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Conejos, palomas y perdices han sido tradicionalmente las
preses básicas del águila perdicera.
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Un estudio realizado por el Equipo de
Biología de la Conservación en colaboración con investigadores de
España, Francia y Portugal, y publicado en la revista científica
Journal of Biogeography, analiza la dieta del águila perdicera en
diversas regiones europeas desde 1968 hasta 2006, y estudia la
variación de su dieta a raíz del impacto de la enfermedad hemorrágica
del conejo (RHD, en sus siglas inglesas), aparecida por primera vez en
1988.
Según este estudio, la presa más consumida
por las águilas antes de la entrada del RHD era el conejo, seguido por
las palomas y las perdices. Sin embargo, mientras que en las zonas
meridionales el conejo y la perdiz eran las presas más capturadas, en
las áreas septentrionales, probablemente por la escasez de estas dos
presas, las águilas ampliaban el abanico de presas y consumían también
palomas y otros pájaros. Posteriormente, cuando el virus de la
enfermedad hemorrágica del conejo llegó a Europa, en 1988, y se
extendió por el territorio peninsular, el consumo de conejo disminuyó
un 30 %, y las águilas diversificaron la dieta, capturando otros
mamíferos, palomas, córvidos y otras aves. Esta situación, junto con el
hecho de que, proporcionalmente, las águilas siguen capturando más
conejo de lo que hay en el medio, pone de relevancia la importancia de
esta especie-presa en las águilas y, por lo tanto, que el conejo es una
especie clave. La aparición de nuevas presas en la dieta de las águilas
tras la aparición de la enfermedad del conejo, como las gaviotas, las
palomas domésticas o los estorninos, de origen antropogénico, que
además pueden aportar patógenos, contaminantes y ser muy poco rentables
energéticamente indica cómo la aparición de nuevas enfermedades puede
alterar las relaciones tróficas y la estabilidad de los ecosistemas. El
reto ahora es conocer de qué manera estos cambios pueden afectar al
ciclo de vida de las águilas y a sus poblaciones.
Por otro lado, el Equipo de Biología de la
Conservación también ha elaborado otro artículo publicado en la revista
científica Journal of Raptor Research en que se analiza la
dieta de 15 parejas reproductoras de águila perdicera del nordeste de
la Península Ibérica durante la temporada de cría de 2008, a través del
análisis convencional de egagrópilas y el análisis de isótopos estables
(AIE) en plumas de pollos. Los objectivos del trebajo eran investigar
la dieta de los pollos, así como determinar si el AIE permite
representar con exactitud los patrones tróficos. El análisis de
egagrópilas reveló una dieta variada que incluye colúmbidos (Columba
spp.; 31.1%), conejo (27.9%), otras aves (16.2%), perdiz roja (13.1%),
ardilla (5.2%), lagarto ocelado (2.6%), gaviota patiamarilla (2.2%) y
otros mamíferos (1.7%), aunque la composición de la dieta presenta
diferencias entre territorios de cría. Este estudio analiza por primera
vez la ecología trófica en pollos de águila perdicera a partir de AIE,
concluyendo que δ13C, δ15N y δ34S son útiles para conocer de manera
indirecta su dieta.
Para más información:
MOLEÓN, M., SÁNCHEZ-ZAPATA, J. A., REAL, J.,
GARCÍA-CHARTON, J. A., GIL-SÁNCHEZ, J. M., PALMA, L., BAUTISTA, J. AND
BAYLE, P. 2009. Large-scale spatio-temporal shifts in the diet of a
predator mediated by an emerging infectious disease of its main prey.
Journal of Biogeography, 36: 1502–1515.
doi: 10.1111/j.1365-2699.2009.02078.x
(http://www.clas.ufl.edu/users/mbinford/GEOXXXX_Biogeography/Literature_reports_by_students/Report_1/West_Large-scale%20spatio-temporal%20shifts.pdf)
RESANO, J., HERNÁNDEZ-MATÍAS, A., REAL, F.
& PARÉS, F. 2011. Using stable isotopes to determine dietary
patterns in Bonelli’s Eagle (Aquila fasciata) nestlings. Journal
of Raptor Research, 45 (4): 342-352. doi:
http://dx.doi.org/10.3356/JRR-11-13.1
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