Ir a índice Internacional
Página anterior Formato PDF Página siguiente
Página 1/6 (51K)


La crisis migratoria
Los inmigrantes se ofrecen a la policía
Chinos de Londres informarán sobre las mafias si obtienen la residencia
El chófer del camión patera hallado en Dover es acusado de 58 homicidios
Bélgica critica al Reino Unido por dar un "trato suave" a la inmigración

BEGOÑA ARCE

Corresponsal. Londres
Un grupo de inmigrantes chinos que entraron ilegalmente en el Reino Unido ha ofrecido a las autoridades británicas información detallada sobre la red de traficantes que está detrás de la tragedia de Dover, a cambio de un permiso de residencia.
La propuesta, que incluye nombres y números de teléfono de los contactos de la banda, ha sido planteada al Ministerio del Interior a través de un abogado en la capital británica. El responsable del departamento, Jack Straw, no se ha manifestado sobre la delicada oferta, que le coloca ante un grave dilema.
Straw también ha recibido una petición de amnistía del abogado Wah-Piow Tan para los inmigrantes que creen haber perdido algún familiar en Dover y que no se atreven a identificar los cuerpos por temor a ser deportados. "Tenemos miedo de que vayan a ser tratados como criminales. Necesitamos recibir garantías de que no serán investigados", señaló Tan.

Lenta identificación
La identificación de las 58 víctimas sigue siendo la tarea que más apremia a los investigadores. La policía de Kent ha completado ya las autopsias de todos los cadáveres y comenzó ayer a comparar las huellas digitales de los fallecidos con las impresiones tomadas por la policía belga a un grupo de inmigrantes ilegales chinos al que detuvo en abril, y que posteriormente desapareció sin dejar rastro.
El jueves se supo que el número de víctimas pudo haber sido aún más elevado. Ocho personas que debían haber ido en el camión que partió de Holanda, fueron obligadas a renunciar al viaje por falta de espacio.
El conductor del camión de nacionalidad holandesa, se convirtió ayer en el primer inculpado desde que se produjo el drama: deberá hacer frente a los cargos por el homicidio involuntario de las 58 víctimas mortales. Perry Wacker, de 32 años, ha sido también inculpado de haber facilitado la entrada en el Reino Unido de los dos supervivientes, así como de haber intentado introducir ilegalmente a las víctimas de la tragedia de Dover.
Mientras, la policía británica proseguía con los interrogatorios de otros dos detenidos, un hombre y una mujer, localizados en Londres en la noche del pasado martes. En Holanda otras dos personas, el propietario del camión y un posible cómplice, también permanecen bajo control de la policía en aquel país.
Los dos supervivientes, que fueron hallados entre los cuerpos sin vida, con graves síntomas de deshidratación y completamente traumatizados, están siendo interrogados desde el pasado miércoles con la ayuda de intérpretes, por un grupo especialmente entrenado de investigadores británicos. Hasta el momento no ha sido posible preguntarles por la identidad de sus infortunados compañeros de viaje. "Estamos trabajando con abogados que representan a las familias y con la embajada de China para dar con los nombres", señaló un portavoz policial.

Condolencias a China
El primer ministro británico, Tony Blair, se reunió anoche en el número 10 de Downing Street (residencia del jefe de Gobierno) con el vicepresidente chino Wen Jiabao, al que ofreció sus condolencias por la tragedia de Dover. El encuentro, que había sido fijado hace tiempo, iba a ser en principio de pura cortesía, pero los dos hombres aprovecharon la ocasión para hablar del problema del tráfico de trabajadores ilegales.
"Este comercio con la miseria humana es una vileza y tenemos que adoptar medidas para terminar con él", indicó un portavoz de Blair.
Entre tanto, Bélgica se defendió ayer del alud de acusaciones de quienes consideran que la policía belga podía haber impedido el drama de Dover. El titular belga del Interior, Antoine Duquesne, reconoció ante una comisión parlamentaria que un grupo de 59þchinos fue detenido y luego puesto en libertad, con una orden de expulsión, el pasado mes de abril. Sin embargo, el ministro belga ni confirmó ni descartó que pudieran ser los mismos fallecidos en Dover.
Duquesne, en una entrevista a La Libre Belgique , salió también al paso de las críticas de la prensa británica: "Gran Bretaña, no Bélgica, es la que ha dispensado un trato suave" a los inmigrantes ilegales, precisó el ministro belga del Interior. 



Taiwan atrae anualmente a 50.000 inmigrantes clandestinos chinos
 


 
 
Taibei. -- Unos 50.000 ciudadanos de la República Popular China intenta todos los años establecerse clandestinamente en Taiwan. La mayoría recurre a mafias que operan en las zonas económicas especiales de la costa china, especialmente en el área de Shangái, y que disponen de embarcaciones para cruzar el estrecho de Formosa. Muchos de estos inmigrantes son detenidos por la policía en cuanto ponen pie a tierra en Taiwan al final de un viaje que puede costar hasta 10.000 dólares (más de un millón y medio de pesetas). Los detenidos, como los que aparecen en la fotografía tomada ayer en el campo de Hsinchu, son conducidos a uno de los cuatro centros de que dispone la isla, donde se hacinan permanentemente unas 2.000 personas, y devueltos a su país de origen. -- Agencias



El Chinatown de Londres es un mercado de mano de obra barata

B. A.

Londres
El Chinatown es para los turistas que visitan Londres un lugar bullicioso y exótico, con sus farolillos rojos, los supermercados repletos de frutas tropicales y decenas de restaurantes con carpas vivas y patos laqueados en las vitrinas. Muchos paseantes ni siquiera reparan en los corrillos de jóvenes orientales que merodean por los alrededores de la pagoda amarilla de Newport Place, esperando no se sabe qué. La media docena de calles, escondidas entre Leicester Square y Soho, son para los 500 inmigrantes ilegales chinos que cada mes desembarcan en el Reino Unido el único lugar donde buscarse la vida. Sin techo, sin dinero, sin hablar una palabra de inglés y seriamente endeudados con las mafias que les han traído a Europa, se ofrecen para cualquier trabajo y a cualquier precio. Aquí no hay anuncios, oficinas de empleo, ni contratos. Las ofertas corren de boca en boca, entre la gente de la misma región que hablan el mismo dialecto. El patrón proporciona un alojamiento inmundo, algunos tazones de arroz cocido y un sueldo de unas 100.000 pesetas al mes por lavar platos, fregar suelos, preparar comida, o descargar mercancías.

Pagar las deudas
Poco queda de ese dinero después de mandar algo a la familia que ha quedado en China y de pagar las deudas a los traficantes, que han llegado a torturar e incluso a asesinar a los que no han podido pagar los plazos del viaje. El flujo cada vez mayor de inmigrantes clandestinos en las calles del Chinatown está provocando tensiones dentro de la propia comunidad oriental, que cuenta en Londres con unas 60.000 personas.
Las primeras generaciones de inmigrantes, prósperos comerciantes legalmente establecidos, se quejan de que esas oleadas de jóvenes desarrapados dan mala imagen al barrio y pueden espantar el turismo. Las multas de 5.000 libras (1.300.000) pesetas, con que las autoridades británicas castigan a los que emplean trabajadores ilegales, no parecen una medida muy eficaz. Hay siempre alguien dispuesto a aprovecharse de una mano de obra dócil y barata. 


APUNTE 
Albert Garrido 

Mafias y mafias
Los detalles del suplicio sufrido por 60 inmigrantes chinos en su viaje a la tierra prometida revelan en toda su desnudez el alto coste de la desigualdad. Mientras una parte del planeta recurre a mafias de cuello duro para guardar su dinero en paraísos fiscales, otra parte, mucho mayor, echa mano de otras mafias para figurar en el reparto de las migajas de la prosperidad. Resulta así que la riqueza y la pobreza sirven lo mismo para asegurar ingresos astronómicos a toda clase de economías ocultas; más aún: entra dentro de lo lógico suponer que las mismas mafias que animan los movimientos migratorios clandestinos disponen de una división de distinguidos expertos en finanzas que ponen el dinero allí donde menos tributa.
De esa lógica perversa de grandes fortunas anónimas que huyen a paraísos fiscales y de multitudes de pobres anónimos atraídos por la promesa del primer mundo surge sin mayor dificultad la más simple, pero exacta, de las explicaciones sobre la asimetría en el reparto de recursos, la debilidad original de todos los sistemas ideados para redistribuir la riqueza. Nadie duda de que acabar con la miseria cuesta dinero, pero apenas hay acuerdo sobre cuándo, quién y cómo debe ponerlo sobre la mesa, y todavía es menor el acuerdo acerca de quiénes tienen derecho a trabajar y cuánto deben percibir. Occidente prefiere blindarse a dar respuesta a esas preguntas.


Copyright © 2000 Ediciones Primera Plana S.A. Grupo Zeta