7.11 La psicofísica de orden superior de J.J.Gibson

La teoría de la percepción directa propuesta por J.J.Gibson (1.904-1.979) sostiene que la percepción no se construye mediante una interpretación de los datos sensoriales por parte del perceptor, sino que la percepción es una función directa del estímulo. Esto es, ni viene determinada innatamente, ni resulta enriquecida por la experiencia pasada, ni se produce como consecuencia de una organización espontánea de los datos sensoriales en la mente del que percibe.

En la obra de Gibson, se reconocen fácilmente la convergencia de tres influencias teóricas:
 

  • El conductismo E-R, poniendo el énfasis en la E.
     
  • La Psicología de la Gestalt, de quien adopta el carácter primario de la percepción frente a la experiencia.
     
  • La concepción psicofísisca implícita en el Funcionalismo Probabilístico de Brunswick. Al retomar de éste autor la idea de una correspondencia entre el estímulo distal (el objeto) y la percepción, que se relacionan según un cálculo probabilístico.
     

Brunswick había propuesto como medida de la consistencia ambiental el concepto de validez ecológica, el cual mide el grado de correlación entre variables del medio entorno. Por ejemplo, las aves suelen tener plumas, pico, alas, etc. y estas características no suelen ir emparejadas en los mamíferos (los hay con alas como el murciélago, pero éstas no tienen plumas). Gibson recoge este concepto de validez ecológica y le otorga un papel nuclear en su concepción del proceso perceptivo.

Para Gibson, la percepción tiene lugar al actuar directamente los sentidos sobre los estímulos-información, los cuales nos informan de las invariantes del ambiente, de modo que las propiedades del estímulo proximal (imagen retiniana) se hallan altamente correlacionadas con el estímulo distal (objeto real). Por consiguiente el estudio de la correspondencia entre las invariantes del estímulo y la percepción es un enfoque psicofísico que denomina Psicofísica de orden superior.

Gibson establece la distinción entre:

  • Estímulo-energía, según la cual las energías de los estímulos afectan a receptores específicamente entrenados en captar esa modalidad (ondas luminosas, acústicas, etc.)
     
  • Estímulos-información, patrones complejos de la estructura de la luz ambiental que representan constantes (invariantes) bajo todas transformaciones y proporcionan la información ambiental.
     

Por tanto, el estímulo-información se opone tanto al concepto de estímulo-energía como a la concepción de un patrón estático, en cuanto que percibimos un flujo temporal de información sobre el medio.

Desde este punto de vista, los sentidos pueden considerarse como auténticos sistemas perceptuales con los que buscamos en el ambiente la información necesaria. Esta información relevante es lo que denominamos invariantes, que son las que nos permiten reconocer los objetos y no las formas.

Señala Gibson que un estímulo-información presenta tres propiedades que se dan en toda estimulación física (luminosa, sonora, química, etc.) y en cualquier parte del cuerpo que resulte estimulada interior o exteriormente. Estas son:

  • Un orden en el espacio o estructura simultánea, la forma con sus bordes, ángulos, etc.
     
  • Un orden en el tiempo o estructura secuencial. Como mínimo existe una transición inicial y otra final.
     
  • Un orden de transformación, que comprende algunos componentes de no-cambio (invariantes) y algunos componentes de cambio (variaciones). En otras palabras, incluye el cambio como parte del estímulo.
     

Sin embargo, Gibson no excluye la influencia de las motivaciones, aprendizaje, etc., sobre la actividad perceptual. Para este autor, aprender a percibir es aprender a discriminar o atender a las características de orden superior (invariantes) que suministran los estímulos-información del ambiente. La motivación puede provocar que atendamos o no a los estímulos-informativos.

En resumen, en coherencia con la Teoría de percepción directa, la percepción es un acto de atención, no una respuesta que se desencadena ante la estimulación. Lo que los receptores visuales registran no es la forma, sino las dimensiones de variación de la forma.

Esta teoría, por tanto, basada en los estímulos-información, rechaza las claves que permiten inferir la distancia, la profundidad y el movimiento. En lugar de ello, sostiene que vemos directamente, captando los receptores dos tipos de características de orden superior que se dan en el orden óptico:

  • El gradiente de densidad de textura: cambios graduales en el flujo de estimulación
     
  • La deformación: una transformación observada de gradientes para un observador activo. Por ejemplo, al caminar, los gradientes se transforman y lo lejano se hace próximo y viceversa.
     

En definitiva, el estudio de la correspondencia entre las características de orden superior (gradiente de densidad de textura, etc.) y nuestra percepción, puesto que es una relación directa y causal (teoría de la percepción directa) es un acercamiento psicofísico al estudio de la percepción que recibe el nombre de Psicofísica de Orden Superior.