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Curso de verano
«La conciencia. Cerebro, organismo y
sociedad»
Director:
José Gutiérrez Maldonado, Universitat de Barcelona

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Conciencia y presencia en entornos virtuales
15/07/2008 a las 09:30 h
Rosa Baños
Catedrática de Psicopatología de la
Universidad de Valencia
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| Rosa María Baños es
Catedrática de Psicopatología en la Universitat de Valéncia y
directora del Master “Intervención Multidisciplinar en
Trastornos Alimentarios y de la Personalidad”. Fue Profesora
Titular de la Universitat Jaume I de Castellón. Su investigación
siempre se ha centrado en el ámbito de la psicopatología,
evaluación y tratamiento de los trastornos psicológicos. En los
últimos años trabaja en la aplicación de nuevas tecnologías de
la comunicación e información (realidad virtual, realidad
aumentada, Internet, etc.) en el ámbito de la Psicología Clínica
y de la Salud. |
Sería imposible datar cuando comenzó el ser humano a intentar reproducir
réplicas de la realidad que le rodeaba e incluso construir otras
realidades fantásticas. El primer medio del que dispuso fue la pintura,
luego la fotografía y después el cinematógrafo. Éstas últimas suponían
un gran logro, aunque en todas ellas el ser humano era un mero
observador. La fotografía permitía una réplica fiel y con el
cinematógrafo incluso se podía reproducir la realidad en movimiento. El
espectacular desarrollo experimentado por la informática en la segunda
mitad del siglo XX abrió una nueva vía en este esfuerzo. La herramienta
que conocemos como Realidad Virtual (RV) es la primera que nos permite
abandonar la postura de observadores y nos permite participar de primera
mano en la “realidad” que pone delante de nosotros.
Los mundos virtuales proporcionan a la persona un
espacio, que presenta muchas de las características del espacio físico,
y en el que se sitúa a sí mismo y a las experiencias vividas en él. Los
usuarios de estos mundos indican que utilizando este tipo de tecnología
llegan a sentirse presentes en los ambientes artificiales que les
propone la computadora. A esta experiencia se la ha denominado “sentido
o sensación de presencia”. Este concepto ha recibido mucha atención por
parte de los investigadores en las últimas dos décadas por varias
razones. Primero, porque investigar sobre la sensación de presencia en
los ambientes virtuales significa conocer con mayor exactitud cómo nos
influye esta nueva forma de tecnología que tenemos a nuestro alcance, y
representa la mejor manera de seguir investigando y generando nuevos
desarrollos dentro de este campo. Pero también porque investigar acerca
de cómo un ser humano percibe, genera representaciones mentales,
reacciona a los estímulos y, en definitiva, se comporta ante una
realidad creada de manera artificial es un medio de indudable valor a la
hora de conocer cómo llevamos a cabo todos esos procesos los seres
humanos en la realidad física.
Sin embargo, la investigación en este ámbito es tremendamente compleja.
El primer obstáculo lo encontramos ya en que los investigadores aún no
han sido capaces de proveer de una única definición o un marco de
referencia aceptado por todos para este concepto. Dentro de la
literatura acerca de la RV han existido dos acercamientos a la hora de
definir este término. Un acercamiento ha puesto el énfasis en las
características de la tecnología que compone el sistema de RV, mientras
que el otro ha insistido en la necesidad de tener en cuenta las
características del usuario. En esta presentación se defenderá la
conveniencia y la necesidad de contar con una teoría psicológica en este
ámbito, si queremos avanzar en nuestra comprensión del sentido de
presencia. Cuando se habla de “presencia” en los ambientes virtuales, no
se está hablando de la que experimenta una ameba, una rata o un
mono (al menos en estos momentos). Se está hablando de la presencia
experienciada y valorada por un organismo especial. Un organismo cuyo
dispositivo para percibir el mundo (utilizando terminología de Lorenz,
1974) contiene, por una parte, toda la información almacenada por su
filum en el genoma durante eones de evolución y, por otra, está
abierto a toda la herencia cultural acumulada por sus congéneres durante
milenios. Estos maravillosos legados permiten a ese organismo lograr el
grado más elevado de conciencia en el ámbito de lo viviente. Como dice
Pinillos (1975) al hablar de ese organismo especial, el hombre es un
animal de realidades. Abordar, aunque sea superficialmente, este
tema no es fácil, implica tomar en consideración, presencia,
conciencia y realidad. A ello intentará dedicarse esta
presentación
http://www.presence-research.org/
http://www.presence-connect.com/
http://www.cybertherapy.info/
http://www.vepsy.com/communication/volume5.html
Baños, R, Botella, C.,
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