Jueves 22 junio 2000 - Nº 1511 |
OPINIÓN
|
||||||||
Portada |
Intern |
España |
Opinión |
Sociedad |
Cultura |
Gente |
Deportes |
Economía |
|
|
Expulsión fulminante EL ESPANTO de Dover pudo haberse reproducido un día después
en Mijas: 37 inmigrantes marroquíes y argelinos que llevaban cuatro
días sin apenas comer ni beber fueron interceptados cuando se hacinaban
en una furgoneta cuya puerta habían tenido que forzar para poder
respirar. Tras ser interrogados por la Guardia Civil, fueron expulsados
de manera fulminante. Es probable que la detención salvara la vida
de algunos, pero su expulsión plantea serias dudas de legalidad.
La autoridad gubernativa ha apoyado esta decisión en el artículo
54, 2 b) de la vigente Ley de Extranjería, que es de aplicación
a quienes pretenden "entrar ilegalmente en el país". La norma admite
la deportación inmediata en este caso, como excepción al
principio general de que la expulsión debe ser el resultado de un
expediente administrativo. La pregunta que cabe hacerse es si ese artículo
era aplicable a quienes llevaban ya cuatro días en territorio español.
¿Y por qué no a quienes llevan 40 días o 40 semanas?
Con criterios tan laxos, cabría la expulsión directa de cuantos
se encuentren en España en situación irregular. La ley en
vigor reserva esa decisión excepcional a quienes son interceptados
en un paso fronterizo. En los demás casos establece la tramitación
de un expediente administrativo, con sus correspondientes plazos para presentar
alegaciones y derecho a asistencia letrada.
La inmigración va a ser, como no deja de repetir el Gobierno,
el fenómeno social dominante de los comienzos del siglo XXI. La
ley debe intentar encauzar ese fenómeno, y hacerlo desde la tolerancia
y la civilidad. Debe combatir, no a quienes tratan de escapar de la miseria,
sino a las mafias que se dedican a traficar con esas personas, con efectos
como el drama de Dover. Pero, desde este punto de vista, tan publicitado
por el Gobierno, la expulsión impedirá a las víctimas
declarar contra los miembros de la red detenidos.
Desde el Gobierno se había argumentado que la Ley de Extranjería debía ser modificada porque hacía imposible en la práctica la expulsión de los extranjeros que han entrado ilegalmente en España. O la expulsión última se ha hecho forzando la ley en vigor o su reforma no es tan necesaria como se pretende. |
|||||||||
|
Índice | Busca | 7 Días Portada | Internacional | España | Opinión | Sociedad | Cultura | Gente | Deportes | Economía El Tiempo | Debates | Cartas | Sugerencias | Pasatiempos | Ayuda | Juegos | Nosotros © Copyright DIARIO EL PAIS, S.A. - Miguel Yuste
40, 28037 Madrid
|