9.5 El movimiento del objeto



1.- Que realmente se desplace el objeto en el espacio físico: percepción del movimiento real.

 



2.- Que, a pesar de permanecer estáticos los objetos, el sujeto percibe un desplazamiento: percepción del movimiento aparente.

 

6.1. LA PERCEPCION DEL MOVIMIENTO REAL:

Aquí destacaremos tres líneas de trabajo experimental:

I) El enfoque psicofísico, que se ha centrado en la determinación del umbral del movimiento. Por ejemplo, hallando la velocidad mínima que ha de llevar un objeto (saetas de un reloj, crecimiento de una planta, avance de un móvil, etc.) para que el observador perciba el movimiento del objeto.

Hay que dejar constancia que no es lo mismo detectar el movimiento que detectar que el objeto se ha desplazado o cambiado de posición.

II) El problema de la conservación de la identidad de figuras en movimiento. Estas investigaciones se centran en explicar cómo y por qué una escena cambiante (estando el observador estático) se interpreta como un único objeto en movimiento (véase Figura 11.

Las soluciones aportadas han consistido en describir la correspondencia existente entre elementos de una escena y los mismos elementos un instante más tarde (Ullman, 1.979). En otras palabras, la correspondencia no se plantea entre la escena total, sino entre elementos particulares de la escena. Por ejemplo, comparando fotogramas sucesivos de una película. Sostiene Ullman que la correspondencia se establece sobre la base de emparejamientos entre elementos primitivos del esbozo primario en bruto, tales como bordes, líneas y manchas, en lugar de entre figuras completas. Ullman presenta varias demostraciones que dan soporte a su argumentación. En una de éstas, se presentó a los observadores la proyección de una "rueda rota" (véase figura) en la que un radio y otro no estaba incompleto. Si la "rueda" se gira x grados entre sucesivos fotogramas, cuando x es mayor que la mitad del ángulo entre los radios de la rueda, el observador ve la rueda rota en tres anillos diferentes. El anillo interior y el exterior giran en el sentido de las agujas del reloj, mientras que el anillo central parece girar en sentido contrario. Podría esperarse ésto si los emparejamientos se estableciesen entre los segmentos lineales pero no se esperaría si la figura completa estuviera siendo emparejada fotograma a fotograma. Si estuviera teniendo lugar un emparejamiento figural uno esperaría percibir una rotación en el sentido de las agujas del reloj de la rueda completa. Ullman proporciona una elegante explicación computacional de cómo puede lograrse la correspondencia mediante el uso de un principio de "correspondencia mínima". Supongamos que un fotograma de una película consta de los elementos A y B, y un segundo fotograma consta de los elementos A' y B', desplazados respecto a A y B. El problema de la correspondencia consiste en establecer si ha de emparejar A o B con A'. Ullman logra ésto estableciendo una medida de afinidad para cada posible apareamiento. Cuanto más próximos en el espacio y más similares en la descripción son los dos elementos de un par, mayor será su afinidad.
 



 
FIGURA 11.

 

III) El problema de la captación de la profundidad a partir del movimiento. Aquí han sido aportadas soluciones fundamentadas en dos concepciones distintas del proceso perceptivo.

Como procesamiento guiado conceptualmente, es decir, a partir de los conocimientos almacenados en MLP se infiere la tridimensionalidad del objeto en movimiento (postura tradicional).

Como procesamiento guiado por los datos. Es posible recuperar la estructura tridimensional que da lugar a una serie determinada de movimientos. El efecto de profundidad cinética (Wallach y O'Connel, 1953) proporciona quizá el ejemplo mejor conocido de recuperación de la estructura a partir del movimiento. Si se proyecta una sombra sobre una pantalla mediante una especie de armazón de alambre giratorio, lo que hace el 'cinefantoscopio' de Miles (véase figuras), un observador puede, fácilmente, percibir la forma de la estructura que hay tras la pantalla a partir del patrón dinámico de la sombra.
 



FIGURA 12. Cinefantoscopio De Miles.

 



FIGURA 13. La Ventana De Ames.

 



 
FIGURA 14. Efecto De Profundidad Cinética.

 

La propia demostración de Ullman sobre la recuperación de la estructura a partir del movimiento incluye las imágenes de un par de cilindros coaxiales que giran en sentido contrario (véase figura ). Cuando la proyección es estática parece una colección de puntos aleatorios. Sin embargo, una vez se mueve, el observador tiene una clara impresión de un cilindro dentro de otro, girando los dos en direcciones opuestas. Ullman ha mostrado que es posible recuperar la estructura a partir del movimiento si uno supone que el movimiento proviene de cuerpos rígidos.
 



FIGURA 15.

 

Ullman (1.979) defiende que puede captarse la estructura tridimensional de un objeto rígido en movimiento, a partir de, al menos, tres imágenes sucesivas que exhiban, cada una, cuatro puntos situados en distinto plano.

También se han ocupado las investigaciones de la relación entre la velocidad de rotación de un objeto y la percepción de la dirección del movimiento (cinefantoscopio de Miles, 1.931; la ventana de Ames). Finalmente, señalaremos que incluso es posible recuperar estructura de movimiento en estereogramas de puntos aleatorios.

6.2 MOVIMIENTO ABSOLUTO Y MOVIMIENTO RELATIVO.

Desde el punto de vista perceptivo, se denomina movimiento relativo a aquel que tiene lugar cuando un móvil se deplaza a través de un fondo texturado, estructurado. Por ejemplo, en la figura, el punto que se desplaza a través del rectángulo seccionado por una línea. Mientras que, se habla de movimiento absoluto cunado el móvil se desplaza en un vacío contextual, sin textura ni cualquier otro elemento de referencia, como ocurre con el punto de la derecha de la citada figura . Las aportaciones más relevantes de las investigaciones han evidenciado:
 



FIGURA 16.

 

1) Que el contexto determina el valor del umbral de movimiento, viéndose más fácilmente el movimiento cuando el objeto se desplaza a través de un fondo estructurado. Por ejemplo, el desplazamiento de un punto sobre un enrejado.

El umbral de detección del movimiento absoluto (mov. en un campo homogéneo) es de 10-20'/seg, mientras que el del mov. relativo (mov. en un campo texturado) es de 1-2/seg. Es decir, que es diez veces mayor el primero (o menor la sensibilidad al mov.) que el segundo (Aubert, 1886). Por tanto, es importante recalcar que cualquier cosa que permita articular el fondo podría mejorar la habilidad para detectar el movimiento y, consiguientemente, disminuir el umbral.

2) La percepción de la velocidad del movimiento depende del entorno, del tamaño de los estímulos y de la distancia del observador. Brown (1931) observó que la velocidad con la que perciben los sujetos el movimiento de un objeto depende tanto del tamaño de éste como del tamaño del rectángulo a través del cual se mueve. Así, en la figura, cuando el punto A era 10 veces mayor que el B, el punto grande (A) tenía que moverse siete veces más deprisa que el pequeño (B) para que se percibiese con la misma velocidad aparente. En otras palabras, un camión o un autobús, deben moverse mucho más rápido que un turismo y, a su vez, éste más rápido que una moto, para que percibamos que llevan la misma velocidad.
 



FIGURA 17.

 

Se denomina transposición de la velocidad al fenómeno mediante el cual se perciben con igual velocidad dos objetos de diferente tamaño que se mueven a distinta velocidad.

3) A la tendencia a juzgar que un objeto lleva la misma velocidad, a pesar de que esta varíe, se denomina constancia de la velocidad. Brown (1931) observó que no se corresponden las velocidades con que una imagen puntual atraviesa la retina según dicho objeto se halle cerca o lejos del obserrvador. En efecto, el incremento de distancia disminuye ángulo visual (?) atravesado por el punto en su desplazamiento y, por tanto, reduce la velocidad con que se mueve la proyección del punto en la retina. Así, si se alejaba el observador 20 veces más que una cierta distancia, la velocidad percibida se reducía algo menos de la mitad. Es decir, a un gran cambio en la velocidad retiniana le corresponde un pequeño cambio en la velocidad percibida. A este efecto se le denomina Constancia de velocidad.

La percepción de la velocidad también depende del entorno. Los fenómenos de la transposición y de la constancia de la velocidad indican que la velocidad percibida no depende de la velocidad de la imagen a través de la retina, sino del entorno, tamaño y distancia.

En definitiva, al aumentar la luminancia y el tiempo de exposición del objetivo, el umbral de detección de la velocidad disminuye (Brown, 1955; Leibowitz, 1955).

Estos hechos evidencian que nuestra percepción del mov. no puede explicarse considerando sólo el punto en mov. (enfoque físico), sino que también hemos de tener en cuenta las condiciones en que el mov. se produce.

IMPLICACION: Las condiciones estimulares, todos los factores implicados en la situación, afectan a la percepción de la velocidad, lo que debe tenerse muy en cuenta en circulación viaria.

4) Cuando un observador realiza movimientos oculares de seguimiento de un objeto móvil, la imágen retiniana apenas se mueve. Sin embargo, el juicio de estimación de dicho observador suele ser que el objeto se mueve 1,5-2 veces más rápido que cuando los ojos están quietos (no seguimiento). Ello implica que la percepción del movimiento real no depende de la existencia de mov. de la imagen a través de la retina.

Desde este enfoque, para explicar la percepción del movimiento se acude a la TÂŞ focal-ambiental (Leibowitz, 1982) habiéndose constatado la existencia de células del córtex sensibles al movimiento (detectores de movimiento) sintonizados a una determinada dirección (Hubel y Wiesel, 1962). No obstante, esta teoría no explica el seguimiento del objeto móvil.

6.3. LA PERCEPCION DEL MOVIMIENTO APARENTE.

En 1832, Stampfer inventó un aparato llamado estroboscopio. Básicamente, consistía en un foco luminoso, colocado en el interior de un cilindro opaco, y un disco cuya mitad era transparente y la otra mitad opaca, de modo que al girar el disco a cierta velocidad constante y controlable, la parte opaca interfería los rayos de luz periódicamente. Si la velocidad del, disco era muy grande, entonces el nivel de resolución temporal del ojo humano era incapaz de percibir la fluctuación de la luz (tasa de parpadeo). Pero si el disco giraba a una velocidad algo menor, se podía determinar el umbral de parpadeo (o fluctuación de la luz) correpondiente al ojo humano. Hasta 1875, en que el fisiólogo Sigmun Exner se ocupó de investigar el fenómeno elicitado por el estroboscopio, nadie se había interesado en el fundamento perceptivo visual.

Exner presentó a los sujetos experimentales dos chispazos eléctricos sucesivos, separados espacialmente, comprobando que éstos percibían correctamente el orden temporal cuando el intervalo temporal entre los dos chispazos era de 45 msg. Posteriormente, disminuyó la distancia espacial que separaba los dos chispazos. Aquí, los sujetos, no percibían la sucesión de dos chispazos, sino un solo chispazo que se movía hasta la posición en que tenía lugar el segundo chispazo. El umbral de percepción correcta de la dirección de este movimiento se obtenía cuando el intervalo de separación de los dos chispazos era de 14 msg. Con tiempos inferiores, los dos chispazos se percibían simultáneamente. En realidad. Exner tampoco se dedicó en profundidad al estudio de este fenómeno.

La invención del cinetoscopio por Thomas Alba Edison, en 1894, y el rápido desarrollo del cinematógrafo (inventado por los hermanos Lumiere), motivó que progresivamente los psicólogos se interesasen por el tema. Así, en 1912, M. Wertheimer publicó un artículo en el que se estudiaba experimentalmente la percepción del movimiento estroboscópico. Dos subtipos de movimiento estroboscópico fueron puestos de manifiesto por Wertheimer (1.912), en el citado artículo que dió origen al surgimiento de la corriente gestáltica. Los fenómenos de movimiento aparente conocidos reciben diversas denominaciones. Los principales son:

1) Movimiento estroboscópico: tiene lugar al presentar durante breves intervalos imágenes sucesivas de, al menos, dos objetos estáticos.

Wertheimer informó que, al presentar breves exposiciones taquistoscópicas sucesivas de dos líneas situadas a 1 cm. de separación, ocurrían diversas percepciones:

A intervalos temporales de más de 200 msg., se percibían dos líneas sucesivamente.

A intervalos inferiores a 30 msg., las dos líneas se percibían simultáneamente.

A intervalos en torno a los 60 msg., ocurrían los fenómenos denominados de movimiento aparente:
 

  • En el intervalo comprendido entre los 30-60 msg., ocurría el denominado movimiento parcial. Aquí, los sujetos informaban que la primera línea parecía recorrer la mitad de la distancia de separación entre las dos líneas, mientras que la segunda línea parecía recorrer la otra mitad.
     
  • Hacia los 60 msg., el sujeto percibía que una línea saltaba hasta otra posición, fenómeno que denominó movimiento Beta o movimiento óptimo.
     
  • Cuando el intervalo era ligeramente superior a los 60 msg. (entre 60-200msg.), los sujetos percibían, no un salto de una línea, sino un desplazamiento o movimiento puro, al que denominó movimiento Phi.

 
 
 
Movimiento PHI

 

En la percepción del movimiento estroboscópico óptimo influyen, básicamente, tres factores (distancia, luminancia y tiempo de inspección), investigados por Korte (1915) e interrelacionados en las conocidas Leyes de Korte, sintetizadas por Boring (1942) y Graham (1965) del modo que sigue:
 

  • Relación distancia-luminancia: si el intervalo de tiempo entre los estímulos se mantiene constante, la distancia óptima del movimiento aparente varía directamente en función de la intensidad luminosa del estímulo.
     
  • Relación luminancia-tiempo: si la distancia entre los estímulos se mantiene constante, el valor óptimo de intensidad luminosa de los estímulos (luminancia), necesario para producir movimiento aparente, es inversmente proporcional al intervalo de tiempo entre dos estímulos sucesivos.
     
  • Relación distancia-tiempo: si la luminancia de los estímulos se mantiene constante, el valor óptimo correspondiente a la separación espacial entre los estímulos (distancia) es directamente proporcional al intrervalo de tiempo entre ellos.
     

La percepción del movimiento estroboscópico también puede verse influido por la experiencia pasada del observador.

Además, aunque todavía no está claro el mecanismo responsable de la percepción del movimiento aparente, éste no puede deberse a los movimientos oculares del observador. Sin embargo, hoy se sabe que diferentes clases de animales perciben el movimiento estroboscópico y, en efecto, parece ser una características perceptiva innata.

El movimiento estroboscópico constituye la base de muchos mecanismos diseñados para captar la atención de las personas, tales como las "luces móviles" que vemos en los pasos a nivel, en ciertos anuncios luminosos, en las marquesinas de los teatros, etc. Sin duda, la aplicación tecnológica del movimiento estroboscópico más conocida es la del cine y la televisión. Estos aparatos presentan una serie de imágenes estáticas (fotogramas) que contienen pequeñas variaciones en las posiciones de los objetos (o de sus partes componentes). Al mostrarse a una velocidad de exposición adecuada, la sucesión de imágenes discretas produce una impresión de movimiento fluido y continuo que resulta dificil de diferenciar del movimiento físico real.

En determinadas circunstancias, se produce un efecto perceptivo anómalo en las películas de cine que sorprende a muchas personas, se trata del conocido efecto de la 'rueda de las diligencias', consistente en ver las ruedas de estos carruajes moverse hacia atrás, cuando el vehículo avanza hacia delante. Christman (1971) ofreció la siguiente explicación. Las cámaras de cine fotografían 24 imágenes por segundo (f.p.s.). Si la rueda que se filma gira a una velocidad de 23 r.p.s. (revoluciones por seg.), cada fotograma la reflejará un poco antes de que haya dado una vuelta completa, y por ello al ser proyectada a 24 f.p.s. se ve girar hacia atrás. Si la rueda girase a 24 r.p.s. la veríamos inmovil, mientras que si girase a 25 r.p.s. la veríamos girar hacia delante, o sea en la misma dirección que el avance del vehículo al que está unida y a una velocidad de 1 r.p.s..
 



 
FIGURA 18. Efecto de la rueda de la diligencia.

 

Otros tipos de movimiento aparente bien conocidos son:

2) Movimiento alfa: el observador percibe un cambio de tamaño del objeto, al presentarle en rápida sucesión las partes componentes. Así, la caricatura de un rostro suele parecer de mayor tamaño cuando se muestran los rasgos en rápida sucesión que cuando se muestra toda la imagen estática.
 


 

FIGURA 19.

 

3) Movimiento gamma: así llamado por Koffka, consiste en percibir una apariencia de contracción-expansión del objeto al aumentar o disminuir, respectivamente, la iluminación del objeto de forma súbita.

4) Movimiento delta: el observador percibe una inversión del sentido del movimiento cuando el segundo estímulo tiene mayor intensidad luminosa que el primero.

5) Movimiento de Bow: ocurre cuando entre el primer y segundo estímulo se introduce un obstáculo. El observador, aquí, no percibe un desplazamiento en línea recta, sino que tiene la impresión de que bordea por detrás al estímulo.

6) Movimiento autocinético: consiste en percibir movimiento de un punto luminoso estático, al suprimir todas las claves de profundidad o marcos de referencia. Por ejemplo, la lumbre de un cigarro, observada en un cuarto oscuro, nos permitiría experimentar este tipo de movimiento aparente. No se dispone de una explicación.

Esta ilusión de movimiento es muy sensible a los efectos de la sugestión (se puede sugestionar a los observadores de ver el movimiento hacia la derecha, izquierda, etc.)

7) Movimiento inducido: consiste en percibir movimiento de un objeto, figura o escena inmóvil, al moverse el fondo. Este truco se utiliza en el cine, por ejemplo, moviendo el fondo sobre el que se sitúa una imagen parcial de un objeto estático (vehículo, caballo, etc.), dando la impresión de que este último se desplaza. También se observa en la situación de un viajero en un tren en reposo, cuando se mueve otro tren en el carril contiguo, tiene la impresión de que es su tren el que avanza. El movimiento aparente de la luna a través de las nubes (son estas las que se mueven). También puede experimentarse pegando un 'gomet' sobre la pantalla del televisor, por ejemplo, mientras observas la retransmisión de una carrera, partido de baloncesto o fútbol, etc.
 


 
movimiento inducido

 

8) Movimiento de figuras estáticas: con frecuencia ocurre que al observar una compleja combinación de espacios blancos alternados con espacios negros, apenas podemos lograr una visión estática. Por ejemplo, un suelo formado por rombos blancos y negros, combinados como en un tablero de ajedrez, nos da la impresión de que se mueve, incluso, a veces, produce cierto mareo.

En relación con la percepción del movimiento existen una serie de Postefectos que evidencian la existencia de células, en las vías visuales, detectores (o analizadores) del movimiento. Veamos algunos ejemplos de éstos:

Al fijar la mirada en una cascada durante un minuto y luego mirar al paisaje estático circundante, percibimos que los elementos inmóviles, componentes de dicho paisaje, parecen moverse en la dirección opuesta a la de caida del agua.

Al fijar la mirada en una espiral, o una disposición de anillos concéntricos, se percibe contracción o expansión según el sentido del giro de la espiral. Si mantenemos la mirada sobre tales estímulos móviles durante un período de adaptación suficiente (en torno a un minuto), al deternerse súbitamente la espiral, percibimos como este estímulo estático parece moverse en sentido opuesto al que anteriormente giraba (véase Figura 21).
 



FIGURA 20.- Espirales de contracción-expansión.



Análogamente, al fijar la mirada en un estímulo de enrejado en movimiento, durante un tiempo suficiente, cuando se detiene repentinamente el enrejado, se percibe como si el enrejado estático se moviese en sentido opuesto al del período adaptador.