1.4 Los sensores y la recepción de la energía de la realidad

Los organismos deben adaptarse a sus entornos para sobrevivir y reproducirse. Para lograr esta adaptación, los animales deben ser capaces de detectar estructuras y sucesos de su ambiente. Esta habilidad recibe el nombre de percepción, la cual requiere que el animal sea sensible a alguna forma de energía que le proporcione cierta información sobre el ambiente. Los organismos disponen de diversos tipos de sensores o receptores de la energía física del medio. Entre éstos destacan:

              ●  Sensores de moléculas químicas dispersas en el aire o agua.

              ●   Sensores de la presión mecánica ejercida sobre la piel.

              ●   Sensores de la presión mecánica sobre el aire o el agua, que se propaga mediante ondas sonoras.

              ●  Ciertas especies (aves y peces) disponen de sensores de los campos magnéticos y eléctricos del planeta, lo que les permite orientarse en la navegación aérea o acuática.

              ●   Sensores de la energía radiante o radiación electromagnética. Entre estas radiaciones destaca la luz visible o espectro cromático.

 

Los sistemas sensoriales tienen diverso alcance y utilidad. Así:

              ●   La presión mecánica en la piel puede proporcionar información sobre el ambiente inmediato que se halla en contacto con el animal.

              ●   La sensibilidad a los productos químicos difundidos en el aire o agua permiten detectar la presencia de comida próxima o de depredadores. Pero apenas informa sobre la disposición del mundo inanimado.

              ●   El sonido proporciona información sobre animales más distantes, pero normalmente no informa sobre estructuras inanimadas distantes. Salvo la excepción que constituye la ecodetección de ciertos tipos de animales (el murciélago, el delfín) por ultrasonidos.

              ●   La luz informa, además, sobre la disposición del mundo inanimado distante, de ahí que la mayoría de las especies disponen de estructuras sensibles a la energía lumínica, en diferente grado de complejidad.

 

Es posible hacer una clasificación de la cualidad sensorial, según el tipo de información que proporcionan los receptores sensoriales u órganos de los sentidos. Entre las múltiples clasificaciones existentes, por razones prácticas, nosotros adoptaremos la que expresa Pinillos (1975) siguiendo a Sherrington (1906):

              a)   Exteroceptores: sentidos abiertos al análisis de la realidad exterior (vista, oído, olfato, gusto, tacto).

              b)  Propioceptores: informan mediante las correspondientes cinestesias del tono muscular, movimientos corporales, posición postural, equilibrio.

              c)   Interoceptores: encargados de las cenestesias o sensibilidad visceral difusa y, según autores de la sensibilidad afectiva.

              d)   Dermorreceptores: sentidos de la piel (presión, contacto, temperatura, placer-dolor).

 

En cuanto al aspecto cuantitativo de la sensación, señalaremos que la relación entre la intensidad física del estímulo y la intensidad de la sensación que suscita es investigada por la Psicofísica, que iniciaron Weber y Fechner hacia mediados del s. XIX. En un apartado posterior se aludirá a la ‘Psicofísica’, por el momento, aquí, señalaremos que en el estudio experimental de la percepción suelen distinguirse, al menos, cinco niveles perceptivos:

              1.  Detección de la energía del estímulo: indicar si el estímulo está presente o ausente. Por ejemplo, informar de que percibe, o no, un pequeño punto luminoso en una pantalla.

              2.   Discriminación o diferenciación entre estímulos o propiedades de éste. Por ejemplo, distinguir un cuadrado de un triángulo.

              3.   Reconocimiento: decisión acerca de si un estímulo ha sido experimentado anterior_ mente. Por ejemplo, reconocer el rostro de un personaje, un dibujo, una palabra, etc.

              4.   Identificación: adscripción de un estímulo a una categoría semántica. Por ejemplo, decir que determinado patrón estimular corresponde a una silla.

              5.   Estimación: juicio cuantitativo sobre una magnitud. Por ejemplo, estimación subjetiva de distancias.