CORRESPONSAL
DOVER. - Cincuenta
y ocho inmigrantes de origen oriental, probablemente chinos, murieron asfixiados
durante la travesía del canal de la Mancha en el compartimento de
carga de un camión holandés que transportaba tomates. La
policía de aduanas británica encontró ayer los cadáveres
durante una inspección rutinaria en el puerto de Dover. Dos personas
sobrevivieron a la odisea y se encuentran en condiciones estables en el
hospital de Canterbury y Kent, bajo el cuidado de médicos y psicólogos.
Las autoridades esperan interrogarles en cuanto se recuperen para atar
los cabos de una tragedia espeluznante que ha impresionado en el Reino
Unido.
El camión
refrigerador, de dieciocho metros de largo y registrado por una compañía
llamada Van der Spek, tenía un compartimento de carga en el que
viajaron los sesenta inmigrantes ilegales rodeados de cajas de tomates.
El vehículo inició la travesía del Canal en la localidad
de Zeebrugge, a las siete y media de la tarde del domingo, y llegó
a Dover cinco horas y media después.
La policía
británica inició ayer las investigaciones y el conductor
holandés fue detenido e interrogado. Aunque se trataba de un camión
refrigerador, la teoría que suscriben las autoridades es que ese
dispositivo no estuvo en funcionamiento durante el viaje y los inmigrantes
murieron asfixiados. Otra posibilidad mucho más remota es que se
produjera una fuga de monóxido de carbono.
El Ministerio
del Interior británico indicó ayer que es casi seguro que
las mafias chinas -diez de las cuales se dedican a la inmigración
ilegal- están detrás de la tragedia y que es "impensable"
que el conductor del camión no supiera que transportaba arracimadas
60 personas -56 hombres y cuatro mujeres- en condiciones infrahumanas.
La muerte, según los expertos, debe haber sido horrible, parecida
a la de los judíos en las cámaras de gas, pero más
lenta y en la más absoluta oscuridad. Los dos únicos supervivientes,
ambos hombres, se salvaron porque estaban más cerca de la puerta
del compartimento de carga, donde debía haber una rendija de aire.
Tan sólo
un 7% de los camiones que llegan a Dover y demás puertos británicos
del canal de la Mancha son inspeccionados, y el que transportaba los cadáveres
despertó las sospechas porque no pertenecía a una compañía
conocida y no efectuaba regularmente su ruta. Los dos agentes que se encontraron
con los 58 cuerpos sin vida están recibiendo ayuda psicológica
para superar el trauma.
Un edificio de
la aduana fue inicialmente convertido en morgue, hasta que los cadáveres
fueron trasladados al cabo de unas horas a diversos hospitales del condado
de Kent para realizar las autopsias. Los inmigrantes asiáticos tuvieron
la mala suerte de cruzar el canal de la Mancha el día más
caluroso del año, y por una de las rutas más largas. Si los
organizadores del fatídico viaje hubieran decidido cruzar en ferry
desde el puerto francés de Calais, una travesía que dura
tan sólo una hora y cuarto, probablemente no se habría producido
la tragedia.
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