Polipíldoras contra el infarto

//Innovative ways to improve adherence

 

Cumplir la pauta terapéutica reduce de forma notable el riesgo de mortalidad. Casi la mitad de los pacientes crónicos, sin embargo, reconocen que no toman rigurosamente la medicación que se les ha prescrito. La escasa o nula adherencia a los tratamientos es un verdadero problema sanitario: causa unas doscientas mil muertes prematuras en Europa cada año, y representa un gasto añadido de unos ciento veinticinco mil millones de euros. En el caso de las enfermedades cardiovasculares, es el origen de muchas hospitalizaciones y de un aumento del riesgo de muerte de entre el 50 y el 80% entre las personas que ya han sufrido un infarto. La falta de adherencia terapéutica tiene, por tanto, consecuencias personales, socio-sanitarias y económicas graves. Hay que dilucidar los motivos por los que las personas abandonan los tratamientos antes de tiempo y buscar soluciones. El Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares y Laboratorios Ferrer proponen una: la polipíldora, una fórmula innovadora que facilitará a los pacientes la tarea —pesada, monótona— de tomarse la medicación.

El problema de la no adherencia

La Organización Mundial de la Salud entiende como adherencia terapéutica «el grado en que el comportamiento de una persona —la toma un medicamento, seguir un régimen alimentario y efectuar cambios en la manera de vivir— se corresponde con las recomendaciones acordadas por un prestador de asistencia sanitaria». Tan solo la mitad de los pacientes cumplen fielmente las pautas farmacológicas prescritas, mientras que los consejos relacionados con cambios de dieta o de estilo de vida se siguen aún menos: solo en un 25% de las ocasiones.

Simplificar las pautas mejora la adherencia terapéutica

Detrás la adherencia deficiente a las indicaciones médicas hay factores diversos que tienen que ver con las características del paciente o del médico, la relación entre ambos, el tipo de enfermedad, la complejidad del tratamiento, etc. Cualquiera de estas razones se puede traducir en abandono porque se olvida la toma de fármacos, por el miedo a los efectos secundarios, porque no se entienden las razones por las que hay que medicarse o, sencillamente, por cansancio, especialmente entre los pacientes crónicos y polimedicados. Se ha demostrado que simplificar las pautas mejora la adherencia y representa un ahorro, ya que los tratamientos más sencillos suelen ser más económicos y accesibles.

El estudio Focus

Conscientes de esta tendencia, investigadores del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares hicieron un estudio para averiguar cuáles son los factores que determinan la adherencia al tratamiento de la enfermedad cardiovascular. Los dos mil ciento dieciocho pacientes del estudio procedían de cinco países diferentes (España, Italia, Brasil, Argentina y Paraguay) pero tenían un rasgo en común: todos habían sufrido un infarto de miocardio. Para evitar la aparición de un segundo evento cardiovascular, los pacientes tenían prescrita una pauta preventiva que consistía, normalmente, en la combinación de cuatro fármacos: estatina, aspirina, betabloqueante e IECA.

Solo el 45,5% seguían el tratamiento hasta el final

El resultado de la primera parte del estudio indicaba que solo el 45,5% seguían el tratamiento hasta el final. Los pacientes que presentaban peores tasas de adherencia eran los menores de cincuenta años, los que debían tomar más de diez comprimidos diarios o seguir pautas complejas, y los que tenían depresión o un estilo de vida sedentario. El estudio también sugería que un bajo nivel educativo o de inserción social podría corresponder a un bajo nivel de adherencia. La segunda fase del estudio se centraba en evaluar si el uso de fórmulas como la polipíldora conseguía mejorar la prevención de los infartos entre las personas que ya los han sufrido. Y se concluyó que, efectivamente, simplificar la pauta facilita su cumplimiento: la adherencia del grupo de pacientes a los que se asignó la polipíldora aumentó casi diez puntos respecto al grupo de control, que continuaba tomando cada fármaco de manera independiente.

Tres fármacos en uno

La polipíldora combina en un único comprimido tres medicamentos que hasta ahora se suministraban por separado: la atorvastatina, el ácido acetilsalicílico y el ramipril. Desde el punto de vista técnico, reunir principios varios en un solo preparado no es fácil, pero los beneficios que los promotores esperan obtener compensan la dedicación: aumentar considerablemente la adherencia a la pauta farmacológica y, por extensión, mejorar la prevención secundaria. Más allá de reducir el riesgo de mortalidad de las personas que ya han sufrido un infarto, la polipíldora pretende mejorar la calidad de vida de los pacientes crónicos, que se tendrán que medicar con menos frecuencia. Pretende, también, contribuir a garantizar la sostenibilidad del sistema, ya que se evitarán ingresos hospitalarios por problemas cardiovasculares.

La prevención debe completarse controlando factores de riesgo como el tabaquismo o el sedentarismo

La iniciativa es producto de la colaboración entre el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares, que detectó la necesidad, y la empresa farmacéutica Laboratorios Ferrer, dispuesta a poner los medios para dar una respuesta. El nuevo medicamento llegará al mercado bajo el nombre de Trinomia. La Comisión Europea ya ha recomendado su aprobación  y España la ha incluido en la nómina de medicamentos financiados por la Seguridad Social —aunque todavía no se comercializa. No hay que olvidar que la polipíldora puede ayudar a reducir las posibilidades de sufrir nuevos accidentes cardiovasculares, pero la prevención debe completarse controlando factores de riesgo como el tabaquismo, la hipertensión, la diabetes o el sedentarismo.

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