Busca en
nuestro Web


 





 
 
 

 
 
miércoles 9 de febrero de 2000
   
Los inmigrantes de El Ejido, en huelga, toman la calle para pedir paz y seguridad 

Diecisiete personas han sido detenidas, entre ellas los agresores del subdelegado del Gobierno

Los inmigrantes de El Ejido sólo piden paz y el fin de la marginalidad en la que trabajan. En el primer día de relativa calma desde el sábado, los magrebíes salieron a la calle y exigieron a gritos una solución. 

FOTO
Los inmigrantes de El Ejido se concentraron para exigir seguridad
Juan Carlos Serrano - El Ejido .-
Aprovechando el primer día de calma tras los violentos ataques sufridos desde el pásado sabado, centenares de inmigrantes se lanzaron ayer a la calle en distintos puntos de la comarca de El Ejido y en las proximidades de Almería capital. Los magrebíes celebraron asambleas y concentraciones pacíficas en las que pedían el fin de la violencia y una solución a la marginalidad a la que están condenados más de la mitad de los 11.000 que trabajan en la zona.
    Respondiendo a los llamamientos de las asociaciones de inmigrantes ninguno acudió a los invernaderos, donde la escasa actividad laboral estuvo reducida a la presencia de algunos agricultores y propietarios. Todos los comercios abrieron sus puertas en El Ejido y alrededores, lo que propició una aparente tranquilidad. No obstante, los colegios no abrieron sus puertas en la pedanía de La Mojonera. 
    Diecisiete personas permanecen detenidas en dependencias policiales con relación a los actos vandálicos sucedidos desde el sábado. A cinco de ellas se les atribuye la participación en la agresión al subdelegado del Gobierno en Almería, el pasado sábado durante el entierro de la joven Encarnación López, cuya muerte a manos de un magrebí fue el detonante del conflicto.
    Asimismo, de los 55 heridos (de los que ofrecemos el parte sanitario en la página 41) sólo cuatro permanecen hospitalizados, entre ellos, el ciudadano marroquí encontrado en un portal la noche del lunes con multiples puñaladas en las piernas y una cuchillada en el cuello. Los médicos no temen por su vida. 
    El único incidente, ayer, se ciñó al incendio de dos invernaderos, propiedad de un mismo dueño, cuya autoría está investigando la Guardia Civil. La comarca no regresará a la normalidad hasta que no funcionen a pleno rendimiento los invernaderos, motor de la economía en la zona. Una de las consignas transmitidas ayer en las asambleas espontáneas celebradas por los inmigrantes fue precisamente no volver al trabajo hasta que la situación de infravivienda, los problemas de integración que padecen no tengan una solución definitiva.
    En Las Norias, donde el número de inmigrantes es superior a los habitantes de la zona y la violencia contra ellos se ha desatado con mayor virulencia, medio millar de personas se manifestaron durante toda la mañana en la que hubo pequeños momentos de tensión. En esta barriada no ha quedado en pie ni un sólo comercio árabe. Carnicerías, tiendas de ropa y alfombras, locutorios telefónicos o bares que solían frecuentar han sido arrasados e incendiados. En las calles aún permanecían los restos de una decena de coches y furgonetas a los que la turbamulta prendió fuego. Ahora forman parte de un escenario patético. «¿Por qué?», era la pregunta que todos se hacían. «¿Por qué si alguien ha hecho algo malo lo tienen que pagar niños de 4 y 10 años?» «¿Si no tenemos la culpa, por qué pagamos nosotros que somos trabajadres pobres, que no podemos vivir en otro sitio que no sea una chabola? En todas partes hay buenos y malos ¿Es esto tan difícil de comprender?», preguntaba sin obtener respuestas una mujer argelina a los congregados. 

«Son bárbaros»

Vigilados estrechamente por decenas de agentes antidisturbios de la Guardia Civil y la mirada recelosa de pequeños grupos de vecinos, algunos de los concentrados no pudieron aguantarse la rabia contenida durante estos días. «Son bárbaros», arengaba un magrebí al resto de compatriotas. «Nos han quemado nuestras casas con los niños dentro. Estamos jodidos aquí». «Siempre somos no- sotros los malos. Yo llevo cuatro años del invernadero al cortijo, donde vivo. No tengo vida social y tampoco tengo derechos. No volveremos a trabajar hasta que no haya una solución», añadió entre la ovación de todos. Tras la improvisada asamblea, algunos vecinos, contrarios a la violencia de estos días, se sumaron a la marcha de los magrebíes, presidida por un solo grito: «Queremos paz». 
    La concentración más numerosa se produjo en la localidad de La Cañada, a las afueras de la capital almeriense, donde se reunieron dos mil personas. Los manifestantes pretendían llegar hasta la sede de la subdelegación del Gobierno para dejar patente sus reivindicaciones, pero la Policía tuvo que disolver la concentración porque no había sido previamente autorizada. 

Mayor Oreja: «La xenofobia y el terrorismo exigen la misma unidad»

El ministro del Interior, Jaime Mayor Oreja, consideró ayer que la xenofobia constituye una «asignatura pendiente» en España y aseguró que este problema «exige la misma cohesión y unidad que el terrorismo». En declaraciones al programa «Campo Abierto», Mayor Oreja reconoció que en los incidentes de El Ejido hubo «alguna pasividad» por parte de las Fuerzas de Seguridad. «Quizás se ha pecado de prudencia, pero, probablemente, si hubiese sucedido lo contrario estaríamos ahora en una situación mucho más complicada para afrontar la convivencia en los próximos meses en El Ejido». El ministro, quien señaló que en la localidad almeriense han podido actuar «profesionales de la agitación» que acuden cuando existe «un clima espontáneo, xenófobo y racista», alertó sobre la tentación de «sacudir» durante la campaña electoral al Gobierno «en este último minuto», en referencia a su defensa de una Ley de Extranjería más restrictiva. Realizó un llamamiento a esta población para «volver a la calma» y calificó los incidentes como «una vergûenza para todos los españoles», al tiempo que insistió en que la inmigración es el asunto más importante que afectará en los próximos años a nuestra convivencia.
 

 
   
 

[ Inicio | Portada | Canela Fina | Opinión | Nacional | Internacional | Cultura | Madrid | Sociedad
[ Religión | Economía | Deportes | Espectáculos | Gente | Toros ]
[ El Tiempo | Clasificados | Ocio | Cartas al Director
PUBLICIDAD

 

© Copyright, 1999 La Razón C/Josefa Valcárcel 42, 28027 Madrid (España)