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1 julio 
2000 - Nº 1520

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Los 4.295 inmigrantes detenidos desde enero casi quintuplican los del mismo periodo de 1999 

La Guardia Civil interceptó ayer en Tarifa a 51 magrebíes que intentaban entrar en la Península 

CÁNDIDO ROMAGUERA, Algeciras 
Cada vez son más las personas que intentan entrar en la próspera Europa desde África. El principal dato para calibrar esta situación es el número de inmigrantes detenidos en suelo o aguas de España -es difícil calcular cuántos logran penetrar-. Y esa cifra es lo suficientemente explícita: en los primeros seis meses de este año han sido interceptadas 4.295 personas en las costas de Cádiz, lo que supone un incremento del 460% con respecto al pasado año. El Gobierno culpa de este incremento al efecto llamada de la Ley de Extranjería y prevé que esta situación se mantendrá durante todo el verano. 
 
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El 80% de las personas que intentaron penetrar en España y, por ende, Europa, de manera ilegal durante la primera mitad del año cruzaron el estrecho de Gibraltar a bordo de pequeñas embarcaciones, en la mayoría de los casos pateras, aunque también ha habido quien se ha lanzado a cruzar los 14 kilómetros de peligrosas aguas a bordo de un hidropedal, o de barcazas caseras que apenas flotan. Los casi mil restantes llegaron al Campo de Gibraltar como polizones en los ferrys que hacen a diario la travesía entre los puertos de Ceuta y Tánger, o escondidos en los bajos de camiones y vehículos que llegaban en dichos buques desde los mencionados puertos.
 
 

Desmenuzada la estadística por meses, el número de detenciones (418) aumentó en enero un 270% respecto a 1999. En febrero, y -según los representantes del Gobierno- a causa del anuncio de la reforma de la Ley de Extranjería, se registró una subida más impetuosa en la cantidad de expediciones interceptadas y un total de 732 inmigrantes acabaron detenidos. En el mismo mes del año anterior fueron 107.
 
 

Esta misma línea se mantuvo a lo largo del mes de marzo de este año, en el que el número de indocumentados detenidos sumó 708, frente a los 89 de 1999: un 800%.
 
 

Mal tiempo
 
 

Los fuertes temporales de levante en la zona del estrecho y, en general, las malas condiciones para cruzar en patera desde el norte de África parecen estar detrás del leve descenso respecto al mes anterior en el número de expediciones clandestinas interceptadas en abril, cuando se detuvo a 448 personas. Sin embargo, la tendencia al alza se mantuvo y, en comparación con el año anterior, el incremento fue del 360%.
 
 

Mayo y junio han sido los meses en los que se han superado todas las cifras anteriores. Destaca el incremento en la llegada de inmigrantes procedentes de países del área subsahariana, lo que, en cierto modo, empieza a preocupar a las autoridades, que consideran que en unos años el fenómeno de la inmigración magrebí puede tocar techo para dejar paso a la llegada de personas de esa zona.
 
 

En estos dos meses, los agentes de la Guardia Civil y del Servicio de Vigilancia Aduanera detuvieron a 936 y 1.053, respectivamente, personas que intentaban entrar en España de manera ilegal. En el mismo periodo de 1999 fueron 261 y 199 los detenidos, lo que supone un aumento de casi un 400% y de más de un 500%, respectivamente.
 
 

Las autoridades españolas insisten en que el que se ha denominado efecto llamada motivará que se mantengan estas cifras a lo largo del verano, principalmente hasta el 31 de julio, el día que, según las versiones oficiales, están utilizando las mafias para animar a los candidatos a cruzar el estrecho, ya que les asegura que todos los inmigrantes que se encuentren en España antes de esa fecha podrán quedarse sin problemas debido al proceso de regularización en curso.
 
 

La avalancha de inmigrantes no cesa. La Guardia Civil localizó en las últimas horas de ayer a un total de 51 personas, entre las que se encontraban un menor de edad y una mujer. La expedición más numerosa estaba integrada por 32 magrebíes, que fueron interceptados en Punta Paloma, en Tarifa. A lo largo del día de ayer estaba previsto devolver a Marruecos a unas 80 personas. 

Mayor: La ayuda al desarrollo y la lucha policial son las vías para frenar el tráfico de hombres 

JAVIER GARCÍA, Lisboa 
El ministro del Interior, Jaime Mayor Oreja, defendió ayer en Lisboa la ayuda al desarrollo de los países del norte de África, especialmente a Marruecos, y la cooperación policial entre las riberas del Mediterráneo como únicas vías para combatir la inmigración ilegal y las redes mafiosas que trafican con seres humanos. Mayor explicó que la UE ya ha puesto en marcha un grupo de trabajo sobre el caso marroquí para mejorar su economía y equilibrar sus flujos migratorios.
 
 

Durante la VI cumbre de ministros del Interior del Mediterráneo occidental, celebrada ayer en Lisboa, Mayor Oreja defendió la coordinación europea para combatir la inmigración ilegal, dado que, a su juicio, la cooperación bilateral "no es suficiente" para resolver el problema. Por ello, añadió, Francia, Italia, Portugal y España "se han comprometido a buscar de forma prioritaria programas de ayuda al desarrollo de esos países del norte de África" que les permitan reducir los índices de emigración.
 
 

El ministro del Interior precisó que "la UE no sólo puede estar pendiente de los flujos migratorios procedentes del este europeo, sino también del norte de África, cuyos países tienen a su vez otro gran problema de inmigración" con la llegada de millares de ciudadanos del África subsahariana que buscan desde sus costas la llegada al primer mundo.
 
 

Mayor Oreja reconoció que las únicas vías para combatir uno de los más graves conflictos que amenazan el próximo milenio serán la cooperación policial entre ambas riberas del Mediterráneo, la especialización de los grupos policiales en el combate a las mafias organizadas que trafican con personas y la ayuda económica al desarrollo de esos países. "No se pueden buscar soluciones perfectas", dijo, "sino ir avanzando poco a poco".
 
 

Asimismo, la declaración de Lisboa, aprobada ayer por la cumbre de ministros, reconoce que los países del Mediterráneo deben concentrar también sus esfuerzos en la "lucha contra el blanqueo de dinero, la financiación y conexión de esas redes mafiosas con grupos terroristas y del crimen organizado, y mediante la persecución de aquellas compañías que buscan a ese tipo de trabajadores clandestinos", una nueva fórmula de esclavitud que, desgraciadamente, se ha restablecido por las insostenibles diferencias económicas entre países ricos y pobres. 

70 temporeras marroquíes recogerán fruta en Lleida 

EL PAÍS, Madrid 
Tras el acuerdo firmado en septiembre de 1997 entre el Gobierno de Marruecos y el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, agentes sociales, los sindicatos del campo y la Federación Española de Municipios y Provincias, 70 mujeres marroquíes empezarán a trabajar la semana que viene en Lleida, donde permanecerán hasta septiembre.
 
 

Es la segunda experiencia piloto que se pone en marcha, después de los buenos resultados obtenidos el año pasado, cuando 35 personas procedentes del mismo país trabajaron como temporeros en España en el sector hortifrutícola.
 
 

En este caso, la iniciativa ha sido promovida por el sindicato Unión de Payeses. La razón de que todas las contratadas sean mujeres es, según explicaron fuentes del Ministerio de Trabajo, que "era lo que demandaba la empresa que las contrata, ya que suelen ser mujeres las que trabajan en los almacenes seleccionando la fruta". Desde el mismo ministerio se insistió en que estos contratos no suplantan la mano de obra nacional, ya que se trata de puestos de trabajo que no son cubiertos por residentes españoles.
 
 

Más pateras en Almería
 
 

Pese a la incipiente gestión de la mano de obra extranjera, los inmigrantes siguen tratando de alcanzar las costas españolas saltándose los cauces legales. Ayer la Guardia Civil detuvo a 10 indocumentados que viajaban en una patera, junto con otras 11 personas, que arribó a la zona de Cabo de Gata (Almería) pasadas las diez de la mañana.
 
 

El centro de Salvamento Marítimo había sido alertado esa misma noche por una llamada anónima de que una patera con 21 personas a bordo se encontraba a la deriva en aguas del mar de Alborán. Por lo que desde las 00.15 horas se mantenía un operativo de búsqueda en la zona.
 
 

Las labores de rastreo resultaron dificultosas por la niebla. Así, las detenciones se produjeron cuando los inmigrantes desembarcaron en la playa, donde la Guardia Civil sólo pudo detener a 10; a última hora de ayer seguía buscando al resto.
 
 

Por otro lado, tres inmigrantes, entre los que se encontraba un menor de edad, saltaron al agua desde el buque Ciudad de Málaga en el momento en que éste se disponía a abandonar el puerto de Almería con destino a Nador (Marruecos), según informó ayer el Cuerpo Nacional de Policía. Las mismas fuentes relataron que el menor, de 16 años, ingresó en el Hogar Indalo; los otros dos jóvenes fueron repatriados.
 
 

Además, dos vecinos de Lorca (Murcia), de 55 y 51 años, fueron detenidos ayer por un presunto delito contra los trabajadores cuando conducían sendas furgonetas con 10 inmigrantes indocumentados cada una. 

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