Miércoles 21 junio 2000 - Nº 1510
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La policía holandesa detiene a un responsable de la red de tráfico ilegal de inmigrantes Los investigadores piden ayuda a Pekín y a la comunidad china para identificar a las víctimas LOURDES GÓMEZ, Londres
Según McGookin, que investiga los hechos en el Reino Unido con
un equipo de 60 policías, incluidos tres agentes holandeses, los
inmigrantes murieron asfixiados de calor y falta de oxígeno. Viajaban
hacia el puerto de Dover en el contenedor sellado del camión, escondidos
entre cajas de tomates, apiñados en un espacio mínimo y sin
la refrigeración activada. Únicamente dos varones llegaron
respirando al destino, tras un viaje que, desde el puerto de embarque,
en la ciudad belga de Zeeburgge, se demoró cerca de cinco horas.
Anoche no se conocía la hora exacta de las muertes.
En Holanda trabajan otros 60 agentes en este caso que ha puesto de manifiesto
el sórdido mundo del tráfico de seres humanos. A media tarde,
la fiscalía holandesa confirmó la detención de un
individuo relacionado directamente con el caso y cuya identidad no desveló.
El arresto se produjo tras el registro de tres domicilios en Rotterdam,
la ciudad costera donde el grupo de 60 ilegales emprendió la última
etapa de su aventura y de su vida. Buscaban un futuro pródigo en
Inglaterra, sumados a los 200.000 residentes chinos oficiales y un número
indeterminado de inmigrantes ilegales de origen asiático. Pero sólo
encontraron la muerte en la caja de 18 metros del camión matriculado
en Holanda.
El detenido podría ser Arie Frederick Van der Spek, que la policía
holandesa busca desde el lunes a petición de sus colegas ingleses.
Un joven holandés de 25 años asumió esta identidad
al registrar una compañía de transporte, llamada Van der
Spek, en la Cámara de Comercio de Rotterdam el pasado 15 de junio.
Las asociaciones de transportistas del país desconocen la firma
Van Der Spek y sospechan que el transporte ilegal de seres humanos era
el motivo de su fundación, que se hizo cuatro días antes
del descubrimiento de los cadáveres.
El camión llevaba impreso el mismo nombre en su cubierta y su
conductor, cuya identidad no se ha revelado, continuaba ayer detenido en
una comisaría inglesa bajo sospecha de homicidio. "No estoy preparado
para hacer ningún comentario sobre el individuo en custodia", dijo
ayer McGookin. El inspector pidió la colaboración del gobierno
de Pekín y de los residentes chinos en el Reino Unido para la identificación
de los fallecidos. "Esta gente ha sufrido una muerte horrible. En algún
lugar tienen que estar sus familiares, probablemente en China, pero quizá
también en este país", explicó el agente. Según
la agencia Reuters, la policía británica había identificado
ayer a nueve de las víctimas.
Los inmigrantes viajaban sin documentación para dificultar su
deportación en caso de ser detenidos, ya que China se niega a admitir
repatriaciones que no van acompañadas de documentos oficiales sobre
la identidad y el lugar de origen de los detenidos.
McGookin confirmó, en su intervención ante la prensa,
que se ha fotografiado a todos los cadáveres y se les han extraído
muestras de ADN para facilitar su identificación. Copias de esta
información serán enviadas a la República china, si
es que las autoridades pertinentes del país asiático las
solicitan.
El detective aseguró que existen indicios sobre la existencia en Inglaterra de familiares de las víctimas. Al menos así lo sugiere el abogado Wahplow Tan, con despacho en el Reino Unido, cuando afirmó en un telediario de la BBC que familias chinas se han puesto en contacto con él. El abogado no desveló la identidad de estas personas que, desde el lunes, viven angustiados por temor a que parientes suyos se encuentren entre las víctimas, ya que esperaban su llegada clandestina en estas fechas. El abogado opina que las mafias chinas están detrás de este trágico caso, aunque la policía británica aún no ha respaldado esta versión. McGookin sabe, sin embargo, que lucha contra el crimen organizado a gran escala porque, señaló, "para tener a 60 jóvenes en la parte trasera de un camión debe haber alguna organización que los pueda trasladar desde China". Pekín pide colaboración internacional AGENCIAS, Pekín
Según Zhu, "este incidente demuestra el floreciente tráfico
de seres humanos en el mundo y exige una acción firme de la comunidad
internacional", mediante colaboración policial y política.
Pekín ya ha anunciado que reforzará las campañas de
lucha contra la emigración ilegal dentro del país, endureciendo
las leyes, educando a la población sobre sus riesgos e incrementando
las inspecciones en los puertos de mercancías. El principal objetivo
de las autoridades es ahora acabar con las mafias chinas que manejan este
tráfico a través del océano y cortar de raíz
el problema.
El año pasado, el Gobierno chino ya reforzó la cooperación
con los países norteamericanos y europeos para combatir este tráfico
humano, que tiene su origen en la desesperada situación de millones
de ciudadanos chinos en paro o sin perspectivas de progresar en la vida.
Unas 9.000 personas fueron detenidas en China el año pasado intentando abandonar el país y más de 800 cabezas de serpientes (traficantes) fueron arrestados, según los medios de comunicación oficiales. |
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