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Los
inmigrantes de El Ejido volverán al trabajo a cambio de casa, indemnizaciones
y legalización
Los marroquíes
en España acusan a su Gobierno de «mezquindad» y «oportunismo
político»
Representantes de los trabajadores
magrebíes de El Ejido, patronal, sindicatos y administraciones llegaron
ayer a un consenso en torno a un documento con medidas sociales, económicas
y laborales, que permitirá desconvocar la huelga del Poniente de
Almería si es refrendado por las asambleas de inmigrantes. Entre
los puntos del documento están la «legalización»
de 5.000 trabajadores magrebíes, la reparación de los destrozos
en viviendas y locales en los disturbios e indemnizaciones para los que
sufrieron daños, y la construcción de viviendas sociales
y albergues.
Una inmigrante magrebí
posa frente
a la furgoneta de su familia |
Redacción - El Ejido (Almería)
.-
El documento que acordaron ayer,
después de casi cinco horas de negociación, el medio centenar
de representantes de inmigrantes, patronal, sindicatos y administración,
establece, entre sus once medidas, la «regularización inmediata
de todos los inmigrantes indocumentados» de las zonas agrícolas
de Almería, cifrados en 5.000 personas, «con arreglo al proceso
que comenzará el 21 de marzo».
Para ello, la
Subdelegación del Gobierno en Almería abrirá tres
oficinas especiales en El Ejido, Vícar y Níjar, y dará
instrucciones «a todos los municipios de la provincia para que faciliten
el empadronamiento de todos los inmigrantes», lo que les dará
acceso a prestaciones sanitarias, sociales y educativas.
El texto, presentado
por el presidente de la patronal Asempal, Miguel Santaella, y el delegado
del Gobierno andaluz, Juan Callejón, permitirá la instalación
en un plazo de 24 horas de cuatro carpas de Cruz Roja en otros tantos puntos
de El Ejido para el alojamiento de las decenas de magrebíes que
se encuentran desperdigados por distintas zonas de la comarca.
Reparación de daños
Los 800 millones de pesetas destinados
por el gobierno andaluz y central al plan de emergencia en el Poniente
almeriense se destinarán a reparación de los daños
producidos en los disturbios de esta semana en lugares religiosos, viviendas,
invernaderos, comercios y vehículos, tanto de inmigrantes como vecinos
de El Ejido, y la construcción de viviendas sociales para los trabajadores
de la comarca más desfavorecidos, y albergues para temporeros.
El documento
recoge el compromiso de las organizaciones agrarias de promover entre los
empresarios del Poniente almeriense el cumplimiento del convenio del campo
del año 2000 «y a tomar cartas en el asunto en los casos en
que se produzcan denuncias por incumplimiento de dicho convenio».
El texto, precedido
por el pésame del colectivo magrebí a las familias de las
tres víctimas cuyas muertes desataron la violencia en la comarca,
propone la petición al Ministerio de Justicia de una «investigación
profunda» de los hechos.
Aunque el acuerdo
se daba por hecho entre los representantes españoles en la negociación,
los portavoces de los magrebíes, entre los que ayer no se encontraba
Mustafa Ait-Korchi, líder de la facción más radical,
frenaron cualquier gesto de asentimiento al documento «hasta que
no sea respaldado» por la veintena de asambleas de inmigrantes previstas
para ayer por la, y cuyo resultado será transmitido hoy al resto
de miembros de la mesa.
Mientras llegaba
el refrendo a la propuesta, los representantes de los magrebíes
mostraban su disgusto con la actuación de su Gobierno en este asunto.
El presidente de la Asociación de Trabajadores Marroquíes
en España (ATIME), Mustafa El Merabet, acusó al Ejecutivo
marroquí de «querer ponerse la medalla», al intentar
que un representante gubernamental acudiera a El Ejido para mediar en el
conflicto.
Según
declaró a Efe El Merabet, uno de los miembros de la delegación
marroquí en el encuentro de la Fundación de las Tres Culturas
del Mediterráneo, celebrado el viernes en Sevilla, se desplazó
a Almería para participar en las negociaciones.
Para el presidente
de ATIME, el sentimiento de los marroquíes ante dicha visita es
de «indignación y perplejidad por la mezquindad y el oportunismo
político de los representantes del Gobierno marroquí»,
tanto en lo que respecta a la visita a Almería como al comunicado
emitido por el Reino aluita.
«Rabat nunca se preocupó»
A juicio de El Meraber, el Gobierno
de Marruecos está «intentando dar la impresión de que
hay una seria preocupación por sus ciudadanos en el extranjero,
cuando jamás en la historia de la emigración marroquí
se han preocupado por los intereses y derechos de los emigrantes».
Añadió, incluso que el Ejecutivo marroquí «ha
dificultado la vida de sus ciudadanos con la corrupción en los consulados».
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