Un estallido de violencia xenófoba
obliga a los inmigrantes de El Ejido a refugiarse en sus casas
El subdelegado del Gobierno fue agredido durante el funeral por
la joven asesinada
Efe.
El subdelegado (a la izquierda) es protegido
de la muchedumbre por un policía de paisano. |
El Ejido era un polvorín a punto de estallar el sábado
y lo hizo 24 horas después. Las víctimas fueron los inmigrantes,
en su mayoría magrebíes, que se vieron obligados a refugiarse
en sus casas y no salir ante la virulencia de la violencia xenófoba
que se apoderó de algunos centenares de vecinos del pueblo al grito
de "moros fuera'' y, de rebote, el subdelegado del Gobierno en Almería
fue agredido por un grupo de personas a la salida del funeral por la joven
Encarnación López, asesinada la víspera por un joven
marroquí de 21 años. Los incidentes no cedieron en todo el
día y fueron quemados vehículos de inmigrantes y atacadas
sus propiedades.
Colpisa/Efe (Almería)
La barriada de Santa María del Aguila,
en El Ejido, era un hervidero a raíz del brutal asesinato de Encarnación
López, acuchillada en pleno mercadillo el sábado por la mañana
por un joven marroquí. A los incidentes registrados tras el homicidio
se sucedieron nuevos disturbios ayer domingo que incluyeron ataques a grupos
de inmigrantes, sus coches, viviendas y locales que suelen frecuentar.
Por la mañana, varios centenares de
vecinos del barrio apedrearon y trataron de agredir con palos, barras de
hierro y bates de béisbol a un grupo de inmigrantes. Los extranjeros
huyeron y la agresión no pasó a mayores gracias a la intervención
de las Fuerzas de Seguridad que patrullaron todo el día por las
calles de la localidad almeriense. Este conato de incidente se repitió
a lo largo del día en otros puntos de El Ejido, pero también
sin consecuencias.
Durante la madrugada, se quemaron coches de
inmigrantes, varios locutorios telefónicos fueron destrozados y
algunos establecimientos relacionados con el colectivo de magrebíes
fueron atacados. La tensión creció cuando se propagó
el rumor de que otro agricultor había sido asesinado por inmigrantes,
pero la especie fue desmentida con rapidez por las autoridades.
Los disturbios ocasionaron asimismo el corte
de una carretera local, la antigua nacional 340, y de la autovía
del Mediterráneo en ambos sentidos durante unas horas.
Ante el cariz que tomaban los acontecimientos,
los extranjeros optaron por atender el consejo del delegado del Gobierno
en Andalucía, José Torres Hurtado, y se refugiaron en sus
domicilios para evitar nuevos ataques. En las calles, sin embargo, los
grupos de varios centenares de vecinos mantenían sus concentraciones
de repulsa y para comentar la situación.
Contra los medios de comunicación
Las intimidaciones se hicieron extensivas a
los medios de comunicación desplazados a la localidad y que fueron
increpados por los vecinos por dar "una mala imagen'' de El Ejido. La sangre
tampoco llegó al río por la nutrida presencia de agentes
del Cuerpo Nacional de Policía procedentes de otros puntos y que
contaron, además, con el apoyo de dos helicópteros.
Un fotógrafo de "La Voz de Almería''
fue amenazado por un vecino que esgrimía un cuchillo de grandes
dimensiones, en el barrio de Las Norias. En el barrio de Santa María
del Aguila, un equipo de televisión de Canal Sur sufrió daños
en la cámara, que le fue arrojada contra el suelo.
El equipo de Tele 5 fue obligado a abandonar
el pueblo, ya que los vecinos aseguraban que sus informaciones distorsionaban
la realidad del problema.
El subdelegado del Gobierno en Almería,
Fernando Hermoso, quien precisó que no han habido detenciones, aconsejó
a los periodistas que se sintieran amenazados que se dirigieran a la Comisaría
de Policía Nacional, donde en grupo podrían ser acompañados
por agentes.
Estos hechos se sumaron a que la noche anterior
un coche de Antena-3 Televisión fue volcado en la localidad por
un grupo de descontrolados.
Agresión
El momento culminante llegó con el funeral
por la joven asesinada. A la salida del oficio religioso, el subdelegado
del Gobierno en Almería, Fernando Hermoso Poves, fue salvajemente
agredido por una multitud que le identificó. Se da la circunstancia
que mientras se celebraba la misa, el subdelegado recibió una llamada
en su teléfono móvil en la que le comunicaron la muerte de
su padre. Hermoso pudo poner a salvo su integridad al refugiarse en una
casa cercana, pero sangró con profusión por la nariz y la
boca.
El representante del Gobierno en la provincia
abandonó el templo sin esperar al resto de autoridades ante la muerte
de su padre con la idea de trasladarse a Jaén, su ciudad natal.
Tras apartar a los numerosos medios de comunicación con un rotundo
"no hay declaraciones'', comenzó a escuchar cómo desde la
multitud se le dirigían insultos que fueron subiendo de tono hasta
que los más exaltados le empezaron a propinar puñetazos al
tiempo que proferían gritos como "¡tú eres el que das
los papeles a los moros!''.
Como salió de la iglesia sin escolta
alguna, los pocos policías locales y de paisano que se encontraban
en las inmediaciones trataron de protegerle, pero nada pudieron hacer ante
la avalancha humana que se le vino encima. Hermoso comenzó una veloz
carrera que concluyó en una vivienda tras cuyas puertas metálicas
pudo refugiarse y huyó en un vehículo por la parte de atrás.
Pena de muerte
A la vista de los acontecimientos, de poco
sirvieron las palabras del párroco en el funeral, quien trató
de calmar los ánimos del vecindario. "Comportémonos con humanidad'',
"no nos rebajemos'', "dejad la venganza al margen y que actúen las
autoridades'', clamó el sacerdote. Apeló, incluso, al ejemplo
de un primo suyo, Tomás Caballero, concejal de Unión del
Pueblo Navarro asesinado en Pamplona por ETA poco antes de que se decretase
la tregua.
Los llamamientos sirvieron de poco, ya que
cuando el ataúd con los restos mortales de la joven asesinada se
introdujeron en el vehículo funerario, alguien gritó "¡Pena
de muerte para los asesinos!''. La petición cosechó el aplauso
unánime de los presentes.
Los incidentes, no obstante, persistieron.
Un grupo de exaltados quemaron un vehículo, un Opel Kadett de color
blanco que estaba aparcado en las inmediaciones, a pocos metros de donde
se podían ver los restos de un Mercedes, al parecer perteneciente
a un inmigrante y que hacían inviable abandonar la localidad de
Santa María del Aguila por carretera hasta bastante tiempo después
de concluidos los actos.
Los funerales contaron con la presencia, además
del subdelegado, del delegado del Gobierno en Andalucía, José
Torres Hurtado, quien quiso transmitir "con la mayor rotundidad posible
y la mayor claridad de la que soy capaz, el mensaje de tranquilidad para
toda la población de El Ejido, para que acontecimientos como los
vividos la pasada noche no vuelvan a repetirse''.
También estaba presente el alcalde de
la localidad, el popular Juan Enciso, quien no quiso hacer manifestaciones,
desbordado y muy tenso por la agresión que minutos antes había
sufrido el subdelegado. |