Los textos fundamentales de la filosofía de Occidente (Aristóteles, Platón, Ockham, Tomás de Aquino, Eriúgena, Hobbes, etc.) presentados como material didáctico para la comprensión y el estudio de nuestra tradición filosófica.
Heráclito en la Scuola di Atene de Raffaello (1509-1511) Roma, Palazzi Vaticani, Stanza della Segnatura.

 

Lógica para principiantes, Pedro Abelardo
[Trad. de M. Candel]

Y primeramente tratemos de la causa común . Los hombres singulares, distintos unos de otros como individuos, aunque difieren tanto en sus realidades como en sus formas , tal como hemos recordado antes al estudiar la cosa desde el punto de vista natural, coinciden, sin embargo, en que son hombres. No digo en el hombre, pues el hombre no es más que una cosa individual, sino en el ser hombre.

Libro de las Causas o de bondad pura
[Trad. R. Aguila y F. J. Fortuny]

1. Toda causa primera influye más sobre su causado que la causa universal segunda.
2. En consecuencia, cuando la causa universal segunda aparta su virtud de una cosa, la causa universal primera no retira de ella su virtud.

Filosofía Primera o Ciencia Divina, Avicena
[Trad. de M. Candel]

En esta enseñanza conviene que sepamos cómo está dispuesta la relación de la cosa y el ente con los predicamentos, cómo está dispuesta la privación, cómo está dispuesta la necesidad en el ser necesario, así como sus condiciones, cómo está dispuesta la posibilidad y su naturaleza. Y éste es también el estudio de la potencia y el acto efectivo. Y conviene asimismo que examinemos aquello que es esencialmente y aquello que es accidentalmente, que tratemos de la verdad y la falsedad, de cómo está dispuesta la substancia y en cuántos modos se divide.

Libro de directrices y observaciones, Avicena
[Trad. de M. Candel]

Quizá desees ahora que abordemos más de cerca la cuestión de las facultades que perciben desde el interior del ser humano y que empecemos por explicar ante todo las facultades relacionadas con la sensación. Escucha, pues.

Acerca de la Naturaleza, Johannes Scotus Eriugena
[F. J. Fortuny]

Maestro: Frecuentemente, al reflexionar y al investigar con la máxima diligencia que la unión entre aquello que es y aquello que no es resulta apropiada para todas las cosas que pueden ser percibidas por el espíritu o superan su esfuerzo, se me aparece como apropiado término general para todo ello el que en griego se pronuncia phisis y en latín natura. ¿O quizá a ti te parece otra cosa?

Meditaciones sobre el conocimiento, la verdad y las ideas, Leibniz
[Miguel Candel]

Puesto que hoy día tienen lugar acaloradas controversias entre importantes personajes sobre las ideas verdaderas y falsas, y habida cuenta de que este asunto, en el que ni siquiera Descartes aportó en absoluto soluciones satisfactorias, es de gran importancia para conocer la verdad, me gustaría explicar en pocas palabras qué es lo que, en mi opinión, hay que dejar sentado sobre las distinciones y criterios relativos a las ideas y conocimientos.

La potestad de los emperadores y de los pontífices, Ockham
[F. J. Fortuny]

Guillermo de Ockham a todos los fieles de Cristo que lean este tratadito, con el deseo de defender intrépidamente y luchar sinceramente por la verdad de la fe y las costumbres según es congruente con el grado de cada uno, pospuesto todo favor, odio y temor, y sin acepción de personas.

Exposición de los libros sobre la Física de Aristóteles. Prólogo, Guillermo de Ockham
[F. J. Fortuny]

Las edades pretéritas produjeron y sostuvieron a numerosos filósofos, honrados con el título de la Sabiduría, que ilustran, como brillantes luminarias, con el resplandor de la ciencia a quienes viven oscurecidos por las tinieblas de la ignorancia. Pero entre los restantes filósofos descolló con suma gloria Aristóteles, de no pequeña ni despreciable a los de Lynceo, en armonía con los más sutiles aspectos de la naturaleza, descubrió a la posteridad lo más recóndito de la filosofía natural.

Los Sucesivos. Tratado III: El tiempo, Guillermo de Ockham
[F. J. Fortuny]

Por lo cual debe saberse que -tal como se afirmó del movimiento, que no es una cosa totalmente distinta de las cosas permanentes o de la cosa permanente- así consecuentemente hay que imaginar el tiempo. El tiempo no es algo totalmente distinto de las cosas permanentes, sino que el nombre “tiempo” comporta lo mismo que el nombre “movimiento”, de lo cual unas partes son exteriores al alma, otras partes no son exteriores al alma o no coexisten fuera del alma con aquello que puede ser conocido por el alma.

 

 
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