investigaciones psicofísicas han puesto de manifiesto que al exponer a los sujetos ante luces cuya longitud de onda oscila entre 380-760 nm, éstos llegan a discriminar hasta 150 matices diferentes. Además, si se varía el brillo y la saturación, es posible discriminar hasta 7.000.000 de colores diferentes.

La oficina Nacional de Standards en U.S.A. elaboró un inventario de 7.500 nombres de colores utilizados en el entorno de la publicidad, pinturas, cosmética, etc.