El
crimen de El Ejido desata la violencia contra los inmigrantes
El
Periódico (Almeria)
El
apuñalamiento mortal de una mujer de 26 años que el sábado
se resistió a un robo en un mercadillo de la localidad almeriense
de El Ejido, por el que horas después fue detenido un joven marroquí,
desencadenó ayer una ola de violencia contra los magrebís
afincados en la zona. Grupos de vecinos de este municipio de 54.000 habitantes,
que el sábado ya cortaron la carretera N-340 por espacio de cinco
horas, destrozaron hacia la una de la madrugada del domingo varias tiendas
de electrodomésticos y carnicerías regentadas por ciudadanos
magrebís. La policía tampoco pudo impedir que los incontrolados
volcasen o quemaran los coches que creyeron que pertenecían a norteafricanos.
La oleada de violencia se ha había cobrado anoche 22 heridos y una
veintena de magrebís se disponía a dormir en comisaría
por temor a hacerlo en su casa. A lo largo de la madrugada la situación
se fue agravando y la policía asistió atónita al comportamiento
de aquellos que decidieron tomarse la justicia por su mano. La sede de
la ONG Almería Acoge en El Ejido fue asaltada y destrozada totalmente.
Y en el barrio de Las Norias de Daza ardieron dos casas que estaban ocupadas
por grupos de inmigrantes que se dedican a trabajar en los invernaderos.
Hacia las seis de la madrugada un grupo de 300 vecinos hacía guardia
por las calles de Santa María del Aguila, donde se produjo el apuñalamiento
mortal. Todos mostraban su malestar y pedían soluciones. "Esto
ha llegado a donde tenía que llegar, estamos dispuestos a todo.
Si no tenemos seguridad en la calle, tendremos que tomarnos la justicia
por nuestra mano", afirmaba un vecino.
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