9.6 Atribución perceptual

La percepción del movimiento nos permite:
 

  • Percibir un hecho como causante de otro.
     
  • Percibir la localización de un objeto, aunque temporalmente esté oculto a nuestra vista (efecto tunel).
     
  • Dotar de animación, propositividad e intencion, a determinadas acciones.
     

Aquí, nos centraremos, exclusivamente en un experimento relacionado con la percepción de la causalidad. Si bien, es preciso dejar constancia del papel relevante que juega la compleja percepción del riesgo (intermodal), que ha dado lugar a la diferenciación de los individuos en un continuo de Impulsividad-Reflexividad (Zuckerman).

Experimento de Michotte (1946):

Albert Michotte estudió ciertas situaciones en las que la percepción de la causalidad está ligada a la percepción de movimiento. La palabra clave esencial en este campo de investigación (en la determinación de que A es causa de B) es la sincronización entre los movimientos de A y B. Ejemplo: una corriente de aire cierra la puerta de golpe.

Michotte varió la sincronización entre los mov. de A y B, e identificó los factores que producían el Efecto de empuje.

Situación-1:

Aquí, el intervalo de tiempo entre el instante en que A alcanza a B y el momento en que B empieza a moverse es crítico.

Si es mayor de 200 msg. desapacere el Efecto de empuje, los sujetos perciben eventos separados.

Situación-2:

Aquí, la velocidad de A es la variable relevante. Por ejemplo:

Si A se para a 20 mm de B y A se mueve a 20 cm/seg, no existe efecto de empuje, pero si la velocidad es de 90 cm/seg. si que se percibe como empuje.

Este 'efecto de empuje' demuestra que el movimiento, en determinadas condiciones, puede provocar la percepción directa de la causalidad, es decir, de relaciones causa-efecto.

Además, al movimiento, aunque sea de figuras geométricas, puede atribuírsele carácter animado (rasgos humanos), como lo demuestra el experimento de Heider y Simmel (1944). E incluso nos permite mantener la percepción del objeto aunque desaparezca momentáneamente, como sucede en el 'efecto túnel'. Finalmente, el movimiento también puede servir para integrar tomas sucesivas de imágenes estáticas, como constatamos en las películas de cine, televisión o vídeo.