El
crimen de El Ejido desata la violencia hacia los inmigrantes
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Grupos de incontrolados
incendian comercios y vehículos de magrebís |
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La policía carga
contra vecinos que pretendían agredir a norteafricanos |
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La oleada de enfrentamientos
se salda con al menos 22 heridos |
DIEGO MARTINEZ
Corresponsal. Almería
El apuñalamiento mortal
de una mujer de 26 años que el sábado se resistió
a un robo en un mercadillo de la localidad almeriense de El Ejido, por
el que horas después fue detenido un joven marroquí, desencadenó
ayer una ola de violencia contra los magrebís afincados en la zona.
Grupos de vecinos de este municipio de 54.000 habitantes, que el sábado
ya cortaron la carretera N-340 por espacio de cinco horas, destrozaron
hacia la una de la madrugada del domingo varias tiendas de electrodomésticos
y carnicerías regentadas por ciudadanos magrebís. La policía
tampoco pudo impedir que los incontrolados volcasen o quemaran los coches
que creyeron que pertenecían a norteafricanos.
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Tres
inmigrantes observan la entrada de uno de los establecimientos destrozados
por grupos de incontrolados durante la madrugada del domingo. |
La oleada de violencia se ha
había cobrado anoche 22 heridos y una veintena de magrebís
se disponía a dormir en comisaría por temor a hacerlo en
su casa.
A lo largo de la madrugada la
situación se fue agravando y la policía asistió atónita
al comportamiento de aquellos que decidieron tomarse la justicia por su
mano. La sede de la ONG Almería Acoge en El Ejido fue asaltada y
destrozada totalmente. Y en el barrio de Las Norias de Daza ardieron dos
casas que estaban ocupadas por grupos de inmigrantes.
Hacia las seis de la madrugada
un grupo de 300 vecinos hacía guardia por las calles de Santa María
del Aguila, donde se produjo el apuñalamiento mortal. Todos mostraban
su malestar y pedían soluciones. "Esto ha llegado a donde tenía
que llegar, estamos dispuestos a todo. Si no tenemos seguridad en la calle,
tendremos que tomarnos la justicia por nuestra mano", afirmaba un vecino.
La tensión no amainó
durante la mañana. Poco después de las once se registró
un nuevo corte en la N-340 a su paso por Santa María del Aguila.
. Minutos después, en Las Norias de Daza, a pocos kilómetros,
la policía cargó contra un grupo de vecinos que querían
agredir a los inmigrantes que se manifestaban contra los dos crímenes
cometidos por extranjeros, el de la joven y el de los dos agricultores
que murieron a manos de un palestino hace 15 días. La policía
trató de disuadirles lanzando pelotas de goma. Se sucedieron las
amenazas, los golpes y las agresiones. Varios periodistas fueron amenazados |
Palos,
barras de hierro, hoces, escopetas y pistolas en las guanteras de los coches
Nadie en El Ejido recuerda una
situación como la que ayer se vivió en sus calles. "No
somos racistas. Estamos hartos de que sucedan actos violentos y muertes
de inocentes. Sabíamos desde hace tiempo que esto iba a explotar
cualquier día, y ya ha explotado", decía un agricultor
que mostraba una gran porra bajo una chaqueta. Un compañero exaltado
añadió: "A ver si la Guardia Civil nos da la orden de
sacar nuestras escopetas o lo que tengamos, porque creo que vienen alrededor
de 500 moros de allí arriba. Vamos a ir a casa a prepararnos por
lo que pueda pasar".
Hubo vecinos que optaron por
sacarle el polvo a las escopetas y colgárselas al hombro para salir
a la calle. Durante la batalla que se sucedió en el barrio de Santa
María del Aguila, y también en Las Norias de Daza, muchos
mostraron cuchillos, palos, barras de hierro, candados y hoces. Otros llevaban
pistolas en las guanteras de los coches.
El miedo se apoderó de
una gran parte de los inmigrantes, que hicieron caso a la llamada de la
Asociación de Trabajadores Inmigrantes Marroquís de España
(ATIME). La entidad pidió al colectivo que se agrupara en casas
de amigos y familiares y se apartara de la calle porque los ánimos
estaban bastante crispados.
Otro agricultor explicaba: "No
podemos soportar por más tiempo esta situación porque no
es justo lo que estamos padeciendo. La mayor parte de los delitos los cometen
inmigrantes ilegales, pero el colmo de todo han sido los tres crímenes.
Ya no se puede salir ni a la calle". |

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