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La devolución inmediata de los 36 inmigrantes interceptados en
Mijas (Málaga) cuando viajaban hacinados en una furgoneta "es una
vulneración absolutamente grave de la actual Ley de Extranjería
e incluso de la antigua", según el Comité Español
de Ayuda al Refugiado (CEAR).
Los inmigrantes irregulares, de origen magrebí, no recibieron
asistencia letrada "y fueron interceptados ya dentro de la península
y no en la zona de frontera, lo que cambia sustancialmente su situación",
denunció la presidenta de CEAR, Delia Blanco.
"Es muy difícil incoar un expediente como el que ha incoado la
Subdelegación del Gobierno en Málaga sin asistencia letrada
de los inmigrantes", aseveró Blanco, quien se mostró "preocupada,
porque este tipo de vulneraciones sientan precedente".
La presidenta de CEAR criticó al Gobierno "por acusar a los inmigrantes
de no haber querido colaborar con la justicia y con la policía en
la denuncia de las mafias".
"Difícilmente podían hacerlo si no tenían un intérprete
ni estaban acompañados de un letrado, porque el miedo de las personas
cuando son interceptadas por la policía y saben perfectamente que
pueden ser devueltas o expulsadas les hace incapaces de colaborar", espetó.
La actual ley -explicó- pone en manos de la justicia y de las
fuerzas de orden público "todos los instrumentos" para que los inmigrantes
puedan denunciar las mafias. Por ello, "si lo que quiere el Gobierno es
luchar contra las mafias y no contra los inmigrantes, tiene mecanismos
para hacerlo".
"Pero si el Gobierno lo que quiere es expulsar a los inmigrantes y convertir
este país en un pionero en cómo se les expulsa, eso es lo
que acaba de hacer en Málaga", aseguró Blanco.
Además, advirtió al Ejecutivo de que "es muy fácil
ser muy fuerte con los más pobres e indefensos, pero eso tiene un
coste y lo tendrá también para el Gobierno a medio plazo.
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