3.2.7 Distorsiones y percepción de distancias

Como hemos podido ir observando hasta el momento, un mapa cognitivo es un producto personal que no tiene por que tener una relación isomórfica completa con la realidad. Al fin y al cabo, es una forma propia de estructurar un conjunto de elementos urbanos y las experiencias vinculadas a ellos. Sin embargo, también es cierto que, desde un punto de vista funcional (y, recordemos, éste era el principal objetivo de la investigación en mapas cognitivos), un mapa ha de tener una correspondencia más o menos directa con la realidad física si pretendemos que nos sea útil, por ejemplo, para desplazarnos por la ciudad sin perdernos. A pesar de ellos, es frecuente observar ciertos errores cognitivos o ciertas distorsiones comunes. Aquí enumeraremos algunas de las más destacadas:

Un primer conjunto de distorsiones tiene que ver con lo que se ha venido a denominar sesgo Eucliniano, es decir, tendemos a ver nuestro mundo más eucliniano, es decir, más reticulado, de lo que en realidad es. Así:
- tendemos a hacer paralelas calles que no lo son

- tendemos a hacer perpendiculares cruces de calles que no lo son

- tendemos ha convertir en ángulos rectos aquellos que no lo son

- tendemos ha convertir en rectas lo que son curvas suaves

Otro conjunto de distorsiones, también relacionado con lo que en terminología gestáltica podríamos denominar la buena forma, tiene que ver con el hecho de aumentar o añadir elementos no existentes en la realidad. Así:

- tendemos a añadir elementos que nos hacen más lógico y estructurado el entono, fenómeno también denominado estructuración inferencial (inferential structuring). Por ejemplo, Appleyard relata cómo un ingeniero que visitó la Guayana incluyó una inexistente vía férrea en su mapa cognitivo de la zona, simplemente porque le parecía lógica la posibilidad de que ciertos puntos del mapa estuvieran conectados.

- también tendemos a aumentar y distorsionar elementos que nos resultan cercanos o con los cuales estamos emocionalmente implicados, especialmente nuestra casa. Así tendemos a sobrevalorar el tamaño de nuestra zona de residencia con respecto al resto de la ciudad o bien tendemos a acercar nuestro hogar al centro de la ciudad por encima de otros puntos que, realmente, están equidistantes del centro.

Un tercer conjunto de errores o distorsiones resultan de la estimación de distancias entre dos puntos determinados. En este punto es interesante distinguir entre la distancia percibida (entre objetos visibles o entre la persona y un objeto visible) y la que nos ocupa ahora, la distancia cognoscitiva (entre dos objetos no visibles o entre la persona y un objeto no visible). 

Esta técnica, como se ha visto en el punto 2.5. resulta interesante para analizar qué tipo de distorsiones operan a nivel cognitivo en la representación espacial. En concreto destacaremos:

- el sesgo de segmentación, segun el cual, al fragmentar un recorrido en segmentos se altera nuestra percepción de distancia en comparación con la percepción del recorrido total; en concreto, 

- de nuevo, un sesgo eucliniano: la percepción de distancia aumenta proporcionalmente al número de ángulos rectos (reales o percibidos) que contiene la ruta trazada.

- el sesgo de la escala supraordenada. Para explicar este sesgo es necesario que respondáis a una pregunta: 

¿Qué ciudad está más al norte, Bilbao o Perpignan?

 

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