Año 133 Desde el 31 de Enero de 1866 Lunes, 7 de febrero de 2000
     

  Un estallido de violencia xenófoba obliga a los inmigrantes de El Ejido a refugiarse en sus casas 
El subdelegado del Gobierno fue agredido durante el funeral por la joven asesinada 

Efe.
El subdelegado (a la izquierda) es protegido
de la muchedumbre por un policía de paisano.

El Ejido era un polvorín a punto de estallar el sábado y lo hizo 24 horas después. Las víctimas fueron los inmigrantes, en su mayoría magrebíes, que se vieron obligados a refugiarse en sus casas y no salir ante la virulencia de la violencia xenófoba que se apoderó de algunos centenares de vecinos del pueblo al grito de "moros fuera'' y, de rebote, el subdelegado del Gobierno en Almería fue agredido por un grupo de personas a la salida del funeral por la joven Encarnación López, asesinada la víspera por un joven marroquí de 21 años. Los incidentes no cedieron en todo el día y fueron quemados vehículos de inmigrantes y atacadas sus propiedades.

Colpisa/Efe (Almería)
     La barriada de Santa María del Aguila, en El Ejido, era un hervidero a raíz del brutal asesinato de Encarnación López, acuchillada en pleno mercadillo el sábado por la mañana por un joven marroquí. A los incidentes registrados tras el homicidio se sucedieron nuevos disturbios ayer domingo que incluyeron ataques a grupos de inmigrantes, sus coches, viviendas y locales que suelen frecuentar.

     Por la mañana, varios centenares de vecinos del barrio apedrearon y trataron de agredir con palos, barras de hierro y bates de béisbol a un grupo de inmigrantes. Los extranjeros huyeron y la agresión no pasó a mayores gracias a la intervención de las Fuerzas de Seguridad que patrullaron todo el día por las calles de la localidad almeriense. Este conato de incidente se repitió a lo largo del día en otros puntos de El Ejido, pero también sin consecuencias.

     Durante la madrugada, se quemaron coches de inmigrantes, varios locutorios telefónicos fueron destrozados y algunos establecimientos relacionados con el colectivo de magrebíes fueron atacados. La tensión creció cuando se propagó el rumor de que otro agricultor había sido asesinado por inmigrantes, pero la especie fue desmentida con rapidez por las autoridades.

     Los disturbios ocasionaron asimismo el corte de una carretera local, la antigua nacional 340, y de la autovía del Mediterráneo en ambos sentidos durante unas horas.

     Ante el cariz que tomaban los acontecimientos, los extranjeros optaron por atender el consejo del delegado del Gobierno en Andalucía, José Torres Hurtado, y se refugiaron en sus domicilios para evitar nuevos ataques. En las calles, sin embargo, los grupos de varios centenares de vecinos mantenían sus concentraciones de repulsa y para comentar la situación.

Contra los medios de comunicación

     Las intimidaciones se hicieron extensivas a los medios de comunicación desplazados a la localidad y que fueron increpados por los vecinos por dar "una mala imagen'' de El Ejido. La sangre tampoco llegó al río por la nutrida presencia de agentes del Cuerpo Nacional de Policía procedentes de otros puntos y que contaron, además, con el apoyo de dos helicópteros.

     Un fotógrafo de "La Voz de Almería'' fue amenazado por un vecino que esgrimía un cuchillo de grandes dimensiones, en el barrio de Las Norias. En el barrio de Santa María del Aguila, un equipo de televisión de Canal Sur sufrió daños en la cámara, que le fue arrojada contra el suelo.

     El equipo de Tele 5 fue obligado a abandonar el pueblo, ya que los vecinos aseguraban que sus informaciones distorsionaban la realidad del problema.

     El subdelegado del Gobierno en Almería, Fernando Hermoso, quien precisó que no han habido detenciones, aconsejó a los periodistas que se sintieran amenazados que se dirigieran a la Comisaría de Policía Nacional, donde en grupo podrían ser acompañados por agentes.

     Estos hechos se sumaron a que la noche anterior un coche de Antena-3 Televisión fue volcado en la localidad por un grupo de descontrolados.

Agresión

     El momento culminante llegó con el funeral por la joven asesinada. A la salida del oficio religioso, el subdelegado del Gobierno en Almería, Fernando Hermoso Poves, fue salvajemente agredido por una multitud que le identificó. Se da la circunstancia que mientras se celebraba la misa, el subdelegado recibió una llamada en su teléfono móvil en la que le comunicaron la muerte de su padre. Hermoso pudo poner a salvo su integridad al refugiarse en una casa cercana, pero sangró con profusión por la nariz y la boca.

     El representante del Gobierno en la provincia abandonó el templo sin esperar al resto de autoridades ante la muerte de su padre con la idea de trasladarse a Jaén, su ciudad natal. Tras apartar a los numerosos medios de comunicación con un rotundo "no hay declaraciones'', comenzó a escuchar cómo desde la multitud se le dirigían insultos que fueron subiendo de tono hasta que los más exaltados le empezaron a propinar puñetazos al tiempo que proferían gritos como "¡tú eres el que das los papeles a los moros!''.

     Como salió de la iglesia sin escolta alguna, los pocos policías locales y de paisano que se encontraban en las inmediaciones trataron de protegerle, pero nada pudieron hacer ante la avalancha humana que se le vino encima. Hermoso comenzó una veloz carrera que concluyó en una vivienda tras cuyas puertas metálicas pudo refugiarse y huyó en un vehículo por la parte de atrás.

Pena de muerte

     A la vista de los acontecimientos, de poco sirvieron las palabras del párroco en el funeral, quien trató de calmar los ánimos del vecindario. "Comportémonos con humanidad'', "no nos rebajemos'', "dejad la venganza al margen y que actúen las autoridades'', clamó el sacerdote. Apeló, incluso, al ejemplo de un primo suyo, Tomás Caballero, concejal de Unión del Pueblo Navarro asesinado en Pamplona por ETA poco antes de que se decretase la tregua.

     Los llamamientos sirvieron de poco, ya que cuando el ataúd con los restos mortales de la joven asesinada se introdujeron en el vehículo funerario, alguien gritó "¡Pena de muerte para los asesinos!''. La petición cosechó el aplauso unánime de los presentes.

     Los incidentes, no obstante, persistieron. Un grupo de exaltados quemaron un vehículo, un Opel Kadett de color blanco que estaba aparcado en las inmediaciones, a pocos metros de donde se podían ver los restos de un Mercedes, al parecer perteneciente a un inmigrante y que hacían inviable abandonar la localidad de Santa María del Aguila por carretera hasta bastante tiempo después de concluidos los actos.

     Los funerales contaron con la presencia, además del subdelegado, del delegado del Gobierno en Andalucía, José Torres Hurtado, quien quiso transmitir "con la mayor rotundidad posible y la mayor claridad de la que soy capaz, el mensaje de tranquilidad para toda la población de El Ejido, para que acontecimientos como los vividos la pasada noche no vuelvan a repetirse''.

     También estaba presente el alcalde de la localidad, el popular Juan Enciso, quien no quiso hacer manifestaciones, desbordado y muy tenso por la agresión que minutos antes había sufrido el subdelegado.


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