Miércoles 21 junio 2000 - Nº 1510 |
ESPAÑA
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La Guardia Civil descubre a 37 inmigrantes hacinados y hambrientos en una furgoneta Los agentes investigan en la provincia de Murcia las conexiones españolas de la mafia marroquí JAVIER ARROYO, Málaga
Sobre las dos y media de la madrugada, una patrulla de la Guardia Civil
se situaba a la altura de una furgoneta de alquiler. Los agentes percibieron
que el vehículo iba más hundido de la cuenta. Se percataron
además de que las puertas traseras estaban ligeramente forzadas.
Cuando dieron el alto y pararon el vehículo, en el kilómetro
199 de la autopista A-7, a la altura del peaje de Mijas (Málaga),
descubrieron a 37 personas en un estado lamentable de agotamiento y deshidratación.
Varios cartones, chaquetas, dos latas de cerveza y dos botellas de agua,
todas vacías, eran los restos de un viaje que, según deduce
la Guardia Civil de las distintas versiones ofrecidas por los inmigrantes,
comenzó presumiblemente tres o cuatro horas antes en algún
lugar de la provincia de Cádiz, con parada segura en Algeciras.
Allí se montaron en el vehículo los últimos en incorporarse
al viaje. Los magrebíes estaban agotados y sólo pedían
agua y comida. En la furgoneta, sin apenas ventilación, el calor
era asfixiante y sólo quedaba un litro y medio de agua para aguantar
las ocho horas que faltaban hasta el probable destino final.
Los agentes describieron la situación que habían vivido
las 37 personas como "canallesca". Lo primero que hicieron fue comprarles
bocadillos y agua en el bar de una gasolinera cercana. Posteriormente organizaron
el traslado al cuartel de la Guardia Civil en Fuengirola. Participaron
varios coches de la Benemérita y de la policía local de la
ciudad.
Sólo uno de los inmigrantes hablaba español, por lo que
fue necesario un intérprete. Según sus propias declaraciones,
no todos habrían llegado a la Península del mismo modo y
al mismo tiempo. Unos cruzaron el Estrecho en patera y otros en barcos
de pesca; otros estaban en España escondidos desde el viernes, y
los restantes estaban recién llegados. Según los agentes,
unos pocos estaban aún mojados cuando fueron rescatados, posiblemente
porque se montaron en la furgoneta muy poco tiempo después de llegar
a la Península. Algunos dijeron que habían pagado más
de 200.000 pesetas a quienes les habían transportado.
Uno incluso mostró a un agente varios folios escritos en árabe
y español, con distintos sellos de caucho estampados en azul, con
su nombre y datos personales, en la creencia de que realmente se trataba
de un permiso de trabajo. Tras examinarlo durante un rato, el agente se
lo devolvió diciéndole que era un papel sin valor.
Otro de los inmigrantes declaró a este periódico que varios
de sus compañeros también traían ejemplares de esos
"permisos de trabajo". La mayoría de ellos, según los agentes
que los custodiaron durante toda la mañana, traían números
de teléfono de diversas partes de España, sobre todo de Almería
y Murcia. En esta última provincia la policía ha desarticulado
en los últimos meses varias redes de agricultores e intermediarios
que cobraban fuertes sumas por legalizar situaciones laborales. Hasta 500.000
pesetas se ha llegado a cobrar por un permiso de trabajo.
Los 37 extranjeros rescatados pasaron la madrugada y la mañana
de ayer en un garaje del cuartel de la Guardia Civil en Fuengirola, donde
se les sometió a una revisión médica. Según
el alférez Gerardo Otero, todos se encontraban en buena situación.
Desde allí, en grupos de tres, un vehículo de la Policía
Nacional -cuerpo encargado de los asuntos de extranjería- los trasladaba
a su comisaría, donde les tomaron declaración durante toda
la mañana.
Un menor de edad
Seis de los inmigrantes detenidos se declararon menores de edad -uno
dijo tener sólo 14 años-, lo que les daría derecho
a no ser expulsados del país. Sin embargo, tras el reconocimiento
médico (se les practicó una osometría, una radiografía
en la muñeca que detecta si el crecimiento del individuo sigue o
ya se ha detenido), los médicos determinaron que sólo uno
de ellos podía ser considerado menor de edad.
La identificación de cada uno de los inmigrantes fue difícil
e incluso se tardó varias horas en determinar el nombre de cuatro
de ellos. En la comisaría de policía se les tomaron las huellas
dactilares para comprobar si habían sido ya detenidos en alguna
ocasión por llegar a España sin documentación. La
policía no quiso dar a conocer si alguno de ellos era reincidente.
Después de haber declarado todos, pasadas las cinco y media de la tarde de ayer, un autobús para 20 personas y dos furgonetas policiales para ocho viajeros los trasladaban a Algeciras, donde inmediatamente fueron embarcados en el ferry. Diez agentes de la Policía Nacional los escoltaron a los 36 deportados hasta Ceuta. Una vez allí, fueron llevados a la frontera y puestos a disposición de la policía marroquí. El menor sigue en España. El conductor carece de carné de conducir y tiene antecedentes J. A, Málaga
A mediodía declaró brevemente ante el titular del Juzgado
número uno de Fuengirola, Francisco Escobar. El conductor fue trasladado
a continuación a las dependencias de la policía local de
la ciudad -que hacen las veces de depósito judicial-, para pasar
la noche en el calabozo a la espera de volver a declarar hoy, a las once
de la mañana, ante el mismo juez. En esta comparecencia, el fiscal
podría pedir su ingreso en la prisión de Alhaurín
de la Torre.
La furgoneta había sido alquilada el lunes 19 en la delegación
que la compañía de alquiler de vehículos National
Atesa tiene en el número dos de la calle de Juan Carlos I, de la
capital murciana.
Arrendado por su esposa
Un portavoz de la compañía, que no quiso ofrecer detalles, sí aseguró a este periódico que el vehículo había sido arrendado por una persona distinta a la que había sido detenida. Incluso aludió a sus clientes en plural: "Alquilamos a unos señores...". Fuentes de la investigación han señalado a la esposa de Pedro M. como posible arrendataria del vehículo en cuestión. Estas mismas fuentes, sin embargo, aseguraron que no se ha detenido a esta mujer aunque se está investigando su relación última con el caso. La Guardia Civil investiga ahora las posibles conexiones en la provincia de Murcia con las mafias marroquíes que trasladaron inmigrantes a España. P. ORTEGA, Madrid
Hernando hizo esta puntualización en la presentación,
ayer, de una campaña que organiza ATIME junto con Cruz Roja y que
lleva el lema Apuesta por la vida: no más muertes . Dicha
campaña, que está subvencionada por el Ministerio de Trabajo,
el IMSERSO y el ayuntamiento de Málaga, pretende informar a los
inmigrantes procedentes de África, aprovechando la operación
Paso del Estrecho , de las vías legales para emigrar a otros
países y evitar el tráfico y los riesgos de las pateras.
El representante de ATIME afirmó, sin embargo, que aún no han detectado que el Gobierno marroquí tenga una política decidida en contra de las mafias que trafican con inmigrantes. Por esta razón, y con el fin de coordinarse con las organizaciones marroquíes, han organizado una jornadas en Málaga bajo el lema Aguas de la muerte; mar de la esperanza , que se celebrarán durante los días 29 y 30 de este mes, y en las que participarán representantes de ministerios marroquíes y alcaldes de los municipios de los que parten las pateras, además del embajador de Marruecos en España. |
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