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Ernest Abadal: «En acceso abierto, la comunicación científica mejoraría en difusión de los contenidos y en impacto, y los costes globales serían mucho menores»

«En este momento, el modelo de acceso abierto representa solo un 15 o un 20 %, pero se espera que poco a poco vaya aumentando.»

«En este momento, el modelo de acceso abierto representa solo un 15 o un 20 %, pero se espera que poco a poco vaya aumentando.»

«En el caso de las descargas o la piratería hay una contradicción: tenemos una tecnología del siglo XXI y una legislación del siglo XIX.»

«En el caso de las descargas o la piratería hay una contradicción: tenemos una tecnología del siglo XXI y una legislación del siglo XIX.»

«Esta es una disciplina muy transversal. De hecho, al ser instrumental puede aplicarse a muchos ámbitos.»

«Esta es una disciplina muy transversal. De hecho, al ser instrumental puede aplicarse a muchos ámbitos.»

«Hemos ido abriendo camino en todo lo relacionado con la creación de sistemas de la información.»

«Hemos ido abriendo camino en todo lo relacionado con la creación de sistemas de la información.»

20/02/2012

Entrevistes

 

Ernest Abadal es licenciado en Filosofía, diplomado en Biblioteconomía y Documentación y doctor en Ciencias de la Información. Es decano de la Facultad de Biblioteconomía y Documentación desde el pasado mes de enero. Además ya había desempeñado varios cargos de responsabilidad en el centro. Su ámbito de docencia e investigación son las tecnologías aplicadas a la documentación y, especialmente, las publicaciones digitales. Ha escrito varios libros y numerosos artículos sobre estas cuestiones y ha sido investigador principal de varios proyectos del Plan nacional de I+D+i.

Actualmente codirige el oroyecto de investigación Acceso abierto a la ciencia en España y es coordinador del Grupo de Investigación Consolidado Cultura y Contenidos Digitales. Ha sido director de la revista BiD: Textos Universitaris de Biblioteconomia i Documentació, es miembro del consejo asesor de las revistas El profesional de la información, Bollettino AIB e Hipertext.net, y revisor de varias revistas científicas de su especialidad. Además, es evaluador de la Agencia Nacional de Evaluación y Prospectiva (ANEP), la Agencia de Gestión de Ayudas Universitarias y de Investigación (AGAUR) y la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA).

 

Ha puesto en marcha un boletín en línea para hacer difusión de las noticias relativas a la Facultad. ¿Uno de sus objetivos como decano es, precisamente, dar mayor visibilidad a las actividades e informaciones que tienen lugar en el centro?
Sí. Uno de los déficits que tenemos actualmente es la falta de visibilidad. Somos una facultad pequeña, que impartimos unos estudios que mucha gente desconoce, y el impulso tenemos que darlo por aquí. Una primera acción ha sido crear este boletín, que, de hecho, es un portal de noticias en el que vamos introduciendo todas las actividades para darles difusión interna o externa según los contenidos. En esta misma línea, una vicedecana se ocupará de la parte de marketing y de la captación del alumnado.
 
Hace unos días se supo que la Facultad y el Gremio de Libreros han llegado a un acuerdo para organizar un curso de formación para libreros, que se empezará a impartir en el próximo curso. ¿En qué consiste el curso y qué objetivos y beneficios tiene?
Es un acuerdo al que hemos llegado con el Gremio de Libreros para hacer un curso destinado al personal que trabaja en librerías y para personas externas que quieran trabajar en dicho ámbito. Queremos darles una formación integral para que puedan atender con calidad a sus clientes. Será un curso de extensión universitaria con contenidos de fuentes de información, de atención al público, de tecnología, etc. La dirección académica es nuestra y participan, además de profesores universitarios, algunos profesionales de librerías. Ha tenido mucha difusión mediática y hemos recibido muchas peticiones, pero de hecho no empieza hasta el próximo curso. El proyecto, que no se centrará solo en este curso, se llama Escuela de Librería y es la primera experiencia que se hace en España en este campo. Hemos seguido los modelos extranjeros que pueden encontrarse en Alemania, Italia, Francia y Estados Unidos.
 
Su ámbito de docencia e investigación son las tecnologías aplicadas a la documentación y, de una manera especial, las publicaciones digitales. Es un firme defensor del acceso abierto. ¿Qué ventajas tiene?
Hablamos de acceso abierto para referirnos a la oferta libre y gratuita de artículos científicos por internet. Hoy por hoy, la manera en que los científicos dan a conocer sus avances, el sistema de comunicación científica, se fundamenta en la actividad de unas empresas privadas que obtienen sus ganancias publicando los artículos científicos y de unos científicos que escriben y revisan los artículos sin cobrar a cambio de recibir fondos para la investigación (que generalmente son públicos). Entonces resulta que al final, cuando estas personas o usuarios de la biblioteca de su facultad quieren consultar esos mismos artículos que han escrito gratuitamente, tienen que pagar por hacerlo. Lo que pretende el acceso abierto es cambiar este sistema que rige actualmente la comunicación científica, puesto que las ventajas son muchas y están tipificadas: si en este sector todo fuera en acceso abierto, la comunicación científica mejoraría en difusión de los contenidos (ahora solo se puede consultar aquello a lo que se está suscrito), en impacto (porque cuanta mayor accesibilidad hay, mayor es la posibilidad de citarse) y los costes globales serían mucho menores. Además, de cara a la sociedad también se mejoraría, porque, por ejemplo, en este momento, las desigualdades entre países ricos y países pobres en el ámbito de la ciencia son muy elevadas. En este momento, el modelo de acceso abierto representa solo un 15 o un 20 %, pero se espera que poco a poco vaya aumentando.
 
 
¿Cuál es el posicionamiento de las empresas o grupos mediáticos que editan estas revistas científicas y que serían, por decirlo así, las grandes perjudicadas si todo el acceso pasara a ser abierto y gratuito?
La mayoría de estas revistas, de alguna manera, intentan seguir con el modelo de funcionamiento habitual, pero también hay editores que se están adaptando y ofrecen, por ejemplo, que en una revista de pago se pueda incluir un artículo de acceso abierto. Evidentemente, difundir unos contenidos tiene costes, porque alguien tiene que revisar los textos, tienen que editarse, tienen que compaginarse, hay una plataforma en internet que lo difunde, etc. Y estos costes, en un modelo de acceso abierto, se pagan, normalmente, mediante dos vías: la institución (la universidad, en nuestro caso) o el autor (con los fondos recibidos para financiar su investigación). Sencillamente, se trata de encontrar un nuevo modelo de negocio para el nuevo modelo de funcionamiento.
 
Y hablando de contenidos en la red... ¿Qué opinión tiene usted de la llamada guerra de internet y el mal uso que hacen de la red algunos internautas?
En el caso de las descargas o la piratería, que es el término que utilizan las empresas distribuidoras, hay una contradicción: tenemos una tecnología del siglo XXI y una legislación del siglo XIX. El problema más grave que veo se encuentra en las empresas de distribución, las que ofrecen los productos, ya que están tardando mucho en ofrecer un servicio adaptado a los nuevos medios y las nuevas tecnologías. Si ofrecieran contenidos culturales a un precio razonable, con facilidades para la descarga y fáciles de utilizar, la cosa cambiaría. De hecho, hay ejemplos de empresas que han sabido encontrar un nuevo modelo de negocio en este sector, como es el caso de iTunes o Spotify, que ofrecen contenidos culturales en unas buenas condiciones de precio y usabilidad.
 
Pero no es caso de los libros digitales...
No, la verdad es que no, porque si un libro vale 22 euros, y su versión digital te cuesta 16 o 17 euros, no acabas de ver cuál es la ventaja. En cuanto a la prensa, las versiones iPad del periódico tienen unos precios mucho más asequibles. Se descarga muy rápido, es de agradable lectura y el precio es más razonable.
 
El Grado de Información y Documentación que ofrece la Facultad da al estudiante una formación en un ámbito que está en constante evolución, sobre todo gracias a las nuevas tecnologías ya la multitud de formatos en que se encuentra la información. ¿Eso obliga a revisar continuamente los planes de estudio para actualizarlos y adecuarlos a los cambios?
Lo que ha cambiado mucho es el plan docente de las asignaturas. Yo he hecho siempre asignaturas relacionadas con la tecnología y a mí no me sirven nunca los apuntes del curso anterior, ni siquiera del semestre anterior, ya que siempre salen cosas nuevas. Los contenidos los cambiamos mucho. El plan de estudios en general no se cambia tanto, quizás cada seis o siete años.
 
Ofrecen también el grado en modalidad semipresencial. ¿Está pensado para profesionales ya en activo, formados en alguna otra especialidad, que quieran completar su formación?
Cuando lo creamos pensamos en personas mayores de 25 años, que trabajan total o parcialmente, que quizás tienen cargas familiares y que seguramente ya tienen otros estudios. Realmente, es la gente que finalmente se apuntó. Ya hemos hecho el primer semestre y todos están muy satisfechos, y no quieren una formación a distancia porque quieren tener cierto contacto con los demás compañeros y con el profesorado. Es un grupo que viene muy motivado.
 
¿Se ha diversificado en los últimos años el perfil del alumnado?
Esta es una disciplina muy transversal. De hecho, al ser instrumental puede aplicarse a muchos ámbitos. Esta versatilidad queda reflejada en la diversidad de los estudiantes y si tenemos en cuenta dónde está presente nuestra materia: hacemos clase en Derecho, en Criminología, en Comunicación, en Políticas, en Podología, en Farmacia, etc.
 
¿Cómo ha cambiado la profesión en los últimos quince años? ¿Qué queda de aquellas bibliotecarias que están en el imaginario colectivo de todos?
Sí, este es uno de los tópicos que cuesta eliminar y que pesa como una losa (ríe).
 
Además, siempre hablamos de bibliotecarias, en femenino...
Sí, y eso, en cierta medida, es lógico, porque cuando se creó esta escuela, en el año 1915, hace 97 años, estaba pensada para una profesión femenina. De todos modos, esta bibliotecaria o bibliotecario vinculado al sector público, que es un poco el perfil inicial, ha ido cambiado, y ahora tenemos gente que trabaja en la Administración pública pero también gente que está en el sector privado. Por otra parte, las denominaciones también han ido cambiando y ahora tenemos los llamados gestores de documentos en las organizaciones, arquitectos de la información, infonomistas, gestores de portales web y bibliotecas digitales, etc. Se puede decir que hemos ido abriendo camino en todo lo relacionado con la creación de sistemas de la información. En todas las organizaciones hay información, por lo tanto, hace falta un profesional capacitado para crear un sistema de información y documentación que facilite el acceso a sus contenidos.
 
Las cifras de inserción laboral son muy elevadas, más de un 83 % según datos de la Agencia para la Calidad del Sistema Universitario de Cataluña (AQU) publicados en el Tercer estudio de inserción laboral de los graduados de las universidades catalanas, de julio de 2011. ¿La tendencia es a seguir subiendo?
Subir es difícil, porque son unos datos elevadísimos y estamos muy por encima de otras enseñanzas. Para nosotros, mantenernos ya sería un éxito. Si los datos se miran con detalle se ve que hay una gran diversificación, mucha presencia en el sector privado y rapidez en la inserción. De hecho, durante los estudios, todos los alumnos pueden acceder con gran facilidad a convenios remunerados con empresas (convenios de cooperación educativa). De modo que, aparte de las prácticas curriculares que haya hecho, el alumno, cuando finaliza, quizás ya ha estado en dos o tres lugares diferentes. Y eso no solo es bueno para su formación, sino también de cara a encontrar un trabajo cuando se gradúa, ya que puede acreditar experiencia en tres o cuatro lugares distintos. Además, para incentivar la inserción, hemos creado un servicio de ofertas de empleo que va recogiendo todas las ofertas que nos llegan, hacemos un boletín y lo distribuimos a los ex alumnos. Ahora me parece que tenemos a unos 700 suscritos al servicio.
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