9.7 Los detectores del movimiento

Los detectores de movimiento, sintonizados para responder al movimiento en una dirección específica (células complejas del córtex visual), proporcionan un mecanismo para explicar como percibimos el movimiento de un estímulo a través de la retina; sin embargo, no nos explican por qué se puede percibir movimiento en ausencia de movimiento real. Por ejemplo, cuando seguimos un estímulo con la mirada (el estímulo no se desplaza a través de la retina) o cuando caminamos por la escena, situación en la que no se percibe movimiento, a pesar de que el estímulo se desplaza a través de la retina.



detectores de movimiento


Al estudiar las bases neurofisiológicas del S.V. describíamos las células selectivas direccionalmente en los sistemas visuales de los conejos, gatos y monos, que respondían al movimiento dentro de sus campos receptivos, indicando que el movimiento podía considerarse una propiedad primitiva del sistema visual para la cual están directamente armonizados los detectores.

Braddick (1980), por ejemplo, ha distinguido entre dos tipos de movimiento aparente, uno que puede depender de la estimulación de "detectores de movimiento" de bajo nivel y el otro que parece depender de niveles más altos, de factores más cognitivos.

Braddick ha examinado los factores que afectan a la percepción del movimiento aparente en "cinematogramas de puntos aleatorios" (Julesz, 1971). Un cinematograma de puntos aleatorios (c.p.a.) se compone de sucesivos fotogramas de textura aleatoria, en los que no hay una forma perceptible. No obstante, una cantidad constante de puntos en la parte central de cada patrón está desplazada de un fotograma al siguiente, mientras que la textura del fondo permanece la misma. Los puntos que constituyen la región central se ven moviéndose como una totalidad, revelando un límite entre la figura en movimiento y el entorno estacionario. Por tanto, los cinematogramas de puntos aleatorios son, más bien, estereogramas de puntos aleatorios -en estos últimos la región central se segrega en virtud de la disparidad espacial común que poseen los elementos centrales, mientras que en los primeros la región se segrega por una traslación común en el tiempo. Los parámetros del movimiento aparente en los c.p.a. no son los mismos que los del movimiento aparente en los estímulos de líneas y figuras, tal y como fue investigado por los psicólogos de la Gestalt. En los c.p.a. el desplazamiento espacial y los intervalos entre estímulos deben ser mucho más pequeños que los que producirán el movimiento aparente entre dos líneas.

Braddick (1980) concluye que el movimiento aparente en los c.p.a. es: "Un proceso de bajo nivel y de "corto-alcance" (que) puede tentativamente identificarse con las respuestas de las neuronas sensibles direccionalmente a la estimulación discontínua, de la vía visual. Por tanto, los fenómenos que mejor explican el movimiento aparente pueden asociarse con los procesos de más alto nivel que determinan el criterio de movimiento suave percibido" (Braddick, 1980, p. 140).

Aquí, Braddick sugiere que solamente los procesos de corto alcance del movimiento aparente pueden ser una consecuencia del disparo de las neuronas selectivas direccionalmente. Tales neuronas pueden servir de base a nuestra habilidad para detectar discontinuidades en la direccción de los movimientos presentes en un display dinámico. Las discontinuidades en las direcciones del movimiento pueden, por sí mismas, reflejar las discontinuidades en las superficies que se están viendo y por tanto proporcionarían importante información para ayudar a la segmentación de una escena. Los procesos de corto alcance de este tipo pueden ser muy distintos de los más sofisticados análisis, de "más alto nivel", de las correspondencias y la estructura a partir del movimiento que hemos estado considerando en este capítulo. Mientras que el movimiento de largo alcance parece requerir la solución del problema de la correspondencia, el análisis del movimiento de corto alcance plantea un problema de cálculo ligeramente diferente.

De hecho, es bastante razonable que sistemas muy diferentes parezcan estar implicados en la percepción del movimiento real y del aparente. Se requieren diferentes tipos de análisis para diferentes tipos de estímulo en movimiento. En la periferia del campo visual el movimiento está al servicio de una función de orientación. Un destello de luz o una luz en movimiento hará que los observadores humanos giren sus ojos y/o sus cabezas automáticamente para fijar el objeto. Estas funciones de orientación pueden venir mediatizadas, en parte, por el colículo superior. Una vez fijado, un objeto en movimiento se puede necesitar reconocerlo y seguirlo, lo que implicará a un cierto número de sistemas diferentes, presumiblemente corticales.