5.4 Las constancias perceptivas: Estructuralismo vs. Gestalt

Las constancias perceptivas hacen posible las invariancias en un mundo en el que los objetos se encuentran en variación, por lo que permiten alcanzar un conocimiento de objetos estables, lo que otorga a esta propiedad perceptual una función capital en la adaptación.

Respecto a la constancia perceptiva, los estructuralistas habían supuesto una correspondencia puntual perfecta, que relacionaba una sensación con un estímulo particular (hipótesis de la constancia) y, por consiguiente, un cambio en el estímulo daba lugar a un cambio sensorial-experiencial. Lo percibido (experiencial) resultaba inferido a partir del núcleo de sensaciones correspondientes a la imagen retiniana, tras repetidas experiencias en las que tales sensaciones se asocian a otras, derivándose un aprendizaje. La interacción inconsciente entre elementos y asociaciones de sensaciones, las cuales poseen un contexto elaborado que le otorga significado, hacen que la percepción nos parezca constante, idéntica a pesar de las variaciones sensoriales.

En cambio, para los Gestaltistas, la constancia es primaria, se da en la experiencia inmediata del perceptor y, por consiguiente, no debe ser algo secundario a explicar, sino que son los elementos o partes constituyentes los que son puras abstracciones teóricas, en cuanto no se hallan presentes en la experiencia fenomenológica. En otros términos, para los estructuralistas los datos primarios son los elementos y lo secundario, obtenido por aprendizaje asociativo, es la constancia del tamaño, forma, color, etc.; mientras que, para la psicología de la Gestalt la experiencia fenomenológica de la constancia es el dato primario organizado y estructurado, los elementos son derivaciones secundarias segregadas por abstracción.