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2000 - Nº 1505

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Sindicatos y oposición descalifican la reforma por "regresiva" 

El PSOE considera el proyecto impropio de un país democrático, e IU, que casi lleva a la esclavitud 

EL PAÍS, Madrid 
Todos los grupos de la oposición parlamentaria, organizaciones no gubernamentales y sindicatos rechazaron ayer el proyecto de reforma de la Ley de Extranjería por su carácter "regresivo". UGT considera que el cambio propuesto por el Gobierno "no sólo tolera, sino que permite el tráfico de mano de obra y la explotación de los trabajadores"; el PSOE lo califica de impropio de un país democrático, e IU descarta la posibilidad de llegar a un consenso porque el recorte de derechos fundamentales a los inmigrantes conducirá a una situación no muy direrente de la "esclavitud". 

Los sindicatos declararon ayer la guerra a la reforma planteada por el Gobierno porque "supone una intolerable vuelta atrás" en los derechos de los inmigrantes, en expresión de UGT. Este sindicato asevera que la propuesta gubernamental "no sólo tolera sino que permite el tráfico de mano de obra, la explotación de trabajadores" de modo que "asume y perpetúa la utilización de mano de obra barata sin derechos y sin posibilidad de defenderse". Tras acusar al Gobierno de haber lanzado en los últimos meses "mensajes que han contribuido a fomentar el rechazo a los inmigrantes", la central sindical afirma que determinados empresarios dispondrán de trabajadores "sumisos" y que se despoja a los sindicatos de los mecanismos de lucha contra la explotación.
 
 

Con un tono menos incendiario pero no menos indignado, CC OO acusó al Ejecutivo de volver a "una política migratoria de marcado carácter represivo" que incluso empeora la ley de 1985. Al igual que UGT, CC OO hace hincapié en que la reforma elimina el derecho de huelga y sindicación a los inmigrantes sin papeles y en el hecho de que esta propuesta rompe el consenso que había alcanzado la vigente ley. En similares términos se pronuncia Unión Sindical Obrera, que recuerda que el texto actual ha sido considerado por la ONU un ejemplo de ley social.
 
 

Una calificación que podría suscribir el presidente de la gestora del PSOE, Manuel Chaves, quien la considera "progresista y avanzada" frente a la reforma que propone el Ejecutivo que "no es propia de un país democrático" ya que recorta "derechos básicos de los ciudadanos extranjeros". En una rueda de prensa el portavoz socialista de Interior, Ramón Jáuregui, mostró su enfado por la actitud "hostil al consenso" del Ejecutivo y explicó que su partido aboga por "una negociación tranquila" porque "la ley es mejorable" pero no en los términos que lo ha hecho el borrador "brutal" del Gobierno. Con esos argumentos explicó que remiten cualquier negociación con el Ejecutivo a septiembre, cuando la reforma llegue a las Cortes.
 
 

En IU, en cambio, dan por perdida cualquier posibilidad de acuerdo. Su portavoz Felipe Alcaraz denunció que esta reforma afecta "a los derechos humanos" y con ella se vuelve a la "dialéctica policial". Con la restricción de derechos a los sin papeles "se abre una posibilidad muy seria de explotación laboral y esclavitud". "Uno no tiene derechos humanos porque tenga papeles; uno tiene derechos humanos porque ha nacido", añadió Alcaraz, quien apostó por movilizaciones sociales contra la reforma. Frente a la postura del PSOE de dar un plazo para evaluar cómo funciona la ley en su aplicación efectiva, IU no está dispuesta a revisar el texto actual que considera "una ley de mínimos".
 
 

Pese a sus constantes enfrentamientos con el Gobierno el PNV se mostró menos duro respecto al proyecto de reforma que el resto de la oposición. La diputada Margarita Uría tras señalar que el Ejecutivo "está manteniendo las formas" en este asunto, se limitó a aclarar que a su grupo "le gusta más" la ley vigente.
 
 

Asimismo, tanto Iniciativa per Catalunya como Eusko Alkartasuna, Bloque Nacionalista Galego, Esquerra Republicana y Chunta Aragonesista mostraron en distintos grados su rechazo al cambio. 

"Un rodillo sobre los más débiles", según ATIME 

Con la reforma que ha propuesto el Gobierno español "va a pasar un rodillo sobre los más débiles". La Asociación de Trabajadores Inmigrantes Marroquíes en España (ATIME) considera que el proyecto de cambio legislativo del Ejecutivo será peor para los extranjeros que la ley de 1985. Su portavoz Mustafa El M'Rabet declaró que el Gobierno demuestra "una visión que da lugar a sucesos como los que ocurrieron en El Ejido. Agregó que su colectivo "luchará con uñas y dientes" para que no se cambie la vigente ley.
 
 

La Asociación Pro Derechos Humanos comparte esa visión de la reforma legal como un planteamiento "a la defensiva" que deja en segundo plano la atención social. "Amplía el círculo de los ilegales, que seguirán existiendo, se les condena a la clandestinidad y a los abusos de los empresarios sin escrúpulos", explicó su presidente Fernando Mariño.
 
 

La asociación Andalucía Acoge, por su parte, interpreta que el cambio legislativo responde a "un intento del Gobierno de tomarse la revancha por haber perdido la votación" de la ley en diciembre pasado. Su portavoz Esteban Tabares vaticinó que seguirán llegando sin papeles a España ya que la inmigración "está al margen de cualquier marco legal".
 
 

SOS Racismo denuncia, entre otras cosas, que "la irregularidad sobrevenida a la que condena la ley afecta a hijos de inmigrados" que han nacido en España. 

La regularización en Italia exige 5 años de residencia y contrato laboral 

L. G. / J. L. B, Roma / París 
Las legislaciones europeas contemplan numerosas matizaciones a la hora de fijar los periodos para obtener la residencia de los extranjeros. Los casos excepcionales quedan al criterio de las autoridades.
 
 

Italia fija actualmente un cupo anual variable (en torno a 60.000 personas el último) de trabajadores extracomunitarios que son admitidos en el país. Estos trabajadores, que llegan con un contrato de trabajo y un domicilio asegurado, tienen los mismos derechos, en educación o sanidad, que los italianos. Aún así, el permiso de residencia que se les otorga es temporal (un año), aunque prorrogable.
 
 

Un nuevo decreto de 1999 permite obtener la residencia permanente a los inmigrantes con más de cinco años de residencia legal en el país. Los requisitos son numerosos: carecer de antecedentes penales, demostrar que se vive y trabaja en el país desde la fecha mínima requerida, y presentar un contrato laboral en regla. El problema lo plantean los inmigrantes que llegan de forma clandestina a Italia. La nueva ley prevé la reclusión de estas personas en centros de acogida donde permanecen hasta ser identificados y repatriados. El Gobierno de centro-izquierda ha concedido además sanatorias o regularizaciones periódicas de inmigrantes irregulares. La del año pasado afectó a más de 200.000 inmigrantes.
 
 

Diez años en Francia
 
 

En Francia los extranjeros no comunitarios -excluidos los polígamos- pueden obtener el permiso de residencia a partir de 10 años de estancia. El problema con que se encuentran muchos, particularmente las empleadas de hogar, es la dificultad para probar que efectivamente han residido en el país durante ese período.
 
 

La última ley permite rebajar, con todo, las condiciones exigidas en la legislación anterior, y contempla la adjudicación de permisos de residencia a los científicos o investigadores, a los extranjeros con vínculos familiares en el país y a los enfermos graves. Los hijos de padres extranjeros nacidos en Francia alcanzan automáticamente la nacionalidad francesa a los 18 años. 

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