1.1 ¿Qué es la realidad?

En 1997 una multinacional de los USA llamado "Proctor & Gamble" presentó un nuevo sucedáneo de comida conocido como Olestra. Este producto alimenticio suponía la realización de un sueño que parecía imposible: la grasa sin grasa. Conservaba las cualidades culinarias de la grasa, su textura y su sabor, pero el aparato digestivo era incapaz de digerirlo, por lo que no engordaba. En la actualidad existen bebidas alcohólicas sin alcohol, café sin cafeína y caramelos sin azúcar. Podemos preguntarnos ?dónde se sitúa la línea difusa que separa lo real de lo artificial? ?es real la realidad?. En nuestros días, un ordenador potente puede "crear" un mundo sintético de apariencia tan realista como el mundo real. ?Cómo es posible distinguir claramente entre fantasía y realidad cuando continuamente lo irreal se hace realidad?. Por ejemplo, un simulador de vuelo parece tan real como la realidad (se requiere conseguir la máxima credibilidad del usuario).

Respecto a la relación del sujeto con el mundo (realidad), desde la filosofía se han planteado y tratado de resolver dos problemas diferentes, a los que se refieren como:
 

  • El problema ontológico, se refiere al ser a la existencia: ¿qué es lo real?, ¿hay una realidad tras la apariencia?
     
  • El problema epistemológico, se refiere al conocer: ¿?qué es la verdad?, ¿el conocimiento es un producto de la razón o de la experiencia?
     

En la vida cotidiana en el hombre de la calle se halla muy extendido el Practicismo o Realismo ingenuo, se admite, sin más reflexión, que la realidad existe y no se plantean el problema de cuestionar tal existencia.

Sin embargo, para los filósofos, el problema de la existencia o no de la Realidad Metafísica y la certeza sobre el conocimiento que sobre ella extraen nuestros sentidos (Epistemología) ha sido, desde los primeros filósofos griegos (pre-socráticos), y continua siendo, uno de los grandes problemas filosóficos que todavía no ha sido resuelto. Es decir, una cuestión sobre la que no tenemos respuesta unánimemente aceptada por todos los pensadores.

Desde antaño y hasta nuestros días, diferentes corrientes de pensamiento filosófico (o doctrinas) han tratado de responder al problema de si existe o no la realidad fuera de nuestra mente. Películas actuales como "Matrix" o "Abre los ojos" de Alejandro Amenabar, son buena muestra de que el problema de la realidad todavía nos tiene intrigados a los seres humanos de hoy.

La epistemología es una rama de la filosofía que se ocupa de la validez y fiabilidad de los conocimientos que obtenemos los humanos. Viene a ser como una teoría crítica del conocimiento. Desde el punto de vista epistemológico se han planteado cuestiones tales como:

  • ¿Se corresponde la realidad con larepresentación mental que el hombre tiene? ¿O el mundo psíquico es un producto inventado por la mente humana?
     
  • ¿Es fiable y válida la información que los órganos sensoriales captan? ¿O nos engañan nuestros sentidos?
     
  • ¿Cómo llegamos a tener conciencia de la existencia de un espacio poblado de objetos y sujetos (mundo)?
     

Seguidamente, destacaremos algunas corrientes filosóficas que han intentado resolver este difícil problema de la realidad:

  • El Realismo metafísico sostiene la afirmación de que la realidad, el espacio contenedor y los objetos o cosas contenidas, existen fuera e independientemente del sujeto que las percibe. Y que el conocimiento que obtenemos o adquirimos a través de los sentidos (empíricamente) nos proporciona una imagen verdadera, real, del mundo.

    Entre los filósofos, existen diversos grados de aceptación del realismo, tales como el realismo radical o ingenuo que llega a confundir la realidad con la representación mental de ésta. O también, el realismo moderado, que admite que la representación mental del mundo (realidad) no coincide, exactamente, con la realidad física, pero existe una correspondencia aceptable entre ambos.
     
  • El Idealismo metafísico niega la existencia de la realidad. Considera que todo lo que llamamos "real" depende, exclusivamente de nuestra conciencia, de nuestras ideas. El idealismo sostiene que las ideas, la representación mental del mundo o realidad, es anterior a la materia al mundo. Que el mundo psíquico (la conciencia) es una construcción mental o idealizada. Que las ideas preceden a las cosas u objetos (materia).
     
  • El Escepticismo sostiene la tesis de que no podemos estar seguros de que la realidad exista o no exista. Niega la posibilidad de conocer la realidad con certeza absoluta. Según esta postura filosófica no hay ningún conocimiento firme, ni puede haber una opción completamente segura de la existencia de la realidad.
     
  • El dogmasticismo admite la posibilidad de conocer la verdad con una confianza absoluta.
     
  • El agnosticismo defiende la relatividad del conocimiento para el pensamiento humano.
     
  • El panteísmo afirma que cuando existe es parte de una substancia, de un solo ser, que es Dios.
     
  • El solipsismo mantiene la creencia de que no puede existir ningún mundo, independiente del sujeto. Vendría a ser un idealismo extremo o radical.
     
  • El constructivismo viene a decir que el saber sobre el mundo (el conocimiento de la realidad) es construido, por el ser humano, ordenado, de la mejor manera posible, el flujo de experiencias, que proporciona la interacción con la realidad, en hechos repetibles, en regularidades.
     
  • La Fenomenología elude el problema, dice que no le interesa saber si la realidad existe o no existe. Simplemente se abstiene de emitir cualquier juicio sobre la existencia del mundo, afirmativo, negativo o dubitativo. El filósofo Husserl sugiere que las afirmaciones sobre los objetos del mundo exterior se pueden traducir a afirmaciones sobre la posibilidad de la propia experiencia. Distingue entre fenómenos (lo que nos aparece en la mente, la experiencia sensorial) y noómenos (lo que ocurre en el mundo real o realidad). A la fenomenología le interesan los fenómenos, no los noómenos.
     

En definitiva, el hecho de que haya argumentos sólidos para defender todas estas posturas y también haya argumentos con fundamento para criticarlas, nos debe conducir a la conclusión de que mediante el debate y la discusión filosófica, desde sus tres principales ramas (Metafísica, Epistemología, Lógica), no ha sido posible resolver el problema de la realidad.

De acuerdo con Sigmund Freud, autor del psicoanálisis, qué es más real para una persona ¿la realidad física o la realidad psíquica?. Este notable psiquiatra vienés ponía el ejemplo de una mujer que padece un delirio de celopatía, es decir, que estaba convencida de que su marido la engañaba y actuaba, en consecuencia, recriminándole su infidelidad. En realidad su esposo jamás la había engañado. Esa mujer estaba actuando y comportándose, no de acuerdo con la realidad externa, sino de acuerdo con su realidad psíquica. En otras palabras, estaba convencida de que su realidad interna era la verdadera y auténtica realidad.

Así que no percibimos toda la realidad. De hecho, los seres humanos no vemos la realidad, sino una representación de ella. Los rayos de luz entran en el ojo por la pupila, son enfocados por la córnea y el cristalino (en su caso, ayudados por las gafas) y forman una imagen invertida en la retina. Unas células muy especializadas convierten la imagen en impulsos nerviosos, convertidos en estímulos eléctricos. Los impulsos nerviosos llegan al cerebro descompuestos en informaciones diversas.

La forma del objeto, las tres dimensiones, la profundidad y la distancia, el color, el movimiento o la posición exacta no son percibidos ni al mismo tiempo ni en el mismo lugar. El cerebro asocia esas informaciones, consulta otras percepciones subjetivas y emocionales y fabrica las imágenes finales. Lo que vemos no está ahí: está en nuestro cerebro.

La realidad física está constituida por todo aquel medio externo en el cual estamos inmersos y al cual accedemos a través de nuestros órganos de los sentidos, entendidos estos en su forma más amplia (sensibilidad al calor, dolor, presión, vibración, etc.).

La mayoría de las personas, ajenas a los problemas filosóficos, asumen que existe un mundo físico y que su existencia es independiente del observador (perceptor) y externa a él. Cuando la energía física externa entra en contacto con nuestros sensores (receptores sensoriales), tras ser codificada (bioeléctricamente) y procesada (transformación de energía en información), podrá ser interpretada en un nivel superior del procesamiento, con lo que se transforma de información en conocimiento, informándonos sobre la estructura del mundo físico externo. Como resultado del procesamiento, no se sabe de qué modo, surge la conciencia de un mundo externo (el-los objetos y el espacio que ocupan), lo que está allá fuera y que es distinto del mundo interno, el yo, el sujeto. El problema radica en que muchas personas identifican y confunden el mundo percibido (interno o psíquico) con el mundo físico. René Magritte supo plasmar esta idea en su cuadro titulado "La condición humana" (véase Figura). Es propio de esta especie confundir la realidad con la representación de ésta.. Cada ser humano tiene una experiencia subjetiva (personal) con el mundo físico, lo que le conduce a una cosmovisión, es decir, a tener una concepción del mundo o una teoría implícita de él, que no siempre es capaz de verbalizar (explicitar).
 



"La condición humana" (René Magritte).



Por tanto, a partir de estas reflexiones, podemos preguntarnos ¿qué es la realidad?. Desde un punto de vista convencional, lo que nosotros manejamos conscientemente de dicha realidad no es otra cosa que su mera representación mental. Esos procesos mentales se llevan a cabo en el cerebro. Así las cosas, nos topamos con una restricción: dicho órgano está especializado en procesar señales electroquímicas codificadas. De ahí que, sea cual fuera la naturaleza del estímulo que recibamos tanto del medio externo como del interno (luz, sonido, olor, sabor, temperatura, presión, vibración, dolor), estructuras bien diferenciadas (tales como la retina o las papilas gustativas) tendrán que traducir dichos estímulos, normalizándolos a señales electroquímicas codificadas. Es de Perogrullo afirmar que no nos está dado aprender esa realidad física como tal. Así, el gato que vemos en el tejado del vecino no podemos (afortunadamente) meterlo como tal dentro de nuestro cerebro, cosa que substituimos por su imagen correspondiente (representación). El ejercicio queda pues reducido a utilizar nuestras vías sensoriales para que, a través de una ventana cognoscitiva, podamos percibir esa realidad física, y para terminar elaborando una representación de dicha realidad expresada en términos de señales electroquímicas codificadas. Por lo que la realidad, es para cada ser humano, ni más ni menos que una serie de señales bioeléctricas que contienen información codificada sobre el mundo exterior. Al procesar esas señales, previamente captadas por el hardware fisiológico, mediante nuestro aparato psíquico (software: sistema operativo y programas), al interpretar estas señales bioeléctricas, inferimos que existe un mundo externo al yo. Pero nadie puede asegurar la certeza absoluta de esta inferencia. Y, en consecuencia, cada persona solo tiene constancia de su subjetividad. Y cuando el ser humano constata un alto grado de consenso en las subjetividades de otros seres humanos, otorga a este conocimiento la categoría de objetividad.