Viernes 17 marzo 2000 - Nº 1414
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El PP quiere pactar con CiU la ley de Extranjería José María Aznar y Jordi Pujol se entrevistarán la próxima semana en La Moncloa LUIS R. AIZPEOLEA, Madrid
Las conversaciones entre el PP y CiU no serán de trámite
o de pura imagen.Los representantes de la delegación del PP -Rodrigo
Rato, Mariano Rajoy y Javier Arenas- tienen el encargo de Aznar de tratar
de jugar a fondo para conseguir el apoyo de CiU a su investidura, pese
a que no necesita sus votos ya que goza de mayoría absoluta.
No sólo pondrán sobre la mesa los puntos de acuerdo más
fáciles por la cercanía programática como las medidas
para impulsar la economía productiva, la segunda reforma del IRPF
o el desarrollo del estado del bienestar y la política sobre pensiones.
O la obligada negociación sobre el nuevo modelo de financiación
autonómica, ya que la vigencia del actual caduca en 2001.
Aznar también pretende que se trate de cerrar acuerdos en asuntos
muy polémicos en la anterior legislatura entre el Gobierno y CiU
como la reforma de las Humanidades y la ley de Extranjería. Sobre
esta polémica norma que le dejó al PP un amargo sabor de
derrota en la última sesión del Congreso de la anterior legislatura,
el partido del Gobierno tratará de buscar el acuerdo con CiU a partir
del texto que salió del Senado. También tratará de
extenderla al PSOE, lo mismo que las Humanidades.
El PP impondrá a CiU en estas conversaciones, que no negociaciones,
como se ha encargado de precisar Rajoy, la condición de que queden
fuera sus reclamaciones territoriales específicas como la compensación
al déficit fiscal de Cataluña que CiU cifra en 400.000 millones
de pesetas. Pero sí está dispuesto a profundizar en el modelo
de financiación autonómica, con la cesión de impuestos
indirectos a las comunidades autónomas.
El PP pretende con su posición abierta al acuerdo con los nacionalistas
moderados difuminar la imagen de prepotencia que puede otorgar la mayoría
absoluta, reforzar su mayoría política y evitar que sus anteriores
socios se aproximen a una oposición proclive a denunciar la política
de "rodillo" de un Ejecutivo con mayoría absoluta.
También hay detrás de ello la satisfacción personal
que supondría para Aznar lograr prácticamente los mismos
apoyos en el Congreso que Felipe González obtuvo cuando arrasó
en octubre de 1982: 202 votos.
[Rodrigo Rato aseveró ayer que Aznar cumplirá su promesa de no presentarse como candidato en las próximas generales. "Ha demostrado que cuando dice una cosa y la dice varias veces, es que lo ha pensado mucho", precisó, informa Europa Press]. |
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