2.7 Las vías visuales del cerebro

Como señalábamos, anteriormente, los axones de las células ganglionares se unen en el punto ciego para abandonar la retina, formando el Nervio Óptico. En cada globo ocular, se hallan separadas las fibras de las dos hemirretinas, la nasal y la temporal, de manera que podemos considerar que, de cada ojo, parte un nervio óptico subdividido en dos haces de fibras nerviosas, correspondientes a la hemirretina izquierda y a la hemirretina derecha (véase Figuras 22, 23 y 24).

En el recorrido de las vías visuales nerviosas distinguiremos cuatro estructuras que nos servirán de puntos de referencia para clarificar este trayecto neural, a saber:
 

  • La retina, con sus tres capas de espesor formadas por diferentes células (fotorreceptores, bipolares y ganglionares).
     
  • El Quiasma óptico, lugar donde se unen el nervio óptico del ojo derecho y del ojo izquierdo y en el que se escinden las fibras de las hemirretinas nasal y temporal de un determinado ojo, que hasta aquí iban paralelas.
     
  • El Núcleo Geniculado Lateral (NGL), uno de los numerosos núcleos del Tálamo, que se halla situado en la base del córtex. El Tálamo puede considerarse como una centralita, una estación de relevo por donde pasan todas las vías sensoriales (auditivas, táctiles, gustativas, etc., excepto las olfativas) y que se halla constituido por diversos núcleos.
     
  • El córtex o corteza cerebral, desde el punto de vista localizacionista, que asigna a cada área del cerebro una función, se halla constituido por diversas áreas (véase Figura 25). En relación con la visión, existen tres áreas principales, situadas en la región occipital:
    • Un área visual primaria o córtex estriado, que corresponde al área 17 de Brodman y su lesión produce ceguera cortical.
       
    • Dos áreas visuales secundarias, el área periestriada o área 18 de Brodman y el área paraestriada o área 19 de Brodman, cuyas lesiones producen agnosias visuales (incapacidad de reconocer lo que ven).
       
    • A estas áreas debemos añadir otras dos que intervienen en funciones visuales más complejas, éstas son:


    • Un área de significación visual, situada en el lóbulo parietal, próxima a las areas auditivas.
       
    • Un área relacionada con las funciones de aprendizaje y memoria visual, situada en el lóbulo temporal.
       

Por otra parte, podemos diferenciar diferentes tramos en los nervios que constituyen el cableado del circuito neural visual (una especie de circuito integrado), básicamente son:

  • Los Nervios ópticos (uno por cada ojo), que va desde el Punto ciego del globo ocular hasta el Quiasma óptico.
     
  • Los Tractos ópticos (uno en cada hemisferio cerebral), que van desde el Quiasma óptico hasta los NGL's (izquierdo o derecho).
     
  • Las Radiaciones ópticas (dos haces de fibras, uno por cada hemisferio cerebral), que van desde cada NGL hasta la respectiva área visual del correspondiente hemisferio cerebral (derecho o izquierdo).
     

Para comprender las vías neurales visuales, describiremos sucintamente el recorrido que sigue un estímulo luminoso. Éste atraviesa la córnea, humor acuoso, pupila, cristalino y humor vítreo, para llegar a la retina. En esta estructura, primero se encuentra con las células ganglionares (que no reaccionan directamente a la luz), después las células bipolares (que tampoco son sensibles a la luz) y, más atrás, los fotorreceptores (conos y bastones), los cuales transducen la energía lumínica en impulsos bioeléctricos. Estos impulsos (una determinada tasa de impulsos) son transmitidos a las células bipolares y de éstas a las células ganglionares, cuyos axones se reúnen para formar el Nervio óptico, el cual escapa del globo ocular por el Punto ciego (lugar en el que al proyectarse un pequeño estímulo no es visible, aunque se rellena el vacío visual). Tampoco debe olvidarse que las células verticales de la retina se hallan interconexionadas lateralmente, mediante las células horizontales y las amacrinas. En el Nervio óptico de cada ojo, como se dijo, se hallan separadas las fibras correspondientes a las hemirretinas nasal y temporal. Cada uno de los dos nervios ópticos (seccionados en dos haces de fibras) llega hasta el Quiasma óptico, lugar donde se encuentran los Nervios ópticos de los dos ojos y se escinden las fibras correspondientes a las porciones de las hemirretinas nasal (interior) y temporal (exterior) de cada retina. Aquí (Quiasma óptico), las fibras temporales no se cruzan de hemisfero cerebral, mientras que las fibras nasales sí. De este modo, cada hemisferio cerebral poseerá información visual de los dos ojos (derecho e izquierdo). En consecuencia, las fibras de la porción izquierda de las dos retinas (una del ojo derecho y otra del izquierdo) se dirigen hacia el NGL izquierdo del Tálamo, en tanto que las fibras de la parte derecha de las dos retinas van hacia el NGL derecho del Tálamo.

Debemos añadir aquí, que antes de llegar las fibras a los NGL's respectivos, se bifurcan parte de estas fibras (otro haz), para contactar con, otro núcleo del Talamo los colículos superiores (izquierdo y derecho), cuya función es la de guiar la atención visual y dirigir los movimientos oculares.

En el NGL terminan los axones de las células ganglionares de la retina (fin del Tracto óptico) y en dicho NGL comienzan un segundo grupo de neuronas, que forman las ya conocidas Radiaciones ópticas (o fibras de proyección óptica), las cuales conducirán el impulso nervioso hasta:

  • El área visual primaria o córtex estriado (área 17 de Brodman).
     
  • Las áreas visuales secundarias (18 y 19 de Brodman) o áreas visuales de asociación.
     

Además de las fibras que hemos mencionado hasta aquí, también es preciso añadir que desde el Quiasma óptico se escinden algunas fibras colaterales hacia el Hipotálamo, núcleo cerebral que controla el S.N.V. (Sist. Nervioso Vegetativo o Autónomo). Estas fibras permiten explicarnos el porqué de ciertas reacciones emocionales ante estímulos visuales.