1.11 Algunas características de la respuesta perceptiva

Los seres humanos no percibimos las diversas manifestaciones de la energía del medio ambiente en porciones discretas aisladas (ondas luminosas, acústicas, presión física, componentes químicos, etc.), sino que los elementos energéticos componentes de la estimulación resultan organizados en estructuras perceptuales (formas, objetos, escenas, secuencias, etc.).

Es evidente que, como propuso la Psicología de la Gestalt, la experiencia perceptiva tiene un carácter organizado y constituye una estructura de elementos ordenados jerárquicamente, de modo que, en función de dicha jerarquía, quedan determinadas las características de configuración, actualidad y significado. El orden de esta jerarquía en la organización perceptual es: 1o) Discriminación figura-fondo. 2o) Estabilización de la figura. 3o) Reconocimiento y/o identificación de la figura.

En este apartado vamos a enumerar muy brevemente la problemática tradicional en torno a las características que presenta el output perceptual, respuesta o experiencia perceptiva. Es decir, señalaremos los principales aspectos que puede presentar la respuesta perceptual y para los que las diferentes aproximaciones teóricas han propuesto explicaciones, cada una desde su peculiar punto de vista. No obstante, no entraremos en discusión sobre estas explicaciones, dada la amplitud del tema, simplemente, esbozaremos la problemática en torno a la respuesta y a la que debe responder una teoría de la percepción.

En primer lugar recordaremos que la respuesta perceptual es organizada, por consiguiente, surge el problema relativo a encontrar una descripción y/o explicación sobre cómo y por qué cierta parte de la disposición estimular, a través de determinados procesos, se organiza formando un todo significativo. Esta característica de la respuesta ha dado lugar al problema de la organización perceptual, el cual como se indicó fue aboradado, preferentemente, por los psicólogos de la Gestalt mediante demostraciones fenomenológicas y, más recientemente desde el enfoque perceptual (cognitivo), haciendo uso de la metodología experimental, tal es el caso de las antes citadas investigaciones de Kubovy y Pomerantz, 1981, Beck, 1979, Palmer, 1982, etc.).

En segundo lugar, hemos de plantearnos otra cuestión: ?por qué en un mundo donde parece predominar la variabilidad tendemos a percibir la identidad (de formas, tamaños, colores, brillo, etc.), es decir, ?por qué nos parecen constantes determinadas características de los objetos (estímulo distal) cuando las diferentes condiciones de observación dan lugar a la variación del estímulo proximal (imagen retiniana)?. Por ejemplo, una camisa blanca juzgamos que es del mismo color tanto a plena luz del día como a la luz de la luna, a pesar de que la proyección retiniana varía considerablemente en cada condición de observación. Obviamente, nuestra percepción tiende hacia la constancia del brillo. Nuestros juicios perceptivos también tienden a mantener la constancia de la forma de los objetos. Por ejemplo, ante una mesa circular (o una moneda) afirmamos que es redonda desde cualquier perspectiva de observación, aúnque sobre la retina se proyecten diversas formas elipticas, ya que solo cuando el tablero es observado desde cualquier punto de su eje de gravedad proyectará una imagen perfectamente circular. Podría decirse que para cada propiedad estimular (tamaño, forma, etc.) aplicamos el mecanismo de la constancia perceptiva. Quizá el caso más conocido sea el de la tendencia a mantener constante nuestro juicio sobre el tamaño, independientemente de la distancia de observación. Por ejemplo, el tamaño de la imagen que proyecta en la retina un autocar observado a 500 metros de distancia es pequeño, mientras que el mismo autocar observado a 2 metros proyecta una imagen tan grande que no no cabe completamente en la retina, no obstante, debido a la tendencia a la constancia nuestro juicio sobre el tamaño del autocar apenas cambia, es decir, no basamos nuestro juicio, exclusivamente en la información contenida en la retina, lo que nos induciría a creer que el autocar se estira y se encoge, sino que inferimos que si es observado a mayor distancia (D) implicará que el tamaño retiniano (TR) será menor, pero no su tamaño percibido (TP) que estimamos mediante una combinación TP= TR x D. Estas evidencias reflejan, por tanto, otra característica de la respuesta perceptual a la que se alude bajo la denominación de las constancias perceptivas, las cuales contribuyen a que formemos una concepción estable del medio (Day, 1969).

Vinculado a este problema, nos enfrentaremos al de la estimación inexacta, o no verídica, de algunas de nuestras percepciones, en particular cuando se nos presentan las conocidas ilusiones ópticas. Estas, ponen en evidencia que la percepción no está determinada objetivamente de forma absoluta por los datos sensoriales (provinientes del estímulo), sino que existen determinantes estrictamente psicológicos (cognitivos), los cuales se ponen de manifiesto merced a las ilusiones, permitiendo de este modo un estudio privilegiado del proceso perceptual y facilitando la verificación de teorías sobre la percepción (véase Figura que sigue).

 


FIGURA 4.- Ilusiones visuales: a) Müller-Lyer; b) de la perpendicular; c) de Zölner; d) de Hering; e) de Ponzo y f) de Poggendorf.



Otro tipo de cuestiones relativas a la respuesta perceptual a las que la teoría debe enfrentarse se refieren al problema en torno a la inestabilidad de las percepciones: ?por qué ocurren inversiones en la orientación percibida de algunos objetos en determinadas condiciones? y ?por qué fluctúa el significado de ciertos dibujos bidimensionales (figuras ambiguas)?. Ciertos ejemplos simples, tales como 'el cubo de Necker', 'la escalera de Schroeder', 'el libro de Mach', 'el tubo compuesto de anillos', etc. (véase Figura 5), ponen de manifiesto que cuando hay poca o ninguna información sobre la profundidad, como ocurre en la visión monocular, el resultado es la fluctuación de la imagen percibida y, en particular, de la orientación de la imagen.
 


FIGURA 5.- Izq.: cubo de Necker. Dcha.: escalera de Schroeder.



Así pues, podemos sufrir errores perceptuales debido a que diferentes formas pueden proyectar una misma imagen plana sobre la retina. También los los experimentos realizados con figuras ambiguas (véase en Figura 6) han confirmado que al presentar estas figuras a los sujetos, la experiencia pasada juega un papel decisivo en el intento de resolver la ambigüedad del estímulo.
 


FIGURA 6: Arriba: mujer joven o mujer vieja. Abajo: cabeza de pato o cabeza de conejo.



En este sentido, en la medida que la percepción resulte modificada por sucesos anteriores podremos afirmar que el output o respuesta perceptual no es innata, sino adquirida o resultante de un aprendizaje. Este efecto del aprendizaje sobre la percepción, con frecuencia ha sido atribuido a las expectativas del sujeto, a sus disposiciones, motivaciones, intereses, necesidades o anticipaciones basadas en suposiciones (hipótesis previas), todas ellas fundamentadas en la experiencia anterior. Las investigaciones han puesto de manifiesto que el efecto del aprendizaje se potencia cuando no hay otra información en base a la cual decidir sobre la identificación de una figura ambigua, como ocurre, por ejemplo, con las manchas del Test de Rorschach.

Otra peculiaridad de la respuesta se circunscribe a la cuestión acerca del por qué los juicios, basados en una exposición prolongada a la estimulación, pueden sufrir variaciones como consecuencia de la adaptación perceptiva. Inestrincablemente ligado a ello nos encontramos con otro interrogante: ?por qué razón ocurren los postefectos?.
 


FIGURA 7.- Fije la mirada en la Figura 7, durante 45 seg. y luego mire a una pared blanca o techo.



Esta relevante manifestación del output perceptual ha sido calificada por Frisby (1979), y no sin acierto, como el microelectrodo del psicólogo. En efecto, el fenómeno perceptivo de los postefectos ha puesto de manifiesto, de modo convergente con la investigación neurofisiológica, la existencia de un tipo específico de células en los receptores sensoriales (células-ON y células-OFF). En efecto, los receptores no sólo informan acerca de los estímulos que aparecen (células-ON), sino también del momento de su desaparición (células-OFF). Lo que ha llevado a la conclusión de que la respuesta perceptual no sólo se produce ante la estimulación, sino que preferencialmente ocurre ante los cambios en los estímulos.

Para finalizar, insistiremos en otra característica del output perceptual expresada en anteriores ocasiones, esto es, que dicha respuesta tampoco es una copia fiel, un mero registro pasivo de la información disponible en el estímulo distal. Ciertamente, esta información se halla en un contexto que, muchas veces, somos capaces de captar y, además, tal información estimular interactúa con el mecanismo que la procesa, de manera que resulta enriquecida, se añade un 'plus' informacional a la representación resultante, el cual no siempre se halla presente en la situación estimular. Así sucede, por ejemplo, en las experiencias fenoménicas de movimiento aparente (M. Wertheimer, 1912) y autocinético (R. Gregory, 1973), en la fusión estereoscópica de pares de puntos aleatorios (B. Julesz, 1964) y en la percepción de 'contornos ilusorios' o subjetivos (Kanizsa, 1976) (ver Figura 8).
 


FIGURA 8.- Contornos subjetivos (ilusorios) de Kanizsa.



Estos fenómenos sugieren que, en la producción de la respuesta, se hallan también implicadas funciones superiores complejas. Por cuanto, según ciertos autores (Neisser, 1967; Hochberg, 1968) la respuesta perceptual podría ser la consecuencia de un proceso de síntesis constructiva, mediante el cual el sistema de procesamiento integra fragmentos de información sensorial y factores no sensoriales, como el contexto, las expectativas y las experiencias pasadas.