MÁLAGA/SEVILLA.
- Iban como mercancía humana. Esa fue la impresión que tuvo
el guardia civil que abrió la madrugada de ayer una furgoneta con
36 inmigrantes hacinados en un mínimo espacio de cinco metros de
largo por dos de ancho. El descubrimiento se produjo a las tres de la madrugada
en la autopista de la Costa del Sol a la altura de Mijas (Málaga).
El conductor, un hombre de 31 años nacido en Lorca (Murcia) sin
carnet de conducir y con antecedentes policiales, no puso reparo en que
los ocupantes rompieran la puerta trasera del furgón alquilado para
poder respirar. Venían de cruzar el Estrecho por Tarifa e iban hacia
el Levante.
Llevaban cuatro
días sin ingerir alimentos y la Guardia Civil tuvo que trasladarlos
a una gasolinera cercana para darles algo de comer y beber.
"Eran como corderos,
sólo pedían agua", explicó el portavoz de la Guardia
Civil de Málaga. En el interior de la furgoneta apareció
una botella de agua: vacía.
De los 36 detenidos
30 eran marroquíes, los 6 restantes eran argelinos. Seis dijeron
ser menores de edad, por lo que se les efectuaron pruebas médicas.
Finalmente, se comprobó que sólo uno tenía menos de
18 años, por lo que pasó a un centro de acogida de la Junta
de Andalucía. Los otros 35 fueron conducidos ayer mismo a Algeciras
para su traslado en barco a Ceuta y posterior entrega a la policía
marroquí. El conductor, P. M. S, alias "el Chino", con numerosos
antecedentes penales, fue puesto a disposición judicial y posteriormente
ingresado en prisión, mientras que la Guardia Civil sigue la pista
de los otros integrantes de la organización dedicada al tráfico
de personas.
Fuentes policiales
no dudan de que en la operación hay más implicados. El conductor
tenía concertada con otros miembros de la organización la
cita en un punto de Algeciras y después, una vez en Murcia, la entrega
de los inmigrantes a intermediarios que les facilitan el trabajo agrícola.
Por todo ello, los investigadores auguran nuevas detenciones en las próximas
horas.
De las declaraciones
de los inmigrantes se deduce que muchos llegaron a lo largo del fin de
semana y permanecieron escondidos a la espera de la furgoneta que debía
trasladarlos a Murcia. Otros tenían la ropa mojada porque acababan
de cruzar en pateras y algún pesquero, según informó
la Guardia Civil. Sin tiempo para respirar, fueron subidos a la furgoneta
que les aguardaba. Pero el exceso de carga levantó sospechas en
la pareja de guardias civiles de tráfico que patrullaba la autopista
de la Costa del Sol. Los agentes vieron también el boquete abierto
en la puerta trasera y decidieron detener el vehículo. No hubo la
menor resistencia y lo único que pedían los inmigrantes era
agua y alimentos. Llevaban cuatro días sin comer y sin apenas agua.
"Su estado era penoso", resaltó un agente.
La furgoneta,
una Iveco 35E10, fue alquilada el lunes en una empresa de Murcia por la
esposa del conductor. Para el traslado de los 36 inmigrantes hicieron falta
tres furgones de la Guardia Civil. Los responsables de la lucha contra
las mafias de la inmigración tenían constancia desde hacía
tiempo de organizaciones que utilizan vehículos de alquiler, tanto
turismos como furgonetas, para su traslado desde Algeciras hasta toda la
costa levantina e incluso Italia. Las empresas de alquiler de esa zona
tienen orden expresa de extremar los requisitos legales para ceder vehículos,
así como comunicar las operaciones sospechosas.