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2000 - Nº 1510

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La policía holandesa detiene a un responsable de la red de tráfico ilegal de inmigrantes 

Los investigadores piden ayuda a Pekín y a la comunidad china para identificar a las víctimas 

LOURDES GÓMEZ, Londres 
La policía británica retuvo ayer bajo sospecha de homicidio al conductor del camión holandés en cuyo interior murieron de asfixia 58 inmigrantes ilegales chinos. Las víctimas, de aproximadamente 20 años, procedían, según las investigaciones policiales, del sur de China. Mientras tanto, en Holanda fue detenido un hombre que podría ser el propietario de la compañía de transporte que fletó el vehículo hasta Dover. El detective encargado del caso, el inspector Dennis McGookin, pidió ayuda ayer al Gobierno de Pekín y a los residentes chinos en el Reino Unido para identificar a las víctimas. 
 
La policía de Kent registraba 
ayer a nueve inmigrantes ilegales 
(Ap).
El inspector McGookin dio a conocer ayer las primeras conclusiones de la investigación criminal en torno al viaje de los 60 inmigrantes ilegales chinos. Confirmó que los 54 varones y las cuatro mujeres que aparecieron muertos la noche del domingo en el interior del contenedor del camión, eran jóvenes veinteañeros, procedentes todos ellos de la provincia de Fujian, en la costa sudeste de China. Las autopsias prosiguen, pero los resultados preliminares indican, señaló el detective, que fallecieron por "fallo respiratorio".
 
 

Según McGookin, que investiga los hechos en el Reino Unido con un equipo de 60 policías, incluidos tres agentes holandeses, los inmigrantes murieron asfixiados de calor y falta de oxígeno. Viajaban hacia el puerto de Dover en el contenedor sellado del camión, escondidos entre cajas de tomates, apiñados en un espacio mínimo y sin la refrigeración activada. Únicamente dos varones llegaron respirando al destino, tras un viaje que, desde el puerto de embarque, en la ciudad belga de Zeeburgge, se demoró cerca de cinco horas. Anoche no se conocía la hora exacta de las muertes.
 
 

En Holanda trabajan otros 60 agentes en este caso que ha puesto de manifiesto el sórdido mundo del tráfico de seres humanos. A media tarde, la fiscalía holandesa confirmó la detención de un individuo relacionado directamente con el caso y cuya identidad no desveló. El arresto se produjo tras el registro de tres domicilios en Rotterdam, la ciudad costera donde el grupo de 60 ilegales emprendió la última etapa de su aventura y de su vida. Buscaban un futuro pródigo en Inglaterra, sumados a los 200.000 residentes chinos oficiales y un número indeterminado de inmigrantes ilegales de origen asiático. Pero sólo encontraron la muerte en la caja de 18 metros del camión matriculado en Holanda.
 
 

El detenido podría ser Arie Frederick Van der Spek, que la policía holandesa busca desde el lunes a petición de sus colegas ingleses. Un joven holandés de 25 años asumió esta identidad al registrar una compañía de transporte, llamada Van der Spek, en la Cámara de Comercio de Rotterdam el pasado 15 de junio. Las asociaciones de transportistas del país desconocen la firma Van Der Spek y sospechan que el transporte ilegal de seres humanos era el motivo de su fundación, que se hizo cuatro días antes del descubrimiento de los cadáveres.
 
 

El camión llevaba impreso el mismo nombre en su cubierta y su conductor, cuya identidad no se ha revelado, continuaba ayer detenido en una comisaría inglesa bajo sospecha de homicidio. "No estoy preparado para hacer ningún comentario sobre el individuo en custodia", dijo ayer McGookin. El inspector pidió la colaboración del gobierno de Pekín y de los residentes chinos en el Reino Unido para la identificación de los fallecidos. "Esta gente ha sufrido una muerte horrible. En algún lugar tienen que estar sus familiares, probablemente en China, pero quizá también en este país", explicó el agente. Según la agencia Reuters, la policía británica había identificado ayer a nueve de las víctimas.
 
 

Los inmigrantes viajaban sin documentación para dificultar su deportación en caso de ser detenidos, ya que China se niega a admitir repatriaciones que no van acompañadas de documentos oficiales sobre la identidad y el lugar de origen de los detenidos.
 
 

McGookin confirmó, en su intervención ante la prensa, que se ha fotografiado a todos los cadáveres y se les han extraído muestras de ADN para facilitar su identificación. Copias de esta información serán enviadas a la República china, si es que las autoridades pertinentes del país asiático las solicitan.
 
 

El detective aseguró que existen indicios sobre la existencia en Inglaterra de familiares de las víctimas. Al menos así lo sugiere el abogado Wahplow Tan, con despacho en el Reino Unido, cuando afirmó en un telediario de la BBC que familias chinas se han puesto en contacto con él. El abogado no desveló la identidad de estas personas que, desde el lunes, viven angustiados por temor a que parientes suyos se encuentren entre las víctimas, ya que esperaban su llegada clandestina en estas fechas. El abogado opina que las mafias chinas están detrás de este trágico caso, aunque la policía británica aún no ha respaldado esta versión. McGookin sabe, sin embargo, que lucha contra el crimen organizado a gran escala porque, señaló, "para tener a 60 jóvenes en la parte trasera de un camión debe haber alguna organización que los pueda trasladar desde China". 

Pekín pide colaboración internacional 

AGENCIAS, Pekín 
El Gobierno chino hizo ayer un llamamiento a la comunidad internacional para reforzar la lucha contra el tráfico de personas. El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Zhu Bagzao, afirmó que el Ejecutivo "está conmocionado" por la tragedia de Dover y "sigue muy de cerca la evolución de los acontecimientos".
 
 

Según Zhu, "este incidente demuestra el floreciente tráfico de seres humanos en el mundo y exige una acción firme de la comunidad internacional", mediante colaboración policial y política. Pekín ya ha anunciado que reforzará las campañas de lucha contra la emigración ilegal dentro del país, endureciendo las leyes, educando a la población sobre sus riesgos e incrementando las inspecciones en los puertos de mercancías. El principal objetivo de las autoridades es ahora acabar con las mafias chinas que manejan este tráfico a través del océano y cortar de raíz el problema.
 
 

El año pasado, el Gobierno chino ya reforzó la cooperación con los países norteamericanos y europeos para combatir este tráfico humano, que tiene su origen en la desesperada situación de millones de ciudadanos chinos en paro o sin perspectivas de progresar en la vida.
 
 

Unas 9.000 personas fueron detenidas en China el año pasado intentando abandonar el país y más de 800 cabezas de serpientes (traficantes) fueron arrestados, según los medios de comunicación oficiales. 

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