3.11 Pruebas sobre la existencia de canales psicofísicos

Blakemore y Cambell (1969) utilizaron el paradigma experimental de adaptación al realizar una investigación que les permitiese decidir cuál de los dos modelos (unicanal o multicanal) se ajustaba mejor a los datos empíricos. En la primera fase del experimento, estos autores mostraban al sujeto un estímulo (estímulo adaptador), consistente en un enrejado sinusoidal de una determinada frecuencia espacial, hasta lograr su adaptación. En la segunda fase, mostraban al sujeto una serie de enrejados sinusoidales que diferían en frecuencia espacial. Los resultados mostraron que cuando la frecuencia espacial del enrejado de prueba coincidía exactamente con la del enrejado adaptador, entonces disminuía la sensibilidad del sujeto y que dicha sensibilidad crecía conforme aumentaba la diferencia en cuanto a frecuencia espacial. Puesto que el proceso de adaptación solo influía sobre las frecuencias próximas a la del estímulo adaptador, y no afectaba en igual medida a todas las frecuencias espaciales a las que somos sensibles, concluyeron que exitían diferentes canales y que éstos son independientes unos de otros. Es decir, estos datos apoyaban al modelo multicanal e constituían una prueba en contra del modelo unicanal.

Graham y Nachmias (1971) realizaron otro experimento que aportó evidencia adicional a favor del modelo multicanal. Mostraron a los sujetos dos enrejados complejos constituidos por dos componentes sinusoidales de la misma frecuencia y amplitud, pero diferentes en fase (desplazada 180o la onda de uno de ellos, con respecto al origen (véase Figura ?). Según el modelo multicanal, el patrón estimular se analiza en sus componentes frecuenciales y estos armónicos se procesan en paralelo a través de diferentes canales, cada uno de ellos sintonizado (selectivo) a una estrecha banda de frecuencias espaciales. Por tanto, si dos canales procesan, independientemente, cada uno de los sinusoides componentes, dado que tanto el enrejado-1 como el enrejado-2 tienen los mismos armónicos, entonces los sujetos detectarán igualmente estos dos patrones.

Campbell y Kulikowski (1966) utilizaron el paradigma experimental de enmascaramiento a fin de verificar si existen canales sensibles a la orientación de los enrejados. En este experimento, el enrejado de prueba (test) consistía en un enrejado sinusoidal, de una determinada orientación, que se presentaba al sujeto solapándose con otro enrejado máscara en de alto contraste. En cada ensayo, se variaba la orientación del enrejado máscara en relación a la del enrejado de prueba y se obtenía el umbral de contraste del sujeto.

Los resultados mostraron que el enmascaramiento era eficaz cuando el enrejado de prueba y el enrejado máscara coincidían en la orientación y que el enmascaramiento perdía eficacia conforme aumentaba la diferencia en orientación entre estos dos enrejados, de modo que el enrejado máscara no influía nada cuando ambas orientaciones eran perpendiculares. Estos autores concluyeron que en el S.V.H. (Sistema Visual Humano) existen distintos canales sensibles a una orientación óptima. Y que la anchura de banda en orientación de estos canales fluctuaba +/- 15o en torno a la orientación preferente del canal.