9.5.3. Medidas de protección contra el ruido

En la mayoría de ocasiones, nuestra lucha contra el ruido no radica en abordar directamente las fuentes de contaminación acústica sino que tan solo podemos arbitrar medidas de protección contra el ruido. Por ejemplo, una de las formas de reducir el ruido urbano es alejarnos de él. Efectivamente, en los últimos años se ha extendido un modelo de residencia de calidad que se caracteriza por un alejamiento de las principales fuentes de contaminación acústica (y también atmosférica) y un mayor contacto con entornos naturales. Las urbanizaciones con casas unifamiliares o casa adosadas han proliferado de manera extraordinaria en los alrededores de nuestras ciudades. Sin embargo, aunque a nivel particular podamos vivir en un entorno menos ruidoso, a nivel global lo que se produce es un incremento generalizado de ruido por todo el territorio: la necesidad de uso de vehículos privados, la extensión de las redes viarias a nuevas áreas y una mayor ocupación del suelo para actividades "urbanas" són solo algunos de los factores que hacen desdeñar este tipo de desarrollo completamente insostenible.

En general, hablando de medidas de protección acústica, podemos distinguir tres ámbitos: el entorno residencial, la propia vivienda y la propia persona.

- Existen diversas medidas de protección de la contaminación acústica que podemos ubicar en el entorno, especialmente al lado de grandes infraestructuras que, por lo general, son una de las principales fuentes generadoras de ruido. Entre estas medidas podemos citar la construcción de pantallas acústicas o bien la instalación de elementos "seminaturales" como taludes, montículos o arboledas.

- Otro tipo de medidas de protección afectan a nuestra vivienda o a los entornos laborales tales como oficinas, talleres, etc. Así, la instalación de doble cristal en las ventanas, la cobertura de paredes con materiales fonoabsorventes o la colocación de determinados elementos de mobiliario como cortinas o muebles de oficina pueden reducir la penetración del ruido en el interior del habitáculo o bien evitar reververaciones o ruidos molestos producidos por la propia actividad en el interior.

Una medida ampliamente utilizada es el denominado ruido blanco, consistente en generar un cierto nivel sónico que permita cubrir ruidos más molestos (por intermitentes o imprevistos) y genere un entorno más relajado y agradable. Muchas veces el hilo musical funciona como ruido blanco y, por ejemplo, en una oficina, puede llegar a tapar ruidos como el tecleo, los lápices golpeando la mesa, la tos, etc. Sin embargo, no siempre su presencia provoca efectos tan positivos como los descritos, precisamente por la propia definición psicológica de ruido como sonido no deseado.

Fijaros, por ejemplo, en como puede resultar de molesto el hilo musical 

Por último, otro tipo de medidas atañen al ámbito de protección sobre la propia persona. En este sentido, la utilización de aparatos que generen sonido (entendido como ruido blanco) como los walkman está ampliamente extendido, aunque el nivel de volumen suele ser tan alto que, paradógicamente, está afectando a la salud auditiva de una parte muy importante de población, especialmente la joven. Por otro lado, medidas como la utilización de cascos aislantes en trabajos altamente expuestos a contaminación acústica (obras públicas, talleres mecánicos, trabajo en pista en aeropuertos, etc.) es una medida que, con más dificultades de las deseables, van instalándose cada vez más entre los trabajadores potencialmente afectados.

 

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