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Universitat
de Barcelona
Facultat de Dret Graduat en Criminologia i Política Criminal Graduat en Investigació Privada |
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Profra. Dra. Encarna Bodelón González Prof. Dr. Julio Zino Torrazza |
Los diferentes objetos del conocimiento aportados por la evolución del pensamiento criminológico
Referencia del texto:
Pavarini, M. 1983. Control y dominación (Teorías
criminológicas burguesas y proyecto hegemónico), (trad.
I. Muñagorri). México: Colec. Nueva Criminología,
Siglo XXI editores, pp. 33-36.
Saber criminológico y
estrategia de control...
"Junto al proceso que contempla la acumulación
de riquezas en las manos de la nueva clase capitalista asistimos a un análogo
proceso de acumulación de fuerza de trabajo; una certera y precisa
acumulación de hombres útiles verdadera y precisa transformación
antropológica de la originaria clase campesina en clase obrera.
La invención institucional cambió de hecho la propia organización
interna de la manufactura y de la fábrica en lo que se definió
-no diversamente de cuanto sucederá en la nueva organización
escolástica y militar- como realidad dependiente del proceso productivo
dominante.
En los orígenes de la sociedad capitalista
el corazón de la política de control social se encuentra
precisamente en esto: en la emergencia de un proyecto político capaz
de conciliar la autonomía de los particulares en su relación
respecto de la autoridad -como libertad de acumular riquezas- con el sometimiento
de las masas disciplinadas a las exigencias de la producción -como
necesidad dictada por las condiciones de la sociedad capitalista. Y es
en la lógica de este proyecto que afloran las primeras formas de
conocimiento criminológico y de estrategia de control social en
relación con la desviación criminal. Examinémosla
brevemente y por puntos:
La teoría del contrato social encuentra en su propio fundamento una ética utilitarista: en cuanto que los hombres son por naturaleza egoístas, sólo para eliminar el peligro de una guerra perenne de todos contra todos es por lo que se llega al acuerdo de mantener la paz y el orden con la limitación de alguna libertad dentro de los limites de cuanto se había pactado colectivamente con la autoridad. En este sentido el delito es el ejercicio de una libertad o un modo de ejercitar una cierta libertad a la que se había renunciado contractualmente.
Si una organización social de
propietarios que contratan libremente pretende un hombre soberano de sus
propias acciones y por lo tanto libre frente a la elección entre
el actuar lícito y el actuar ilícito, por otra parte el conocimiento
de que la violación de la norma es una forma propia de la condición
de no propietarios -y por lo tanto es siempre potencialmente atentado político
sugiere las primeras definiciones del criminal como sujeto irracional,
primitivo, peligroso.
En otras palabras, la necesidad política de afirmar una racionalidad igual de los hombres se diluye en la igualmente advertida necesidad de definir en términos de estigma, como distinto, como otro, al enemigo de clase.
Como se ve, el conocimiento criminológico
del periodo clásico se detiene ante el umbral de la contradicción
política entre principio de igualdad y distribución desigual
de las oportunidades sociales; no resolviendo en ningún sentido
este nudo, desarrolla por tanto un saber contradictorio y heterogéneo.
Junto a las afirmaciones de la racionalidad de las acciones criminales
como consecuencia del libre arbitrio (sobre este paradigma se desarrollarán
las codificaciones penales) no faltará tampoco, un conocimiento
del criminal como ser disminuido, no desarrollado completamente, privado
de su voluntad, más parecido al salvaje y al niño que al
hombre civilizado y maduro, o sea al hombre burgués, al hombre-propietario.
Y es precisamente en esta interpretación donde se tiende a mistificar
las desigualdades y socioeconómicas entre los hombres como desigualdades
naturales, donde se encontrará el modo de desarrollar la voluntad
pedagógica de la época clásica como acción
social en relación con los excluidos de la propiedad -y por ende
en las relaciones del criminal como del pobre, del loco a fin de integrarlos
en el proceso productivo, a fin de educarlos para ser no propietarios sin
atentar contra la propiedad, es decir a ser clase obrera. Pero en esta
acción pedagógica nace también el conocimiento del
otro, de lo diverso. El saber criminológico nace en realidad en
la acción de integración del criminal. El lugar privilegiado
de este ejercicio del poder político y de la adquisición
de conocimientos será la penitenciaría".