Publicado el
|
|||||||||
Portada |
Intern |
España |
Opinión |
Sociedad |
Cultura |
Gente |
Deportes |
Economía |
|
|
El subdelegado del Gobierno en Almería, apaleado tras el funeral por la asesinada Miles de personas acuden al entierro de la apuñalada y vuelven a cortar vías A. TORREGROSA,
Con la iglesia abarrotada y miles de personas más en la calle,
el párroco encargado de oficiar el funeral aprovechó el momento
para pedir calma y buscar vías de solución a los problemas.
Durante toda la misa, la gente permaneció en un estado de calma
tensa. El alcalde de El Ejido, Juan Enciso, el delegado del Gobierno en
Andalucía, José Torres Hurtado y el subdelegado del Gobierno
en Almería, Fernando Hermoso Poves, acudieron al funeral. Hermoso
quiso estar presente en la misa, a pesar de que apenas unas horas antes
le acababan de comunicar que su padre había fallecido.
El clima de serenidad en el que se desarrolló el funeral se quebró
bruscamente en apenas unos segundos. Mientras salía el féretro,
un grupo de personas reclamó a gritos "pena de muerte para los asesinos".
En el mismo momento en el que partió el coche fúnebre se
desataron los ánimos. Algunos de los congregados frente a la iglesia,
a los que ya se habían unido otros ciudadanos que llegaron subidos
en camiones, comenzaron a insultar al subdelegado del Gobierno. También
corearon gritos contra la asociación Almería-Acoge, que se
dedica al apoyo a inmigrantes. "Justicia, justicia, culpable Almería
Acoge", chillaban los reunidos. A hermoso le acusaban de ser el "que firma
papeles a los moros".
Tensión
Hermoso trató de permanecer tranquilo, pero la tensión
fue a más y el subdelegado y el inspector del Cuerpo Nacional de
Policía que le acompañaba quedaron atrapados entre una muchedumbre
de exaltados que les propinaron una paliza. Tras zarandearlos y empujarlos
unos 200 metros, los tiraron al suelo y les patearon la cabeza y otras
partes del cuerpo. Sangrando por la nariz, lo único que se le podía
escuchar a Fernando Hermoso, en el tremendo caos en el que se vio envuelto,
era pedir un coche para que lo sacaran de allí. El inspector fue
trasladado al Hospital comarcal de Poniente para ser atendido de las heridas.
El subdelegado tuvo que huir en su coche oficial, que fue perseguido
por las calles del pueblo, mientras que Torres Hurtado, el alcalde y otras
autoridades se refugiaron en la iglesia. Salieron 15 minutos después
escoltados por 12 furgones policiales.
Cuando finalmente pudo ser rescatado de los ataques por algún
vecino que acudió en su ayuda, Hermoso salió de Santa María
del Águila para acudir al entierro de su padre, en Jaén.
El propio Hermoso confirmó, después del altercado, al delegado
del Gobierno en Andalucía que se encontraba bien y quiso restarle
importancia a lo sucedido. Tampoco hubo ningún detenido por este
ataque.
Después de la agresión, mientras cientos de personas se desplazaban a pie por la carretera de Santa María del Aguila para acudir al cementerio, otro grupo se quedó en la vía, donde cortaron el tráfico y quemaron un coche. También se produjeron enfrentamientos con inmigrantes. A partir de ese momento, llegó la policía y la situación recobró cierta apariencia de calma hacia las 19.30. |
|||||||||
|
Índice | Busca | 7 Días Portada | Internacional | España | Opinión | Sociedad | Cultura | Gente | Deportes | Economía El Tiempo | Debates | Cartas | Sugerencias | Pasatiempos | Ayuda | Juegos | Nosotros © Copyright DIARIO EL PAIS, S.A. - Miguel Yuste
40, 28037 Madrid
|