Lunes 21 febrero 2000 - Nº 1389 |
ESPAÑA
|
||||||||
Portada |
Intern |
España |
Opinión |
Sociedad |
Cultura |
Gente |
Deportes |
Economía |
|
|
Aparicio se distancia de Pimentel al afirmar que la Ley de Extranjería es "mejorable" El nuevo ministro de Trabajo explica sus planes sin haberse producido aún el relevo oficial CARMEN PARRA, Madrid
El todavía ayer secretario de Estado de la Seguridad Social quiso
transmitir esa imagen de normalidad al avanzar que todos los actuales altos
cargos de Trabajo seguirán en sus puestos: el subsecretario, Marino
Díaz Guerra; el secretario general de Empleo, Juan Chozas, y la
secretaria general de Asuntos Sociales, Amalia Gómez. Respecto al
hueco que deja Aparicio al convertirse en ministro, dijo que cabe la posibilidad
de que compatibilice esas nuevas responsabilidades con las de la Secretaría
de Estado de la Seguridad Social, o cabe que realice un nombramiento.
En todo caso, precisó que ésa no supone ahora su principal
preocupación. Sí lo es dejar claro que su deseo es "continuar
lo que sin duda ha sido un buen trabajo en estos cuatro años", de
sus antecesores Javier Arenas y Manuel Pimentel.
En relación al detonante de la renuncia de Pimentel -el descubrimiento
de que la esposa del ya ex director general de Migraciones Juan Aycart
recibió 2.000 millones en subvenciones para formación-, Aparicio
cree que son correctas las investigaciones abiertas por el propio Pimentel,
proseguirá ese trabajo y garantizará "la máxima transparencia".
Ésa es su determinación clara respecto al caso Aycart,
el motivo público dado por Pimentel para su renuncia. La postura
de Aparicio tiene más matices respecto a la Ley de Extranjería
o al conflicto racista de El Ejido, asuntos en los que el ministro dimisionario
ha mantenido severos encontronazos con otros miembros del Gobierno y del
sector duro de su partido, el PP.
Cuando se le preguntó si cree que la Ley de Extranjería
se debe modificar en la próxima legislatura, tal como ha anunciado
el PP, Aparicio aseguró que su posición es similar a la de
otros responsables de este departamento, en alusión a Pimentel y
Amalia Gómez, firmes defensores de la ley tal como se pactó
con el resto de partidos y como fue aprobada en el Parlamento, frente a
las tesis contrarias del PP y de algunos ministros, en especial el de Interior,
Jaime Mayor Oreja.
Hecha esa afirmación sobre su posición personal, el nuevo
ministro matizó que "a una ley que tiene tantos componentes sociales
hay que ponerle mucho corazón, pero también mucha cabeza".
Asimismo, añadió: "La Ley de Extranjería es mejorable,
sobre todo si es a través del diálogo. Cuando se trata de
una materia que no depende exclusivamente de un ministerio, hay que oír
otras opiniones". El conflicto de El Ejido fue la única materia
sobre la que rehusó contestar, y argumentó que ahí
la posición del Gobierno es unánime.
Aparicio aprovechó su comparecencia pública para criticar al PSOE por los elogios que ha dirigido a Pimentel "por un comportamiento que ellos nunca han practicado". C. P., Madrid
Para esa tarea tuvo un buen rodaje al ser, en 1995, uno de los representantes
del PP, junto a Rodolfo Martín Villa, que negoció el Pacto
de Toledo, en un largo retiro con los negociadores del resto de los partidos
políticos en el parador de la ciudad castellano-manchega. De allí
salieron unos compromisos definitivos: la Seguridad Social pública
es viable, hay que adoptar decisiones para garantizar su continuidad y
el tema de las pensiones debe quedar fuera de la contienda entre los partidos.
Este último punto ha atravesado momentos de peligro, pero la
ley que desarrolló ese pacto, avalada por los sindicatos UGT y CC
OO y no por la patronal CEOE, ha contribuido a que la Seguridad Social
goce de esa situación de equilibrio. El crecimiento económico
y la creación de empleo han sido definitivos también para
que Aparicio cierre esta etapa con un aumento de 1,1 millones de trabajadores
cotizantes, a fin de cuentas la vía por la que se pagan y garantizan
las pensiones.
Como ministro de Trabajo, va a tener un mandato de semanas si el PP
no revalida la mayoría en las elecciones del 12 de marzo. Si la
confirma, Aparicio seguirá previsiblemente en la cartera que ha
ocupado por la huida de Manuel Pimentel. Ayer, el nuevo ministro afirmaba
que no le ha puesto ninguna condición a José María
Aznar para aceptar la cartera en vísperas de las elecciones. Seguramente
será así como una prueba más de su fidelidad a Aznar
y de su estrecha relación, que se inició cuando éste
era presidente de la Junta de Castilla-León y Aparicio su vicepresidente
y consejero de Presidencia y Administración Territorial.
En esa comunidad autónoma inició su carrera política,
en 1983, cuando tenía 27 años, como procurador de las Cortes
de Castilla-León. Ahora, asume la cartera de Trabajo con 44 años,
y sigue en actividades bien diferentes a su licenciatura de Ciencias Químicas.
En cambio, sí encuentra algunos ratos para dedicar a su hobby
de pintor, y para estar con su mujer, Paloma, y sus tres hijos, que siguen
viviendo en Burgos, tierra por la que se presenta a las elecciones como
cabeza de lista del Partido Popular.
Aparicio tiene un peculiar sentido del humor, que le ha servido para
sortear situaciones complejas cuando, por sus características físicas,
le han confundido con un ciudadano abisinio o de otras zonas norteafricanas.
Las anécdotas vividas las cuenta él mismo con mucha guasa.
Hace unos meses, sacó de su error al Rey cuando lo identificó con otros miembros de una delegación de Marruecos y sorprendió a Don Juan Carlos al afirmar, en perfecto castellano de Burgos: "Majestad, soy Juan Carlos Aparicio, responsable de la Seguridad Social española". |
|||||||||
|
Índice | Busca | 7 Días Portada | Internacional | España | Opinión | Sociedad | Cultura | Gente | Deportes | Economía El Tiempo | Debates | Cartas | Sugerencias | Pasatiempos | Ayuda | Juegos | Nosotros © Copyright DIARIO EL PAIS, S.A. - Miguel Yuste
40, 28037 Madrid
|