| El
Gobierno bloquea la Ley de Extranjería para implantar su propio
modelo en enero del 2001
Fernández–Miranda
anuncia que no se elaborará el reglamento de la actual, imprescindible
para aplicarla
melchor
sÁiz–pardo • madrid
La
actual Ley de Extranjería morirá antes de haber cumplido
su primer año de vida. El delegado del Gobierno para la Inmigración,
Enrique Fernández-Miranda, anunció ayer que el Ejecutivo
se ha marcado la fecha del 1 de enero del 2001 para la entrada en vigor
del nuevo texto y que por ello el Ministerio del Interior ni siquiera va
a redactar el reglamento que desarrolla la norma todavía vigente
y cuya puesta en vigor es imprescindible para que el Parlamento pueda legislar
sobre temas tan importantes como el sistema de visados, que se rige por
la ley de 1985. No obstante, el Ejecutivo asegura estar dispuesto a admitir
variaciones a su borrador antes de hacerlo llegar al Consejo de Ministros
a finales de este mes.
Tras
dos días de ronda de contactos con todos los grupos políticos,
salvo el PNV por cuestiones de agenda, Fernández-Miranda constató
que el consenso para la reforma de la Extranjería no va a ser fácil
después que todos los partidos –salvo CiU, Coalición Canaria
y Esquerra Republicana de Catalunya– en mayor o menor medida le hayan manifestado
su intención de no respaldar los cambios esenciales propuestos por
el Ejecutivo. No obstante, según el delegado, sólo IU, el
Bloque Nacionalista Galego e Iniciativa per Catalunya se oponen de forma
abierta a cualquier modificación.
Pese
al complicado escenario parlamentario que Fernández Miranda ha encontrado
en su presentación, el nuevo secretario de Estado se atrevió
a señalar el uno de enero del 2001 como fecha de caducidad del actual
texto.
Según
el delegado, este tiempo será bastante para valorar los efectos
de la normativa vigente desde el mes de febrero, tal y como reclaman el
PSOE y las principales organizaciones sociales. «Estamos hablando
prácticamente de un año de aplicación de la ley. Creemos
que es un plazo suficiente para tener elementos juicio para afirmar que
la ley debe ser reformada», señaló el alto cargo de
Interior.
Bloqueo
de hecho
Ante
la inminente extinción de la norma, el delegado de Inmigración
anunció que el Gobierno va a bloquear de facto la vigente ley, pues
ha decidido que no va a elaborar su reglamento, imprescindible para legislar
sobre aspectos como el sistema de visados, que –a falta de normativa– sigue
rigiéndose por la ley de 1985. «Contando con que la decisión
es firme para que la ley sea reformada, pensamos que debemos desarrollar
el reglamento de la próxima norma, que esperamos tener en nuestras
manos a finales de este mismo año», desveló el nuevo
delegado.
El
secretario de Estado volvió a llamar al acuerdo con los partidos
y organizaciones. «La voluntad del Gobierno es de consenso, desde
la tranquilidad y la reflexión», aseguró antes de dejar
clara la voluntad de llevar adelante las modificaciones. «No estamos
en la sintonía en la que debemos estar con el resto de los países
de la UE y nuestra ley no responde formalmente a muchos de los acuerdos
que se alcanzaron en la cumbre de Tampere», dijo. El Ejecutivo aseguró
estar abierto a que en las dos semanas que faltan para que el borrador
de proyecto de Ley elaborado por Interior llegue al Consejo de Ministros
puedan introducirse variaciones antes del trámite parlamentario
que no comenzará hasta mediados del próximo mes de septiembre.
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