Verificación de hipótesis experimentales: la perspectiva ideal

 

Antes de introducir los conceptos asociados con el contraste estadístico de hipótesis, es conveniente primero situar este tema en el contexto más general de la confirmación de hipótesis, materia que la filosofía de la ciencia estudia en profundidad. Así pues, en esta página sólo se plantean consideraciones generales, dejando para las páginas siguientes cómo aborda la Estadística este asunto.

Una cuestión esencial en cualquier rama de la ciencia básica o aplicada es cómo verificar hipótesis sobre un determinado fenómeno real. Muchas veces, cuando se expone este tema al estudiante en etapas tempranas de su formación científica, el llamado método de razonamiento científico se simplifica en exceso y se presenta la verificación de hipótesis en términos absolutos. En este esquema simplificado del método científico se indica cómo teorizar sobre un determinado aspecto de la realidad más o menos de la manera siguiente:

a) Se formula una teoría (o una hipótesis, o una ley) sobre el fenómeno de estudio.

b) Se diseña un experimento para tratar de corroborar esta teoría.

c) Si los resultados del experimento concuerdan con la teoría, ésta se da provisionalmente como válida.

d) Si el experimento contradice la teoría, se vuelve al paso a), y se modifica la ley o se elabora otra nueva, para que se ajuste a la realidad experimental.

e) Cualquier teoría relacionada con aspectos de la realidad es siempre provisional, pendiente de ser revisada al entrar en conflicto con resultados de experimentos posteriores.

Esta manera de proceder como veremos, excesivamente simplista se basa pues en el hecho de asumir que en cualquier experimento se van a obtener resultados que van a ser o bien totalmente contradictorios con la teoría (y, por tanto, deberá abandonarse inmediatamente) o bien concordantes con la teoría (y, por tanto, resulta razonable mantenerla).

Antes se ha calificado este método de validación como absoluto: si obviamos el posible error experimental, la decisión que se tome no va a comportar error alguno, ya que basta inspeccionar los resultados del experimento para aceptar o rechazar la teoría.

Ha de quedar claro al lector que el esquema anterior no es el de un contraste estadístico, y de hecho el desarrollo de este tema va a encargarse de revisarlo. En los próximos apartados se expondrá, para empezar, una primera idea fundamental en estadística: en cuanto se introduce un modelo de probabilidad para explicar un fenómeno, emerge inevitablemente un error ya en la misma toma de decisión. En otras palabras, el esquema anterior debe revisarse en los puntos c) y d).

Una vez expuesta estas cuestiones fundamentales en las primeras transparencias, se entrará en el núcleo de este tema, que consiste en el desarrollo ya puramente técnico del contraste estadístico de hipótesis.