9.4 El movimiento del observador

      

Aquí, vamos a ver como se ha explicado la diferenciación entre el movimiento del observador y el del objeto móvil, problema ya característico del campo de la percepción del movimiento. Según Gregory (1.966), para decidir quien se mueve, el observador utiliza dos sistemas que interactúan coordinadamente:

El sistema imagen-retina: ?qué se mueve en la retina, toda la imagen o solo parte de ella?.

El sistema ojo-cabeza: ?qué movimientos realiza el ojo en relación con la posición de la cabeza?.

El segundo de estos sistemas (ojo-cabeza) interviene para eliminar la ambigüedad perceptual que, a veces, origina el sistema imagen-retina. Por ejemplo, lo que sucede cuando seguimos un objeto móvil con la mirada, detectamos movimiento a pesar de que la imagen del móvil se proyecte en las mismas coordenadas retinianas. De este modo, la estabilidad se logra mediante una solución de compromiso entre las informaciones contradictorias existentes en ambos sistemas, pudiendo un sistema corregir las señales aportadas por el otro.

Para explicar la coordinación entre estos sistemas tres teorías de interés:

La teoría de la entrada de Sherrington (1.906): basada en un sistema de bio-feedback realizado mediante nervios sensoriales.

La teoría de la salida de Helmholtz (1866): sostiene que la señal de anulación se origina a la vez que la señal del músculo ocular (nervios motóricos). Esta propuesta cuenta con más apoyo empírico que la anterior.

La teoría de J.K. Stevens (1.976): afirma que si se mueve toda la imagen sobre el mosaico retinal, se interpreta como movimiento del observador, pero si se mueve sólo una parte de dicho mosaico retinal, implica movimiento del objeto.

J.J. Gibson sugiere que podemos diferenciar el movimiento del observador del movimiento de un estímulo, fijándonos en si el objeto se desplaza o no respecto al contexto.

La teoría neurofisiológica de la descarga corolaria supone la existencia de un mecanismo sensorio-motriz que permite distinguir entre movimiento del observador y movimiento del objeto. Esta teoría cuenta con abundante apoyo empírico.
 



FIGURA 10.