1.5 Características de la percepción

Los órganos sensoriales adolecen de limitaciones en cuanto al rango de energía detectable por los receptores. Por ejemplo, en visión somos sensibles a las longitudes de onda comprendidas entre 380-760 nanómetros (1 nm= 10-9 m), es decir, solo tenemos acceso a 1/70 de la energía radiante del cosmos y no captamos el 69/70 restante (véase Figura 3).
 



FIGURA 3.- Espectro electromagnético: energía radiante del Cosmos.



Pensemos que, por ejemplo, las abejas captan las radiaciones ultravioletas (rayos UVA), lo que les permite orientarse hacia las flores. Por otra parte, las serpientes, por ejemplo la de cascabel, es capaz de captar los rayos calóricos e infrarrojos, lo que en base al calor animal que emiten sus presas (ratas), les permite atacar en la oscuridad absoluta.

En audición, somos sensibles a frecuencias comprendidas entre 20-20.000 Hertzios (1Hz= 1 ciclo/seg.). Al igual que en la visión, tampoco captamos todo el mundo sonoro, sino una limitadísima porción. Pensemos, por ejemplo, en ciertos animales de la escala filogenética con capacidades más amplias. El murciélago es capaz de registrar los propios ultrasonidos que emite (98.000 Hz.) para orientarse y cazar en la obscuridad (ecolocalización), recordemos que tiene la visión atrofiada e hiperdesarrollada la audición. El perro es capaz de oír los ultrasonidos que emiten los silbatos especiales para esta especie y que no son audibles por los humanos (véase Figura 4).



FIGURA 4.- Algunos rangos de audición en la escala filogenetica.



En definitiva, las especies vivas han evolucionado desarrollando ciertos rangos de sensibilidad hacia aquellas manifestaciones de la energía que les son útiles en su hábitat y de acuerdo con sus costumbres alimenticias y tipo de vida. Por consiguiente, las limitaciones en cuanto a rango de sensibilidad no son sino una consecuencia de la adaptación selectiva. Además, en determinadas circunstancias, se manifiestan ciertas limitaciones en cuanto a la calidad de nuestras percepciones. Como hemos indicado anteriormente, ello no quiere decir que los sentidos nos engañen, sino que al aplicar inferencias incorrectas sobre los datos sensoriales llegamos a conclusiones erróneas.

Podría decirse que existen tantas definiciones de percepción como autores se han ocupado de ella, sin que haya una que sea aceptada unánimemente por todos los psicólogos. Al revisar la amplia variedad de definiciones existentes, se pueden extraer aquellos aspectos que compartimos, al objeto de delimitar y caracterizar, qué entendemos por percepción. Sintéticamente, caracterizaremos la percepción mediante las notas que siguen:

  • Es un proceso en el tiempo, un flujo continuo y dinámico.
     
  • Siempre debe ser elicitada por estímulos del medio, por tanto, es necesario que los receptores entren en contacto con la energía física del estímulo.
     
  • Transforma la información registrada por los receptores (input sensorial), mediante cálculos que producen ciertas transformaciones, para producir una respuesta (output perceptual).
     
  • El medio sobre el que operan las transformaciones (procesamiento de información) son las representaciones, entendidas como descripciones explícitas del estímulo, significativas para el sistema cognitivo.
     
  • Como consecuencia de cada operación resulta una representación y, conforme avanza el procesamiento, éstas son de un nivel de abstracción superior. De modo que, inicialmente (procesamiento temprano), se generan representaciones basadas en la información contenida en el estímulo (procesamiento guiado por los datos) y, en fases ulteriores (procesamiento tardío), se añade a éstas información previamente almacenada, expectativas, motivaciones, e información contextual.
     
  • La percepción no es absoluta, sino relativa, es decir, que no tiene lugar en el vacío, sino que ocurre siempre en un contexto.
     
  • La percepción depende del nivel de adaptación previo del perceptor.
     
  • El propósito de este proceso es lograr una construcción o interpretación del estímulo distal, con ayuda de inferencias, que sea significativa para el sujeto que percibe.
     

La distinción entre el significado de lo propiamente perceptual y lo conceptual, aunque artificial, resulta difícil ser delimitada, ?dónde acaba uno y empieza otro?. Sin embargo, suele admitirse con mayor facilidad que el primero se relaciona con lo concreto, mientras que el segundo se vincula con la abstracción de los elementos. En definitiva, la percepción es significativa, tiene significado para el sujeto que percibe, pero circunscrito al dominio de lo concreto, de lo espacial y lo temporal.